Conecta con nosotros

Opinión

Opinión: El colapso y el gabinete ausente, por Diana Avitia

En los últimos días hemos presenciado un movimiento mundial nunca antes visto, desde que se detectaron en Asia los primeros casos positivos de COVID-19 pasamos de una alarma que veíamos lejana a pánico desmedido.

El mundo sigue expectante y en estado de alerta, el pasado jueves el presidente estadounidense prohibió los aterrizajes de vuelos provenientes de Europa después de declarar estado de emergencia. Italia se encuentra en el ojo del huracán, luego de que el continente europeo fue declarado oficialmente por parte de la organización mundial de la salud, el epicentro de la pandemia, mediante un comunicado de su director general el etíope; Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, con más de 15mil casos detectados y poco más de mil decesos, hoy ese país ha sido rebasado por la enfermedad, el promedio de edad ahí rebasa los 47.3 años, grupo poblacional al que el virus golpea de forma contundente, aunado al clima frio que potencia a este virus.

Escuelas, ligas deportivas, vuelos, parques temáticos, oficinas, entre otros han cancelado sus actividades para evitar el contacto persona a persona y detener la propagación del virus. En México el presidente ha pedido calma ante la tempestad, el canciller anuncio que los vuelos desde y para europa siguen vivos, pero los cercos sanitarios dejan mucho que desear en el viejo y desgastado aeropuerto de la CDMX, al ser cuestionado que pasaría si un pasajero llegado de europa intentara cruzar la frontera vía terrestre, no supo responder.

En México se han detectado aproximadamente 41 casos de coronavirus y 155 en observación, los primeros dos casos detectados fueron en CDMX y Culiacán, personas había viajado recientemente a Italia, fueron aislado. Hugo López-Gatell subsecretario de salud durante la conferencia matutina afirmo que no debemos de caer en pánico, que la mejor medida es evitar contacto directo y el lavado de manos constante, después hubo otra conferencia en la que las decisiones de la iniciativa privada, específicamente la cancelación de clases presenciales por parte del Tecnológico de Monterrey, presionaron al gobierno a tomar medidas más drásticas de las anunciadas con anterioridad y fue el mismo subsecretario quien dio la explicación, todos nos preguntamos; ¿en dónde está el secretario?, suponemos que la batuta en esta caso la lleva López-Gatell por la experiencia que tuvo en la crisis del H1N1.

El mundo sigue expectante y buscando combatir la pandemia, mientras tanto la bolsa colapsa, el precio del crudo baja por los suelos y el dólar se dispara. Nos encontramos vulnerables ante esta situación, más aún con un secretario de hacienda que notamos temeroso, de voz quebrada y mirada ausente, el panorama es sombrío. Nunca ha sido un secreto lo débil que se encuentran las finanzas públicas, esto reafirmado hace unos meses con la renuncia del ex secretario de economía Carlos Urzúa, también es cierto que esta crisis es mundial, no solo golpeo a la economía mexicana.

Es urgente conocer el posicionamiento del gobierno ante la caída del precio del crudo, ya que la planeación federal se basa en un precio mínimo y máximo de crudo, y al romper este cálculo de manera negativa muchas áreas del estado se verían afectadas, sumado a todo esto los gastos excesivos en el presupuesto destinados a programas clientelares, sin planeación y con un mero afán electorero, urge un ajuste. Hoy a lo antes mencionado agregamos a este nada alentador panorama la detenida inminente de la economía por la pandemia.

Hoy debemos guardar compostura, atender las recomendaciones y aprender del pasado. Quien debe marcar la pauta en cómo atender la contingencia tanto de salud como económica es el gobierno, nosotros como ciudadanos acatar a cabalidad las recomendaciones, no caigamos en pánico, con un comportamiento cabal saldremos adelante y controlaremos la situación de manera adecuada.

