**Ahora resulta que en el PRI nunca quisieron a Duarte, exigen su expulsión *Reclaman priistas a Corral no *Reforma política fortalece a partidos y debilita a ciudadanía *Avanza reestructuración de deuda *Violencia política de género, la nueva carta en el juego

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El PRI de Chihuahua por fin pide la expulsión de César Duarte. Luego de años de complicidad, beneficio y cómodo silencio cuando no abierta defensa de quien durante un sexenio fue el “primer priista del estado”. No pudieron sostenerlo más, simplemente su figura ha devastado a Chihuahua y especialmente al partido. A los duartistas los chihuahuenses no los pueden ni ver, muchos priistas tampoco.

 

Omar Bazán se quitó la bolita. En entrevista para El Heraldo de Chihuahua el dirigente estatal del tricolor solicitó (ante la prensa, no ante el partido) llevar al ex gobernador ante el órgano nacional de justicia interna y así liberarse de “ese lastre”.

 

César Duarte no es repudiado por corrupto, sino por perder. De haber ganado la gubernatura su delfín, Enrique Serrano, los que ahorita le tuercen la boca y juran haber sido contrarios a la manera de gobernar del ballezano estarían en primera fila aplaudiéndole. Cometió el único “pecado” que el PRI realmente castiga: perder.

 

Hasta a Corral le exigen justicia. El líder priista afirmó también que el actual gobernador debe detener y procesar a su antecesor. Lo curioso es que la exigencia no se la hizo nunca a la PGR, donde el caso Unión Progreso está colmado de pruebas desde 2014, tampoco a los cómplices que estuvieron y siguen en su partido.

Omar Bazán es un hombre valiente. Hacen falta arrestos para salir a dar la cara por un partido tan desprestigiado y en una condición tan lamentable. Encabeza sin duda el peor PRI de la historia, el que menos gobierna, el que más odia la gente, y todavía tiene el valor necesario para salir a exigir justicia, deslindarse de los suyos y prometer de nuevo que van a cambiar, ahora sí para bien, no para peor como siempre. Hay muchos temas interesantes, recomendamos la lectura de esta extensa entrevista de El Heraldo.

En lo que se pusieron de acuerdo Corral y Bazán es en la dizque reforma política, una maniobra hecha con todo el enfoque electoral para favorecer a los grandes partidos, los de siempre, con la novedad de que ahora también Morena va en el mismo paquete… nada sorprendente.

La reforma propuesta por el gobierno de Corral dejó fuera las expresiones ciudadanas como el tan llevado y traído “sin voto no hay dinero”, contra la cual no hay ningún argumento medianamente sustentado y muchos a favor, pero simplemente no beneficia a quienes deciden. La justicia no vendrá de los culpables, dice el dicho.

Tampoco hubo cabida para la segunda vuelta electoral cuando ningún candidato obtuviera el 50 por ciento de la votación. El argumento fue que sería costoso y desgastante para los electores, ya ven que los legisladores siempre se desviven por el bien de sus representados. El debate fue una burla, sólo incluyó a los partidos gordos, algún asesor del Altiplano y lo demás fue pura simulación, como siempre.

Lo único más o menos útil fue el acabar con la transferencia de votos que mantenía vivos a partidos que no representan más que a sus caciques, así como el nivel de votación para acceder a las plurinominales. Entre menos burros, más olotes. El PRI del pasado podía engordar a sus parásitos aliados en aras de robarle espacios al PAN. Con el nuevo escenario, mejor se quedan con los pocos espacios que les dejaron… A los de Morena hasta los amenazaron con llevarle el chisme a AMLO… figúrese.

Los independientes también salen perdiendo. Todo está contra ellos y a favor de los partidos gordos. Si los funcionarios electos por esta vía desean reelegirse deberán dejar su puesto, reunir las firmas, volver al puesto y luego pedir licencia de nuevo para, por fin, ver si pueden iniciar campaña. Los funcionarios emanados de partidos no tendrán que hacer nada de esto, peladita.

El financiamiento a los partidos ni lo tocaron. Al contrario, ahora se busca dirigir la lana a las campañas de regidores y diputados. El objetivo claro es fortalecer al moribundo sistema de partidos del cual Javier Corral no sólo forma parte, sino que se ha beneficiado ampliamente de él, mientras se busca obligar a los independientes a demostrar el apoyo popular que ya demostraron y que ellos no tienen.

Más de lo mismopolíticos tejiendo para favorecer apolíticos. Quedó tan mala la reforma que ni a Corral le gustó. Por ello ya anunció que propondrá (ordenará) reconsiderar temas como la segunda vuelta.

Pero la reforma política no fue de a gratis. El favor hecho a PRI y Morena huele a reciprocidad en temas como la reestructuración de la deuda pública estatal, una maniobra que a como la pintan está llena de lógica pues se trata a grandes rasgos de concentrar todas las deudas en una para pagarlas más baratas y ahorrar más de 700 mil pesos cada día, casi 300 millones de pesos al año.

Otro punto aprobado fue la penalización de la violencia política de género, una medida urgente para allanar el camino a las mujeres que deciden adentrarse en la política, pues históricamente se han encontrado en desventaja frente a los hombres, algo a todas luces innegable. El problema es que esta herramienta podría no estar enfocada al beneficio de todas las mujeres sino solo de unas cuántas, que no por ser mujeres son menos capaces, honestas o dedicadas que cualquier persona, pero tampoco más, simplemente iguales. Podría prestarse a excesos.

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