Conecta con nosotros

Opinión

Opinión: Fuera de la realidad por Diana Avitia

Platicando con un buen amigo que hoy está conquistando el tan anhelado “sueño americano” se decía feliz, completo. Yo le cuestionaba; ¿por qué no haber construido su empresa en México?, ¿por qué crear condiciones favorables de empleo allá?, ¿por qué crear riqueza fuera de nuestro país?

Su respuesta me dejo un pésimo sabor de boca, en el fondo sabía perfectamente lo que me respondería, pero también me rehusaba a escuchar lo evidente. El contestó que se había cansado de intentar en México, primero había iniciado en Monterrey, luego jugo suerte en Chihuahua, las condiciones simplemente no eran favorables, con cada cambio de gobierno venia un golpe nuevo y que la realidad dista mucho a la práctica. Afirmaba que allá (Houston), no había descubierto el hilo negro, que simplemente aplicó la misma filosofía de trabajo que aquí; “Go by the book” (acata las formas previamente establecidas), “Play by the rules” (sigue la reglamentación oficial), “Timing” (respeta la temporalidad y los plazos), aun con todo eso no logre mi cometido en mi país, me encantaría que estas condiciones hubieran estado allá, cerca de los míos, afirmó.

Respeto a todos aquellos que tienen negocios exitosos en nuestro México, a pesar de las condiciones, mucho más a todos los que han construido algo desde cero, sin herencias, sin apadrinamientos, esas personas saben lo que cuesta y son un ejemplo. Para muestra de lo complicado que es ser empresario tenemos que; hoy vivimos un estado de emergencia, la pandemia a nivel mundial dejará estragos por mucho tiempo, sumando a esto las pésimas decisiones en materia económica que ya se había tomado previo la crisis COVID, las desalentadoras cifras que arrojaban las calificadoras para nuestro país, y claro los tres caprichos, perdón, los tres súper proyectos de este sexenio; Dos Bocas, Santa Lucia y Tren Maya, cerrando con broche de oro, los programas asistencialistas de entrega de recursos, como lo son “Jóvenes construyendo el futuro”, que no es más que una estrategia electorera para ganar próximas elecciones.

Esta semana se manifestaron de manera pacífica frente a Palacio de Gobierno, empresarios locales, dueños de bares y restaurantes, luego de 77 días del cierre de los mismos. Exigían se les permitiera la apertura de sus negocios respetando las medidas de sanidad pertinentes, sus peticiones en pancartas que contenían las leyendas; ¡Queremos trabajar, no delinquir!, ¡Ya no podemos aguantar más!, ¡Necesito trabajar!

El gobernador respondió que comprendía la situación, y que está de acuerdo en la regionalización de los semáforos, es decir, según las cifras de contagio los colores en cada estado y municipio podrán ir variando y con ello la apertura o no de diversos lugares. El viernes dio a conocer el cambio de color de rojo a naranja en 57 municipios de nuestro estado, lo que implica para los restauranteros y dueños de bares la apertura al 50 por ciento de su capacidad a partir del 15 de junio, según el Plan de reapertura estatal COVID Chihuahua al corte del próximo lunes y con el apercibimiento de que esto podrá ir variando semanalmente.

La presión de los manifestantes dio como resultado la respuesta que estábamos esperando desde hace mucho tiempo por parte del Gobernador, hemos visto lo lento y fuera de la realidad que responde la federación en muchos temas, la pandemia ha sido viva prueba de ello. Siempre buscamos certidumbre, escuchar la verdad y saber en donde estamos parados, nos arrojan cifras y cifras, pero necesitamos quien las interprete y se bajen instrucciones claras. A los empresarios no solo les bastara con un cambio de semáforo, para paliar la crisis, necesitan incentivos fiscales urgentes por parte del estado mexicano e inyección de capital por parte de la federación y el estado, brindarles condiciones de seguridad para sus negocios, apoyarlos con campañas de difusión.

Mientras cientos de pequeñas y medianas empresas mueren, nuestros gobernantes muestran indolencia, federación y estado por igual. Voltean la cara, se dicen amigos de los emprendedores, pero por otro lado centran su atención en proyectos fuera de la realidad; el presidente dando el banderazo de salida a un Proyecto que consumirá millones de pesos, en el estado inicia el polémico debate del paquete de reformas en materia electoral promovidas por el Gobernador en plena pandemia, las reacciones no se hicieron esperar, propios y extraños se fueron a la yugular, lo demás puede esperar, ahorita estamos viendo como conservar el poder.

