**Partidos garrapata se aferran a diputaciones y prerrogativas *Independientes quieren reelegirse *Panistas, hambrientos y rabiosos *Se solicita auditor con buenas cartas de recomendación *TSJ, apéndice de la grilla partidista *Nueva Alianza coquetea y nadie pela *Reyes Baeza ¿le tira a la grande? *Matanzas a todo y seguridad… bien gracias *Periodistas desesperados incursionan en literatura erótica

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Reforma electoral en puerta y los involucrados aún no se ponen ni tantito de acuerdo. Por un lado están los partidos de siempre: El PAN, ganón y mandamás, el PRI, depredador venido a presa, así como Morena, el nuevo chico de la cuadra. Estos tres (aunque el último es un caudillo con partido de adorno) buscarían consolidar lo más posible su hegemonía, pues son las fuerzas políticas más potentes del país y los únicos con probabilidades de engullir grandes banquetes.

También están los partidos parásitos que buscan seguir enquistados en un sistema que es prácticamente una beca a la prostitución política. Ahí se cuenta el PT, que es un caso para enmarcar de almorranismo político. Una sola familia, papá, mamá e hijitos, han sido diputados rotándose entre los mismos, sin aportarle nada a Chihuahua. Nada. Por las mismas va el PRD, desde el cual se quieren enquistar las Aragón. También hay mafias sindicales como el Panal o de plano simples alcahuetes oportunistas como el Pvem y Movimiento Ciudadano. Encuentro Social… ni pinta ni nada.

Reducir de 11 a cinco los plurinominales es la propuesta base que buscaría descargar a ese pobre perro llamado erario público de unas cuántas garrapatas para dejarle más sangrita a los meros pulgones. También se contempla incrementar el umbral de los partidos, pues la exigencia ciudadana es muy repetitiva y clara, la paciencia se está agotando y a final de cuentas hasta le conviene a los partidos grandes. Entre menos burros más olotes.

Por ahí andan los independientes además, quienes traen su propia agenda pues el sistema político está tan a la medida de los partidos, que no hallan cómo tratar a los que todavía no acaban de encajar. Ahí mueven sus cartas Armando Cabada y Alfredo Lozoya, quienes buscan reglas que les convengan o que al menos no los dejen fuera de la jugada en 2018. Ya confirmaron ambos su asistencia a los foros de análisis. Para ellos la palabra clave es reelección.

La verdadera discusión está dentro de la cargada bancada panista, que no se pone de acuerdo ni ella sola pues los apetitos azules lejos de apaciguarse con el baño de poder que recibieron, se desataron, y anhelan copiarle al PRI esa del poder es para poder, y por eso están viendo quién puede más y a cambio de qué. En la mesa hay además otros temas vitales para la cosa pública.

La elección del nuevo auditor será crucial para que el nuevo amanecer y alcaldes azules se cubran las espaldas de las estocadas que quieran darles los adversarios y eventualmente para evitar las molestas licitaciones que por lo visto no son mucho del agrado de quienes detentan el poder ahora. No vaya a salir otro “error” como el de Miguel Riggs. Armando Valenzuela vomitó imprudencia al presumir que Arturo Fuentes Vélez, secretario de Hacienda, lo había recomendado. Tan buen equipo que hubieran hecho…

El consejo de la Judicatura también es otra rastrillada para sacar a los jueces ‘oxigenadores’ heredados por el duartato. Buscan reducir de 27 magistrados a 15, y a los que dejen ponerles bien cortita la correa. No es suficiente con haber impuesto al presidente del Tribunal, Julio César Jiménez. El azulazgo quiere carro completo y luego hay que sumar las pugnas intestinas, porque eso de la disciplina partidista no se les da mucho y cada quién va jalando agua para su molino.

El reto inicial será unificar a la bancada panista, pues ya se andan dando hasta con la cubeta pues los apetitos son muchos y no hay quién los llene. Luego, en caso de sacar la unidad cosmética al menos, vendrá el reto de convencer al PRI que aunque de acuerdo podría poner trabas nomás por dar la contra, y finalmente podría allanarse el camino para sacar de la casa al moyotero chupasangre. Los chiquipartidos, claro, votarán en contra de que les quiten la tetera.

