**Se desmorona la seguridad en Chihuahua

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Se acabó la grilla barata, viene lo duro. Tras cinco meses de estira y afloja entre el nuevo amanecer y las fuerzas filoduartistas que se aferraban a enquistarse en el poder público, vienen los desafíos de a de veras, como el recuperar la paz que medio se simuló en el sexenio anterior, y que ahora ni simulada se encuentra pues sólo hay balaceras, degollados, cabezas…

Fueron años de críticas, de propuestas y posturas, pero ahora el gobernador Javier Corral no podrá seguir viendo los toros desde la barrera. Tendrá que entrarle y en un escenario más que complicado: con las policías infestadas de criminales, un abierto enfrentamiento político contra el enraizado PRI y sus secuaces, y una distancia cada vez más marcada con prácticamente todos los alcaldes de Chihuahua, incluyendo los azules.

El quinquenio arrancó con un aumento de 180 por ciento en matanzas tan sólo el primer mes, 209 ejecutados. Para quitarse la pelotita los ni tan recién llegados pueden decir que son décadas de desaseo en las policías y complicidades con autoridades, que Chihuahua es frontera, que la extradición del Chapo, y algo de razón hay que todos estos puntos, pero lo cierto es que de lo que suceda en Chihuahua es responsable su autoridad, así como la federal, que no ha movido un dedo salvo para guardar sus propios intereses.

Ayer una pandilla de matones atacó a tiros a dos comandantes de seguridad pública municipal y dos de sus agentes en Las Varas, Bachíniva. De inmediato surgió la pregunta ¿qué andaban haciendo juntos y de noche los comandantes de Bachíniva y Namiquipa? ¿A quién reportan sus actividades? ¿Seguirá el alcalde de Nuevo Casas Grandes en huelga de hambre para que no le toquen a sus agentes? Para llegar al meollo hay que seguir la línea.

Preocupa la visión calderonista de la seguridad que parece haber hecho suya, repentinamente, Javier Corral, desde que “mejoró mucho su relación” con el ex mandatario. Hay temor de que vuelva el Ejército, la Policía Federal y con ellos se agudice la guerra de cárteles de 2006 que no dejó más resultados que un reguero de sangre. Trabajo, educación y oportunidades son el antídoto a la violencia, no más balas para guardar los intereses de unos cuántos.

En Balleza fueron degollados tres hermanos, en la carretera Juárez- El Porvenir aventaron una cabeza, frente a El Pasito un ejecutado. Entre los resultados que ha mostrado la Policía Estatal Única se cuenta la destrucción de un plantío de amapola en Moris o la detención de un agente de Tránsito de Juárez y tres personas más mientras cargaban dos toneladas de mota una camioneta para pasarla al “otro lado”. Así seguirá la situación mientras sostengamos una guerra histérica para frenar el consumo de droga en EU, en vez de legalizar y centrarnos en lo que realmente nos ocupa: la seguridad de los chihuahuenses.

El reacomodo no se limita a los dos cárteles con mayor presencia en la entidad, el de Juárez y el de Sinaloa, sino que dentro de los mismos cárteles hay pujas por el poder de sus respectivas plazas, para desplegar actividades delictivas y lucrativas de alto impacto para la sociedad que no se limitan a la producción y trasiego de droga, sino que abarca la tala clandestina, el robo de combustible, automóviles y toda clase de bienes, el despojo de tierras, así como el secuestro, cobro de piso y asaltos violentos. La Fiscalía (y todo mundo) ya tienen ubicados a estos personajes, sólo falta voluntad y capacidad para echarles el guante.

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