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Opinión: Según la cuarta transformación, a siete meses hoy hay mucho que festejar, por Diana Avitia

A un año del triunfo en urnas, pero a siete meses del ejercicio efectivo de gobierno la auto proclamada cuarta transformación realizó un evento faraónico en el zócalo capitalino, como la gran mayoría, que no culpo, cuando se trata de eventos políticos evita a toda costa sintonizarlos, aquí estoy yo para con gusto resumirles lo que se escuchó a lo largo de noventa minutos en los que el presidente tomó la palabra. 

El escenario dibujado al más puro estilo priista, que tanto se criticó, los camiones de simpatizantes no se dejaron esperar y con mantas del partido MORENA por decenas llegaron, lleno total para cuando el señor presidente saliera, camiones repartiendo refrigerios a los asistentes. El pódium ese si al estilo 4t, austero y sin brillo, únicamente cuatro personajes en simples sillas; la jefa de gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum, la primera dama, que según su instrucción no es primera dama Beatriz Gutierrez Müller, el presidente de la cámara baja Porfirio muñoz ledo, que las malas lenguas dicen se apersono en el presídium por sus pistolas después de las desavenencias que existieron los últimos días por las criticas al acuerdo con Estados Unidos y el cuarto personaje, López Obrador.

Inicio sin retrasos, aunque a muchos no nos guste la manera de dirigirse del presidente, tan coloquial, poco elocuente y lenta, la realidad es que conecta con el “pueblo bueno”, es su target y en ese sentido lo hace muy bien. Sería un despropósito describir cada línea del discurso, los “high lights” de la tarde sin lugar a dudas fueron; según AMLO de los cien compromisos que realizó, setenta y ocho de ellos estaban cumplidos, de manera textual aseguro que; “posiblemente nunca al inicio de un gobierno se haya hecho tanto en tan poco tiempo”, se vanagloriaba de sus avances económicos, ambientales, técnicos y en transparencia, todo, absolutamente todo esto está abierto a discusión, ya que lo dicho aquí está basado exclusivamente en cifras de presidencia, festejó el rechazo de su gobierno al fracking, otro golpe al neoliberalismo y a México si se me permite decirlo ya que aquí recordamos como el presidente en spots de campaña señalo lo fácil que sería extraer el crudo, “no tiene ciencia” decía hace un año, también festejaba la derogación de la reforma educativa.

Por otro lado, aseguro que la compra de medicamentos para abasto es segura y no solamente el cuadro básico, dijo claro y contundente que serían todos los medicamentos que se requirieran. Y como era de esperarse no dejo pasar la oportunidad para seguir sembrando división aun en un día de festejo y señaló fuertemente a los opositores que se ampararon por el interés que fuere en contra de la cancelación de Texcoco y de la construcción de Santa Lucia, de manera retadora dijo que no lo iban a parar. Por el contrario, en respuesta anunció la construcción de un parque y darle vida al lago de Texcoco, arrojó una cifra y orgulloso aseguro que quien le ayudaría en ello sería su consentida Claudia Sheinbaum, cuantos quisiéramos de nuestro jefe un; “no estás sola Claudia” en toda nuestra vida laboral, pues la jefa de gobierno en menos de dos semanas ya lo ha escuchado varias veces, esto no le cae en gracia a ningún miembro del partido en el poder que se perfile a la grande.

Como buen evento faraónico todo era azúcar, flores y muchos colores, a pesar de los gestos claros de Muñoz Ledo cuando se auto felicitó por el acuerdo con Estados Unidos, el presidente de la cámara baja no pudo evitar mostrar un rostro desencajado. Bombo y platillo porque según sus cifras el huachicol desapareció. Siguió en su línea de verticalidad en el gobierno, austeridad republicana como el epicentro de todo, combate a la corrupción como la panacea, lo que también llamo la atención de su línea discursiva fue que admitió que en tema de seguridad el ambiente era tenso, y los avances pocos.

Lo que escuchabamos era lo que se esperaría cualquiera hasta que una parte de él prácticamente me causo gastritis instantánea cuando respondiendo a los ataques de muchos en relación por su ausencia en el G20 dijo que no era necesario ir al extranjero a que nos dieran el ejemplo, que bastaba con nuestra historia como nación para defender nuestras libertades. Pensamiento arcaico, hoy en un mundo globalizado.

Creo que de los temas a resaltar se han señalado todos, nadie más tomo la palabra, se retiraron los cuatro personajes y dio inicio la verbena que cerró La Diosa de la Cumbia, ¿ya dijimos que esto era al criticado estilo priista verdad?, no es señalar a la organización, si no que es irrisorio como lo que se criticaba del viejo sistema se replica de la peor manera, no solo en esta ocasión y exclusivamente del partido en el poder, si no en muchas otras por otros partidos.

