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Opinión

Los 69 errores financieros de todos los tiempos. (Finanzas Personales)

Finanzas Personales.

Los 69 errores financieros de todos los tiempos

Escrito por So | 27 Feb 2013

La única guía que necesitarás para evitar los tropezones financieros.

1. No revisar los estados de cuenta bancarios.

2. Firmar como aval.

3. Sacar dinero del cajero de otro banco.

4. Comprar moneda extranjera cuando está carísima.

5. Sacar dinero del afore (o cualquier plan para el retiro)

6. Mandar miles de menajes de texto para decir : “tqm” o “:)”

7. Pagar por años servicios de televisión por cable que no se usan.

8. Comprar en oferta 12 -inserte el nombre del artículo- que ni la siguiente generación  se acabarán.

9. Pagar a un “coyote” para que haga trámites.

10. No declarar impuestos ¡y dar recibos/facturas!

11. Mentir en la declaración de impuestos.

12. No ahorrar para el retiro.

13. Comprar ahora y pagar después.

14. Usar la tarjeta de crédito para las “emergencias”

15. Comprar más ropa/videojuegos/joyería, etc. de lo que se usa o necesita.

16. Pagar una membresía (mensual) a un gimnasio al que nunca se va.

17. Hacerse adicto al café ¡de tiendas exclusivas de café caro!

18. Prestar a familiares.

19. Quedarte en un mismo puesto por años por miedo a mejorar.

20. No ahorrar en cuanto nace un hijo (para su educación, su salud, o su futuro)

21. No contar con un Seguro de gastos médicos mayores.

22. No pagar cuando alguien te prestó dinero (incluido el banco).

23. Comprar una hipoteca más cara de lo que se puede pagar.

24. Se el primero en adquirir el más reciente gadget.

25. No saber cual es el saldo de las tarjetas de crédito.

26. Comprar a cuanto vendedor se nos atraviesa por no poder decir que no.

27. No invertir (hacer crecer el dinero).

28. No contar con un seguro de vida.

29. Vivir muy por arriba de nuestras posibilidades.

30. No planear las compras. (se puede tener todo, pero no al mismo tiempo).

31. Comprar artículos solo por el estatus o imagen que puedan otorgar.

32. Comprar con crédito caro.

33. No cocinar en casa seguido.

34. Creer que con más dinero “se solucionarán todos los problemas económicos”

35. No diversificar. Las entradas de dinero, el portafolios de inversiones, los clientes.

36. Gastar más de lo que se gana.

37. Creer que como el dinero “es redondo” su único fin es “circular” y por lo tanto que debe escaparse  pronto de las manos.

38. Confiarse en que como “el crédito no es tan malo” o “yo si se manejar el crédito”,  tomar demasiadas deudas.

39. No esperar lo inesperado. Los imprevistos le suceden a todos. Hay que estar
preparados.

40. No llevar un registro de gastos. ¿A dónde se fue todo?

41. Tirar las garantías.

42. No comparar precios. Especialmente para compras grandes e importantes como la casa, el auto, los seguros, los electrodomésticos, etc.

43. No guardar bien los passwords financieros.

44. Dejar que otros manejen tus finanzas.

45. No educarnos aunque sea un poco en cuestiones de dinero.

46. Ser freviente del “santo crédito” pero desconfiar o no creer en el interés compuesto.

47. No tener un fondo de emergencia.

48. Se jugador de póker, casinos, bingo, etc. que no puede controlarse.

49. No tener un seguro de auto.

50. No leer las letras pequeñas (y grandes) de los contratos; especialemente los financieros.

51. Hacer solo los pagos mínimos a las tarjetas de crédito.

52. Comprar un auto demasiado caro para nuestras posibilidades.

53. No leer los instructivos de los aparatos.

54. Dar los datos de la tarjeta de crédito por internet.

55. No respaldar las negociaciones por escrito. Papelito habla.

56. Creer en la riqueza inmediata (son víctimas fáciles de trampas, transas y robos).

57. No saber lo que se quiere.

58. No tomar en cuenta gastos ocultos (como la tenencia y refacciones de un auto, el mantenimiento y estacionamiento de una casa, etc.)

59. No hablar de dinero con nuestra familia e hijos.

60. Olvidar fechas de pago y gastar en cargos por mora y multas.

61. Empeñar objetos para financiarse.

62. No ser paciente (para comprar con planeación, para recibir los frutos del ahorro, etc.

63. Creer que ser frugal es sinónimo de codo.

64. Tirar los pesos por cuidar los centavos.

65. No dar una en los negocios y seguir insistiendo en que se es un “genio” y que  se tiene la gran idea que revolucionará el mundo y llenará los bolsillos.