Lo que por años se criticó del viejo sistema arraigado por más de 70 años, fue la indolencia, la concepción piramidal del poder y la sumisión al mismo, pero sobre todo nunca soltar el poder, en esto último están trabajando nuestros gobernantes, es difícil aceptar como afirmo Beatriz Paredes hace unos meses, entre risas nerviosas de sus compañeros en el senado; “destierren la tentación de la restauración del modo priista de conducir el país, esa cultura política que ustedes mismos lucharon por transformar”. Háganlo y demuestren en los hechos como rompen paradigmas y luchan en contra de lo que tanto les causo repugnancia y rechazo.

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo
Publicidad

Opinión

¿Por qué lo liberaron? Cienfuegos, la extraña exoneración. Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

El todopoderoso hombre de las fuerzas armadas mexicanas había colgado su vestimenta verde siempre pulcra, llena de medallas de honor; para utilizar el recién lavado uniforme naranja de la prisión neoyorquina.

Salvador Cienfuegos Zepeda estaba siendo acusado por cuatro delitos relacionados con el narcotráfico: él insiste, una y otra vez, en su inocencia. Sin embargo, la Administración de Control de Drogas? (DEA) lo acusa con aversión.

Quienes conocen personalmente a Cienfuegos, aseguran que su rostro siempre de semblante duro, contrasta con la actitud negociadora y amable del célebre personaje. El hoy caído y acusado militar ha vivido el averno y abismo. Pues ya se le ha tatuado en la frente, casi por endoso, que es culpable de tres cargos de conspiración para manufacturar, importar y distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana, además de un cargo por lavado de dinero.

Quienes fueron los primeros en arrojar las piedras contra el inculpado, son los alentadores o admiradores de la 4T, quienes de manera desaforada aplaudían la caída del ex funcionario de Enrique Peña Nieto y aseguraban que era un logro del gobierno mexicano.

Incluso, el presidente Andrés Manuel López Obrador, al conocer de la captura de Cienfuegos el pasado 16 de octubre, ironizó y aseguró entonces que “no todos los militares están involucrados en el caso”. Además, fuera de presumir la inocencia del acusado, AMLO sentenció “No vamos a encubrir a nadie. Ya pasó ese tiempo”.

Pero no pasó mucho tiempo y la situación se puso difícil entre el gobierno federal y el ejército mexicano. Muchos de los militares que ocupan los puestos más importantes, por obviedad, son muy cercanos a su ex jefe. A tal grado que decidieron no cooperar más con las autoridades norteamericanas mientras duraran las incriminaciones contra el ex titular de la SEDENA y presionar al gobierno mexicano para no ensuciar a la institución.

Ante este escenario, tanto la actitud del presidente mexicano, como la del canciller, Marcelo Ebrard, dieron un giro inesperado…

HAZ CLICK PARA CONTINUAR LEYENDO

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo

Opinión

Que extraño es no extrañar. Por Itali Heide

Itali Heide

Todo parecía surreal en marzo, un mes que parece como si hubiera sucedido hace una eternidad. De un momento a otro, México se convirtió en un pueblo fantasma, con el cierre de escuelas, oficinas vacías y puertas cerradas. Para pasar el tiempo y conectarnos con nuestros queridos, nos pusimos creativos. Festejos de cumpleaños por videollamada, besos a través de la ventana, noches de películas compartidas y mensajes emotivos acompañados de recuerdos.

Poco a poco, la emoción fue desvaneciendo. Las videollamadas se hicieron menos frecuentes, las películas ya no entretenían como antes y un abrazo a la distancia no se sentía igual. Ahora, socializar parecía más un quehacer que un escape. ¿Qué nos pasó?

Quizás no deberíamos de exigirnos tanto. Socializar y conectarnos es importante, pero también podemos aprender mucho de la soledad. Lo primero que debemos hacer, es aceptar la realidad: no regresaremos a la ‘normalidad’. COVID marca un antes y un después en la historia, dejándonos con la única opción de adaptarnos a la nueva normalidad.

COVID está cambiando la forma en que los seres humanos socializan. (Imagen: Unsplash)

Podemos establecer formas más sostenidas de conectarnos en línea. A veces, reenviar un meme o comentar una foto es suficiente para mantener viva la flama de cariño y amistad. Una llamada de vez en cuando, y un sinfín de recuerdos para sentirnos conectados aún a la distancia. Para otras personas, socializar en redes sociales es su chaleco salvavidas. Las pláticas de zoom abundan, y sin ese escape la soledad se apodera de ellos. Nuestra nueva vida social post-COVID se crea en torno a sentimientos de aislamiento, soledad, preocupación y culpa.