El médico mexicano que ayuda a las víctimas de la guerra en Siria

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Su profesión lo ha llevado a conocer cientos de personas que han sufrido la guerra
Actualmente trabaja en el Centro Médico de Galilea, en donde su principal labor es salvar a heridos de la guerra
Samuel Tobías es un neurocirujano mexicano-israelí que radica en Israel y que su profesión lo ha llevado a conocer cientos de casos de personas que han perecido la guerra en Siria.
Tobías se mudó a Israel con la finalidad de estudiar una subespecialidad. Aquí conoció a su esposa, con quien tiene dos hijos, de 16 años y de 14.
Durante su estancia en Israel ha vivido los horrores de la guerra, ha visto a pacientes que llegan en condiciones deplorables, en las que las explosiones han acabado con ellos.
El médico relató una historia para el periódico Reforma, en donde recordó a una niña que le partió el corazón: estaba herida por una explosión en el cráneo que la dejó sin piel y se podía contemplar su interior. Este caso lo paralizó, ya que la niña tenía la misma edad de su hija.
Actualmente trabaja en el Centro Médico de Galilea, en donde su principal labor es salvar a heridos de la guerra en Siria desde hace tres años.
En un principio los propios pacientes árabes no se sienten seguros en el hospital, pues consideran que los israelitas no tardaran en atacarlos fácilmente.
“Hay gente que me pregunta por qué me desvivo tanto por estos pacientes y me plantean que si fuera del otro lado y yo estuviera allá ellos no se preocuparían por mí. La respuesta es: no estamos allá, estamos aquí, y esto es lo que tenemos que hacer”, considera.
“Como médicos no podemos ser jueces y dictar sentencia; la persona viene, necesita nuestro tratamiento, se lo vamos a dar. Todas las demás cuestiones, políticas o judiciales, son cuerpos ajenos a la medicina”, mencionó más adelante.
Tobías ha visto casos inimaginables de violencia y crueldad en contra de niños y mujeres en esta guerra. Recuerda la historia de una mujer de 23 años que llegó al hospital porque fue abusada sexualmente por soldados, que después le dieron un tiro en la cabeza.
Afortunamdamente después de dos cirugías de más de diez horas pudimos salvarla, hablando y con todas sus habilidades mentales regresó a Siria.
El doctor mexicano considera que la comunidad internacional tiene que hacer más por el pueblo sirio que está sumergido en una guerra sin fin. Una guerra que ha cobrado la vida de miles de personas y ha arrebatado toda paz de aquella nación.

Reforma

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