Este año no tendremos un día del presidente, tendremos dos, en un esfuerzo desesperado de AMLO por seguir en altos niveles de aceptación, sigue en el ojo público diariamente, el ejemplo claro de ello son las mañaneras, muchas veces sin sentido y con el único objeto de posicionarse como marca. El presidente es un hombre que le sabe a la política y a los movimientos populares eso es claro, también es cierto que su desplome de ocho puntos desde la ultima encuesta de popularidad no le cayó en gracia, la realidad es que sigue con altos niveles de aceptación, su fuerza es tan grande que aun con caídas estrepitosas en seguridad, economía y recortes grandes, la gente separa eso del personaje, aun cuando ese día desde el senado se movían los hilos para las partidas secretas, aun con el problema de las estancias, recorte a radio pública, deporte, en fin. La crítica de Monreal hace pocos días en relación a que nadie del gabinete le ayuda al presidente es cierta, pero también lo es que su figura no deja brillar a los otros, el recelo de verse encumbrado por lo que tanto trabajo no deja que le ayuden. Lo cierto es que lo único que podrá hacer caer al presidente es su ego mismo, porque el partido que lo llevo a la grande, no tiene pies ni cabeza, personajes desdibujados, la fuerza de la 4t no viene del empuje de sus simpatizantes, si no de la endeble oposición que hoy por hoy o le hace ni cosquillas al ejecutivo.

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Publicidad Caleb Ordoñez 

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La valentía de ser uno mismo. Por Itali Heide.

La mayoría de los días, odio mi cuerpo. Algunos días aparece como un disgusto pasivo, mientras empujo las inseguridades que viven dentro de mí a un segundo plano. Otros días, consume mi mente. El aspecto de cada uno de mis rincones me atormenta los días en los que no soy capaz de mirar más allá del físico de mi existencia.

Es especialmente difícil cuando me considero feminista y positiva con respecto al cuerpo. ¿Cómo puedo apoyar y amar el cuerpo de los demás y, sin embargo, encontrar espacio para odiar el mío? Parece casi hipócrita, pero no puedo encontrar la manera de evitarlo.

Me levanto por la mañana y decido que hoy me voy a querer a mí misma. Me ducho, me maquillo, me pongo un atuendo con el que me sienta feliz y luego pierdo toda la confianza en mí misma cuando me veo en el espejo. Tal vez tenga algo que ver con el hecho de que he ganado más de un kilo desde la cuarentena. Pero lo más probable es que tenga que ver con el hecho de que seguimos siendo bombardeados con estándares imposibles a los que nos hacemos responsables, incluso cuando no exigimos a los demás el mismo estándar.

No todos los días son así. A veces, mi maquillaje se ve justo como quiero. Mi outfit parece haber sido elegido por un estilista. La confianza en mí misma se dispara en esos días, aunque son poco frecuentes. En esos días, aprovecho al máximo lo que soy. Quién sabe, quizá en los días malos recuerde quién era cuando me sentía yo misma.

Al fin y al cabo, cuando más nos sentimos como nosotros mismos estamos contentos con nuestro aspecto, ¿no? Ni siquiera tiene una correlación con el físico, pero impacta directamente en la forma en que nos sostenemos y nos sentimos cuando entramos por la entrada de algún lugar. Parece que pensamos que todo el mundo es perfecto. Nos fijamos en lo que no tenemos en los demás, e ignoramos lo que sí tenemos cuando los demás no lo tienen. Parece ser la naturaleza humana, pero me gusta creer que nos hemos enseñado a pensar que la perfección es la única forma de ser.

Los estándares de belleza han existido desde que la humanidad ha dado valor a la apariencia de las personas (especialmente a la mujer). El poder que tiene sobre nosotros es asombroso, sobre todo si tenemos en cuenta que hemos borrado el cuerpo humano natural de la existencia y lo hemos sustituido por un cuerpo de modelo que se supone que representa la mejor versión de nosotros mismos. La verdad es que la mejor versión de nosotros mismos no necesita dietas, ejercicio excesivo, photoshop, filtros y poses incómodas.

¿Qué necesita realmente la versión auténtica de nosotros mismos? Necesita correr, explorar, tocar, sentir, llorar, reír, aprender y ser libre. Nuestro cuerpo está hecho para mucho más que para convertirse en una estatua de los estándares de belleza, y a menudo nos olvidamos de ello. Nos negamos a salir de nuestra habitación sin maquillaje, sin un atuendo que nos haga sentir seguros, sin algo que cubra la autenticidad que nos hace ser quienes somos.

Quien eres, es quien estás destinado a ser. Si quieres ponerte delineador de ojos, adelante. Si quieres llevar capa y vestido, hazlo. ¿Quieres ir al gimnasio y ponerte musculoso? Nadie te lo impide. La vida es un juego y tú eres el avatar que tienes la suerte de personalizar. Sin embargo, no olvides que eres igual de valioso sin todas esas cosas. El mundo está hecho para ser disfrutado, y nada superficial te dará las herramientas necesarias para sentirte realmente feliz en el mundo. Sé tú mismo, pero no olvides que eres más que lo que aparentas ser.