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo
Publicidad

Opinión

¿Por qué lo liberaron? Cienfuegos, la extraña exoneración. Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

El todopoderoso hombre de las fuerzas armadas mexicanas había colgado su vestimenta verde siempre pulcra, llena de medallas de honor; para utilizar el recién lavado uniforme naranja de la prisión neoyorquina.

Salvador Cienfuegos Zepeda estaba siendo acusado por cuatro delitos relacionados con el narcotráfico: él insiste, una y otra vez, en su inocencia. Sin embargo, la Administración de Control de Drogas? (DEA) lo acusa con aversión.

Quienes conocen personalmente a Cienfuegos, aseguran que su rostro siempre de semblante duro, contrasta con la actitud negociadora y amable del célebre personaje. El hoy caído y acusado militar ha vivido el averno y abismo. Pues ya se le ha tatuado en la frente, casi por endoso, que es culpable de tres cargos de conspiración para manufacturar, importar y distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana, además de un cargo por lavado de dinero.

Quienes fueron los primeros en arrojar las piedras contra el inculpado, son los alentadores o admiradores de la 4T, quienes de manera desaforada aplaudían la caída del ex funcionario de Enrique Peña Nieto y aseguraban que era un logro del gobierno mexicano.

Incluso, el presidente Andrés Manuel López Obrador, al conocer de la captura de Cienfuegos el pasado 16 de octubre, ironizó y aseguró entonces que “no todos los militares están involucrados en el caso”. Además, fuera de presumir la inocencia del acusado, AMLO sentenció “No vamos a encubrir a nadie. Ya pasó ese tiempo”.

Pero no pasó mucho tiempo y la situación se puso difícil entre el gobierno federal y el ejército mexicano. Muchos de los militares que ocupan los puestos más importantes, por obviedad, son muy cercanos a su ex jefe. A tal grado que decidieron no cooperar más con las autoridades norteamericanas mientras duraran las incriminaciones contra el ex titular de la SEDENA y presionar al gobierno mexicano para no ensuciar a la institución.

Ante este escenario, tanto la actitud del presidente mexicano, como la del canciller, Marcelo Ebrard, dieron un giro inesperado…

HAZ CLICK PARA CONTINUAR LEYENDO

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo

Opinión

Que extraño es no extrañar. Por Itali Heide

Itali Heide

Todo parecía surreal en marzo, un mes que parece como si hubiera sucedido hace una eternidad. De un momento a otro, México se convirtió en un pueblo fantasma, con el cierre de escuelas, oficinas vacías y puertas cerradas. Para pasar el tiempo y conectarnos con nuestros queridos, nos pusimos creativos. Festejos de cumpleaños por videollamada, besos a través de la ventana, noches de películas compartidas y mensajes emotivos acompañados de recuerdos.

Poco a poco, la emoción fue desvaneciendo. Las videollamadas se hicieron menos frecuentes, las películas ya no entretenían como antes y un abrazo a la distancia no se sentía igual. Ahora, socializar parecía más un quehacer que un escape. ¿Qué nos pasó?

Quizás no deberíamos de exigirnos tanto. Socializar y conectarnos es importante, pero también podemos aprender mucho de la soledad. Lo primero que debemos hacer, es aceptar la realidad: no regresaremos a la ‘normalidad’. COVID marca un antes y un después en la historia, dejándonos con la única opción de adaptarnos a la nueva normalidad.

COVID está cambiando la forma en que los seres humanos socializan. (Imagen: Unsplash)

Podemos establecer formas más sostenidas de conectarnos en línea. A veces, reenviar un meme o comentar una foto es suficiente para mantener viva la flama de cariño y amistad. Una llamada de vez en cuando, y un sinfín de recuerdos para sentirnos conectados aún a la distancia. Para otras personas, socializar en redes sociales es su chaleco salvavidas. Las pláticas de zoom abundan, y sin ese escape la soledad se apodera de ellos. Nuestra nueva vida social post-COVID se crea en torno a sentimientos de aislamiento, soledad, preocupación y culpa.