66. No pedir ayuda.

67. Pensar que si no se ahorran grandes cantidades de dinero, no vale la pena ahorrar.

68. No llevar la cuenta de lo que se debe en la tarjeta de crédito (incluyendo los intereses)

69. No confiar en uno mismo.

Si se les ocurre otra, déjenla en los comentarios. Compartan esta lista y evitemos más errores de lana.

Fuente: BlogyLana.com «Finanzas personales que se entienden»

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Opinión

¿Por qué lo liberaron? Cienfuegos, la extraña exoneración. Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

El todopoderoso hombre de las fuerzas armadas mexicanas había colgado su vestimenta verde siempre pulcra, llena de medallas de honor; para utilizar el recién lavado uniforme naranja de la prisión neoyorquina.

Salvador Cienfuegos Zepeda estaba siendo acusado por cuatro delitos relacionados con el narcotráfico: él insiste, una y otra vez, en su inocencia. Sin embargo, la Administración de Control de Drogas? (DEA) lo acusa con aversión.

Quienes conocen personalmente a Cienfuegos, aseguran que su rostro siempre de semblante duro, contrasta con la actitud negociadora y amable del célebre personaje. El hoy caído y acusado militar ha vivido el averno y abismo. Pues ya se le ha tatuado en la frente, casi por endoso, que es culpable de tres cargos de conspiración para manufacturar, importar y distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana, además de un cargo por lavado de dinero.

Quienes fueron los primeros en arrojar las piedras contra el inculpado, son los alentadores o admiradores de la 4T, quienes de manera desaforada aplaudían la caída del ex funcionario de Enrique Peña Nieto y aseguraban que era un logro del gobierno mexicano.

Incluso, el presidente Andrés Manuel López Obrador, al conocer de la captura de Cienfuegos el pasado 16 de octubre, ironizó y aseguró entonces que “no todos los militares están involucrados en el caso”. Además, fuera de presumir la inocencia del acusado, AMLO sentenció “No vamos a encubrir a nadie. Ya pasó ese tiempo”.

Pero no pasó mucho tiempo y la situación se puso difícil entre el gobierno federal y el ejército mexicano. Muchos de los militares que ocupan los puestos más importantes, por obviedad, son muy cercanos a su ex jefe. A tal grado que decidieron no cooperar más con las autoridades norteamericanas mientras duraran las incriminaciones contra el ex titular de la SEDENA y presionar al gobierno mexicano para no ensuciar a la institución.

Ante este escenario, tanto la actitud del presidente mexicano, como la del canciller, Marcelo Ebrard, dieron un giro inesperado…

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Opinión

Que extraño es no extrañar. Por Itali Heide

Itali Heide

Todo parecía surreal en marzo, un mes que parece como si hubiera sucedido hace una eternidad. De un momento a otro, México se convirtió en un pueblo fantasma, con el cierre de escuelas, oficinas vacías y puertas cerradas. Para pasar el tiempo y conectarnos con nuestros queridos, nos pusimos creativos. Festejos de cumpleaños por videollamada, besos a través de la ventana, noches de películas compartidas y mensajes emotivos acompañados de recuerdos.

Poco a poco, la emoción fue desvaneciendo. Las videollamadas se hicieron menos frecuentes, las películas ya no entretenían como antes y un abrazo a la distancia no se sentía igual. Ahora, socializar parecía más un quehacer que un escape. ¿Qué nos pasó?

Quizás no deberíamos de exigirnos tanto. Socializar y conectarnos es importante, pero también podemos aprender mucho de la soledad. Lo primero que debemos hacer, es aceptar la realidad: no regresaremos a la ‘normalidad’. COVID marca un antes y un después en la historia, dejándonos con la única opción de adaptarnos a la nueva normalidad.

COVID está cambiando la forma en que los seres humanos socializan. (Imagen: Unsplash)

Podemos establecer formas más sostenidas de conectarnos en línea. A veces, reenviar un meme o comentar una foto es suficiente para mantener viva la flama de cariño y amistad. Una llamada de vez en cuando, y un sinfín de recuerdos para sentirnos conectados aún a la distancia. Para otras personas, socializar en redes sociales es su chaleco salvavidas. Las pláticas de zoom abundan, y sin ese escape la soledad se apodera de ellos. Nuestra nueva vida social post-COVID se crea en torno a sentimientos de aislamiento, soledad, preocupación y culpa.