**Reunión de locura en el PRI, dirigentes pierden noción de la realidad *Asumen Bazán y Zapata dirigencia, bien cobijados *Dirigente nacional cierra filas con Duarte, afirma que es perseguido *Merodio y Serrano, los ausentes *Reyes Baeza consolida liderazgo del tricolor *Duarte entre El Paso, Miami y Nueva York *Federación quiere arruinar (más) a Chihuahua

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El PRI está decidido a recuperar Chihuahua, la presidencia y todo el poder de antaño, según aseguró el dirigente (más no líder) nacional de ese partido, Enrique Ochoa Reza, durante la toma de protesta a Omar Bazán Flores y Georgina Zapata Lucero, el primero dirigente y la segunda secretaria de ese partido en la entidad.

De ese calibre estuvieron los desvaríos del dirigente político, quien en su delirante cantaleta omitió hablar de la corrupción de César Duarte y sus secuaces, la principal razón del hartazgo de los chihuahuenses, más no la única: también la ineptitud, el descaro, el cinismo.

En la asamblea se validó el voto de más de diez mil priistas que dieron su visto bueno a la dupla conformada por Omar Bazán, quien fue en su momento el diputado más joven de México, con apenas 21 años de edad. Cercano a Artemio Iglesias y al ex gobernador José Reyes Baeza, de quien fue compañero de fórmula cuando el ahora director del Issste ganó la diputación en 2003 y la ocupó apenas un mes, pues se fue como candidato a gobernador y ganó.

También se fortaleció internamente en el PRI a través de la CNOP y la Fundación Colosio. Zapata es hija del eterno dirigente de la CTM. El PRI mira a las confederaciones obreras… así sea sólo para retener su voto, el mero duro.

El compa llega con respaldo. Por mucho que se cacaree el desprecio a las bases y a la oposición dentro del PRI, que mucho tiene de cierto, también desfiló mucho de lo más vigente del priismo local, pero destacaron aún más ausencias como la de Lilia Merodio, muy ofendida según ella porque no la dejaron participar, y el ex hombre esperanza del tricolor, Enrique Serrano, quien sigue a salto de mata. También faltó Patricio Martínez, pero no por mala voluntad sino por mala salud.

La ausencia de Merodio y Serrano no es cosa menor. Ambos representan grupos aún fuertes dentro del PRI, y debilitado y dividido como está, no pueden darse el lujo de dividir el confundido y escaso rebaño que queda, sobre todo con las flautas de Morena sonando en el ambiente para atraer a toda clase de fauna política, a ver qué les sirve. Mencionar uno por uno sería largo, casi todo el priismo que queda se congregó. Estuvieron los que esperaban.

Bazán se fue duro contra el gobierno panista que los derrotó gacho, como era de esperarse. Aseguró que no saben gobernar (¿entenderá gobernar como saquear?), y que el PRI sí. Una pésima estrategia si se toma en cuenta la fama de ese partido que así como que los mejores gobiernos no ha tenido, y las urnas lo dejaron claro.

Al dirigente nacional, Ochoa Reza, también se le fueron las cabras. Aplaudió el proceso “democrático”, como él llama al vil dedazo. Agradeció a los que se alinearon, urgió a ponerse al tiro para recuperar más de 800 puestos de elección popular que se jugarán en Chihuahua en 2018. No osó tocar al nuevo gobierno, ni al viejo, mejor evitó dar pie a que se hable más del desastre que dejó su partido en Chihuahua. Que se den de santos que no los escuchó un siquiatra.

Ochoa Reza también afirmó en entrevista que el PRI no se benefició con los recursos públicos saqueados a los chihuahuenses, y hasta tuvo los tamaños para afirmar que todo se trata de persecución política para finalmente apuntar que dentro del partido no hay investigación alguna ni contra Cesar Duarte ni sus cercanos. Dijo que los señalamientos contra Duarte eran “puros borregos” y llamó a Corral a presentar “denuncias serias” ante la autoridad… quizá anda un poco desinformado.

José Reyes Baeza recuperó su lugar como la cabeza del PRI en Chihuahua. Con Duarte fuera de la jugada escondiéndose en El Paso, Miami y Nueva York, donde aseguran que se reunió con casi 20 empresarios y amigos “perseguidos” por el gobierno panista, el deliciense es naturalmente la cabeza del rebaño.

Javier Corral regresa de vacaciones este lunes y sólo ofrecerá una rueda de prensa en Juárez. Dedicará el día a su “agenda privada”. Mientras, su partido sigue en lo cotidiano como el canibalismo interno, la grilla pura y dura, y otros vicios que bien han aprendido y a veces hasta superado los azules. Cada vez es más notorio que el gobernador trabaja con su equipo de siempre y deja que en el resto se haga el despapaye… aunque no tanto.

La Federación está golpeando a Corral. No sólo es el abandono en materia de seguridad, el raquítico envío de dos centenares de policías federales mientras critica la violencia en los estados, violencia originada del crimen organizado que corresponde investigar y sancionar al ámbito federal, sino que ahora también están tratando de frenar y entorpecer lo más posible el flujo de recursos hacia nuestro estado.

Parece que este es el favor que le están haciendo a César Duarte, en parte para vengar y entorpecer el proceso penal en su contra, en parte para sacarle raja política en 2018 haciendo ver a los gobiernos de oposición como ineptos.

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