Nueva Alianza busca desesperadamente un acercamiento. Respaldado por el esquirol llamado el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que los únicos intereses que defiende son los de los dirigentes, y el Partido Nueva Alianza, que no es más que el brazo político del sindicato vendido al padrote en turno, la alta clase magisterial busca conservar sus privilegios, que no son pocos, a través de coqueteos no correspondidos con el coordinador de diputados panistas, Miguel Latorre, el secretario de Educación, Pablo Cuarón, el director, Manuel Arias Delgado. Del jefe de la tribu, Javier Corral, ni esperar nada.

A Alejandro Villarreal le arruinaron su sueño de ponerle su nombre a una escuela (tan merecido que se sentía) y lo traen de un ala. Se dice que sus compañeros magisteriales están dispuestos a ponerlo con tal de cuidar su propio pellejo, pero nadie de los nuevos mandamases está dispuesto a pagar el precio por el capricho. A los diputados panalistas René Frías Bencomo, María Mendoza y Martha Rea ni los buenos días les dispensan los azules.

Al que sí pelaron los diputados azules, pero los de San Lázaro, fue al priista Alejandro Domínguez, a quien le aprobaron su punto de acuerdo para exhortar al ejecutivo a integrar el Consejo Estatal de Seguridad Pública con participación ciudadana, una propuesta que pinta atractiva y por tanto los tricolores jamás se hubieran atrevido a presentarla con un priista en Palacio. Ahora es cuando, dijeron.

Reyes Baeza y su grupo andan tendidos. Desde el fin de semana pasado que se reunieron, delinearon los próximos pasos para acaparar lo más posible del poder político del estado empezando con su propio partido. Graciela Ortiz va aventajada en tiempos, pero la carrera aún es larga y de Delicias salen muy buenos caballos. Incluso se han manejado versiones de que Reyes podría ser candidato a la presidencia de la República, de ese tamaño andan los sueños lecheros, aunque los más cautos sólo ven apetitos regionales. Piensa global, actúa local. Tírale al sol para alcanzar las estrellas.

Y la seguridad, bien gracias. El 80, a quien en campaña Corral advirtió directamente que o se largaba o se atuviera a enfrentar la Ley, está aterrorizando el noroeste del estado mientras las ejecuciones se disparan por toda la entidad, al parecer por ajustes entre los grupos del Cártel de Sinaloa, agitado por la extradición de El Chapo Guzmán. Lo cierto es que mientras los matones andan a sus anchas, la coordinación es como los extraterrestres: todo mundo habla de ellos, unos afirman haberlos visto, pero nadie puede señalar donde están.

Los mandos estatales sí pasaron los exámenes de confianza, dicen sin decir desde Palacio. No así los mandos juarenses, el compromiso con quién sabe quién que Cabada no pudo cumplir, pues sólo así explican muchos el aferramiento que lo llevó a romper con el gobernador entrante, tal vez para quedar bien con el saliente. Al nuevo nuevo jefe de la Policía Municipal, Ricardo Realivázquez Domínguez, lo pintan como joven, intachable y muy derecho, algo insólito en la corporación, tan insólito que muchos ni le ven futuro ni se la creen. Tendrá que demostrar de qué está hecho.

Para finalizar, un poco de humor negro. En primer lugar, el ardor abrasa las tripas de algunos medios de comunicación. Unos denuncian legítimamente maltrato por parte del nuevo amanecer, que a todos tacha de chayoteros. Otros ponen primero el interés empresarial que el periodístico. Son negocios dirigidos por empresarios y aunque decepciona no sorprende. También están quienes se inventan intrigas, amenazas y hasta romances tan fantásticos que hasta la Rosa de Guadalupe soplaría huracanes, pero que sólo despertaron burlas dentro y fuera del gremio, y en el propio Palacio.

 

 

 

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