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El precio caro de la moda barata, Por Itali Heide

La vida moderna en la era del hipercapitalismo está llena de daños medioambientales inevitables – desde viajar en avión, los plásticos de un solo uso, hasta los pedidos de comida a domicilio – la contaminación parece ser algo natural para nosotros en esta época. Cuando se trata de la ropa que usamos, a menudo los impactos son menos que obvios.

La industria de la moda produce el 10% de todas las emisiones de carbono de la humanidad, lo que le ha valido ser de los mayores consumidores de agua y contaminar los océanos de la Tierra con peligrosos microplásticos, que acaban en nuestras playas y llegan al interior de los cuerpos de las criaturas que llaman al mar su hogar. La industria que nos ha mantenido al tanto de los trends en el mundo de la moda es el segundo mayor contaminante del mundo, solamente detrás de la industria petrolera. Entre más crece la industria, el daño medioambiental empeora de forma exponencial, también.

A medida que los consumidores alrededor del mundo compran más ropa, especialmente de empresas de fast fashion barata cuya popularidad no deja de aumentar, como Shein, Fashion Nova y Zara, por nombrar sólo algunas, el peaje para el medio ambiente se hace notar. La gente no sólo compra más del doble de ropa que a principios del milenio, sino que además conserva la ropa la mitad de tiempo.

Las tendencias cambiantes y la necesidad constante de validación alimentan la necesidad de comprar más y más, lo que conduce a una relación tóxica entre el consumidor y la empresa. Cuanto más compramos, más sufre el mundo y más validamos a las empresas que se aprovechan de nuestras inseguridades y de nuestra necesidad de impresionar constantemente.

La industria textil y de la moda tiene una cadena de suministro larga y compleja, que empieza en la agricultura y la producción petroquímica, hasta la fabricación, la logística y la venta. Cada proceso conlleva su propio conjunto de pesadillas, ya sea el impacto medioambiental o humano, ya que la industria explota a miles de personas en países de bajos ingresos por unos pocos centavos. Los impactos vienen en todas las tonalidades del arcoiris, empeorando a medida que el mundo sólo continúa por su camino orientado al consumo, en lugar de tomar las medidas necesarias para mejorar el futuro de la industria.

Entonces, ¿qué se puede hacer para frenar la contaminación? Puede que sea demasiado tarde para borrar todo el daño causado, pero nunca es demasiado tarde para mejorar. La moda sostenible es la respuesta, pero es un término que se utiliza cada vez más (y de forma exagerada) y que no suele estar respaldado, ya que las empresas prefieren utilizarlo para dar un lavado verde a su marca y (como es lógico) vender más ropa. La verdadera moda sostenible significa comprar menos y comprar de forma más inteligente, aunque hay muchas más cosas que pueden englobarse en este término.

¿Qué significa exactamente la moda sostenible? Cuando se hace realidad, las empresas de moda sostenible recortan las emisiones de CO2, abordan la sobreproducción, reducen la contaminación y los residuos, apoyan la biodiversidad y se aseguran de que sus trabajadores reciban una remuneración justa y tengan unas condiciones laborales seguras. Sin embargo, esto es sólo una pieza del rompecabezas. Aunque las empresas deben cargar con la mayor parte de la responsabilidad, ya que son las que están detrás de los problemas sistémicos en primer lugar, hay cosas que los consumidores también pueden hacer para apoyar la sostenibilidad. Comprar el mismo número de artículos con la etiqueta de ‘sostenible’ no es suficiente, sino que es necesario replantearnos por completo los hábitos de consumo y compra. Aquí unos tips para mejorar nuestra forma de comprar ropa:

1. Comprar menos y comprar mejor.
Cada año se producen en el mundo 100 mil millones de prendas. Antes de hacer una compra, pregúntate a ti mismo: Comprar ropa que nos sirva, en lugar de servir a la ropa, puede marcar una gran diferencia.

2. Invertir en marcas sostenibles.
Comprar mejor también significa apoyar a los diseñadores que utilizan prácticas sostenibles, pero ojo: cuidado con las empresas que utilizan el término para hacer greenwash y vender más cosas. Investigando y haciendo que las empresas se responsabilicen de sus acciones, podemos apoyar a las que hacen el bien por el mundo.

3. Compra de segunda mano y vintage.
La ropa pre-amada y reutilizada es una forma estupenda de estar al día con las tendencias pero sin dejar de cuidar el planeta. Utilizando aplicaciones que atienden a estos sectores, como Depop, o acudiendo a bazares y ventas de garaje, no sólo reciclamos ropa, sino que apoyamos a los negocios locales.

4. Prueba la moda digital.
Por último, pero no por ello menos importante, ¿por qué no utilizar la tecnología en nuestro beneficio? No es ningún secreto que gran parte del atractivo de la moda es la necesidad de mantener las apariencias en línea, ya sea publicando una bonita historia en Instagram o bailando para un TikTok. Con la realidad virtual convirtiéndose en algo cotidiano, aplicaciones como DressX están atendiendo a la reinvención del consumo de moda a través de ropa digital que se puede poner encima de fotos y vídeos. Esto puede ofrecer una gran alternativa para el futuro de la moda, así que ¿por qué no probarlo?

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