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Opinión: Latinoamérica en llamas, por Diana Avitia

Estos días hemos visto como américa latina entro en una vorágine de estallidos sociales, estos no se limitaron a un solo país, la confusión es grande. México siempre ha estado aislado de sus hermanos latinoamericanos, la realidad es que estamos en el centro de todo, no tenemos una identidad con los países del norte, pero tampoco con los del sur, vemos todos los acontecimientos de Latinoamérica muy distantes, estos días diversas manifestaciones han llamado nuestra atención, la gran mayoría de nosotros no entendemos plenamente lo que sucede.

Aquí esta una radiografía rápida de lo que pasa, cabe hacer mención que lo que hoy está pasando solo es el resultado de muchos años de corrupción, populismo, opresión social, polarización y desgaste social. La politiquería barata de hoy, busca culpables en la derecha o en la izquierda según sea su conveniencia, la realidad es que ambas han fallado, los ultra liberales y los conservadores, los nacionalistas y los neoliberales, todos tienen con el pueblo una deuda enorme.

Ubiquemos el problema, pongámosles nombre y tratemos de entender lo que hoy se vive en diferentes países de nuestro continente; El primer gran estallido se dio en Venezuela hace unos meses, en donde gran parte de la población pide a gritos la intervención, apoyan al líder opositor Guaidó quien lucha en contra de Maduro, sí, ese que habla con los pajaritos, heredero de Chavez, líder populista quien bajo el argumento de ser nacionalista declara la guerra mediática contra el país más poderoso del orbe, el cual muchos dicen que la única intención de entrar a suelo Venezolano es por sus yacimientos y riquezas, cada quien tomara partido y un bando, el pueblo Venezolano se hunde cada vez más en una crisis insostenible, la lucha de poderes en la cúpula quebranta cada día más a su pueblo, el bloqueo económico los está ahorcando. 

Lo sorpresa del año ha sido el estallido social en Chile, país con políticas neoliberales que se jactaba de un avance económico enorme, el auto proclamado “Suiza de Latinoamérica”, desde el 14 de octubre más de la mitad de las regiones de este país están en emergencia, el peor estallido social en tres décadas, toques de queda, manifestaciones masivas, huelgas, enfrentamientos y disturbios. Van 18 muertes, 5 provocadas por militares. El descontento inicio debido al alza en la tarifa del transporte público, decisión que no duro mucho y quedo anulada, realmente este fue el mero pretexto, la gota que derramo el vaso, un país extremadamente polarizado, en donde el rico se llena las bolsas y se vuelva más rico, el pobre esta sumido en la miseria y la clase media con cero movilidad social sosteniendo al país entero, ¿les suena eso?, el presidente Piñera propuso un acuerdo social, el mandatario ha sido criticado por el uso del ejército en contra de la población, muchos dicen que estas manifestaciones las apoyan intereses de izquierda que obedecen a una corriente radical, veamos en que termina esto. 

Bolivia en llamas, protestas y estallidos después de las elecciones. Evo Morales el actual mandatario contra la cabeza opositora Carlos Mesa, durante el conteo de votos el sistema se cayó durante 23 horas, ¿también les suena eso verdad?, antes de la caída la oposición llevaba la delantera, después el conteo daba una línea irreversible que dio como ganador a Evo Morales, ante semejante error la OEA públicamente realizo un llamado enérgico solicitando una segunda vuelta, el gobierno de Morales lo rechazo, con este serian cuatro mandatos seguidos de este dictador, la sombra latente de la reelección está viva. 

Ecuador vive las manifestaciones más violentas de su historia reciente, las cabezas de este movimiento son campesinos e indígenas, van siete muertos, 1200 heridos y más de 1000 detenidos, lo que detona esto es la decisión del presidente Lenin Moreno de quitar los subsidios a las gasolinas, las protestas obligaron al gobierno a trasladar los poderes a Guayaquil, la enorme presión hizo que el presidente reculara y diera por finalizada esa decisión. 

En Haití desde hace semanas la población pide la renuncia de su mandatario, las desigualdades sociales son enormes, al día de hoy van 21 muertos y 189 heridos. Honduras no para en manifestaciones, exigen la salida de su presidente Juan Orlando Hernández. El descontento social en Uruguay es por la propuesta que busca que los militares puedan actuar en temas de seguridad publica junto con la policía, sé que lo he repetido mucho, pero, ¿esto también les suena, verdad? 

Argentina este fin de semana pasado quedo marcada con el regreso de la izquierda al poder, Macri cae con sus políticas neoliberales, la polarización extrema y la caída de un 35 por ciento más a la pobreza de los más desprotegidos lo hacen perder, los Fernández ganan. 

Esta radiografía no nos tiene que alarmar, pero si nos tiene que ocupar, todos los errores que han provocado el descontento social los hemos vivido aquí, hoy muchos de estos temas los seguimos experimentando, no dejemos que esa ola nos alcance, es tiempo de que el líder de nuestra nación deje el encono y la venganza, la oposición se plante firme y ambos trabajen por nuestro México, una vez inmersos en esta dinámica de violencia, nos será imposible salir de ello. 

 

Opinión

Crimen. Por Raúl Saucedo

La culebra

Cuando escribo la palabra crimen viene a mi instintivamente la palabra castigo y no por la correlación de justicia en el acto, si no quizá por aquel primer libro de Fedor Dostoievski leído hace más de veinte años.

Dentro del catálogo social de crímenes estipulados por las leyes aplicables en todo el mundo el del asesinato es el más recurrente y sancionado dentro de las culturas jurídicas del mundo. Aun así, dentro de los asesinatos existe uno que se perpetua en los libros de la historia, el “Magnicidio”.

Se define como el asesinato de figuras políticas prominentes, han sido eventos que sacuden las estructuras políticas y sociales de naciones enteras. A lo largo de la historia, estos actos han sido detonantes de cambios radicales, ya sea en el ámbito político, económico o social.

Las causas de los magnicidios a menudo son impulsadas por razones políticas. La acumulación de poder por parte de una figura puede generar miedo y resentimiento en otros sectores de la sociedad, especialmente entre aquellos que ven su influencia disminuida. La percepción de que un líder está amenazando los valores fundamentales de una nación, como la democracia o la igualdad, puede llevar a ciertos grupos a considerar el asesinato como un medio para restaurar el equilibrio.

Las ideologías extremistas, tanto de derecha como de izquierda, han sido responsables de numerosos magnicidios. Los individuos o grupos que suscriben estas ideologías pueden ver el asesinato de un líder como una manera de avanzar su causa o de detener lo que perciben como una amenaza existencial. Estas acciones no solo buscan eliminar a un adversario, sino también enviar un mensaje poderoso a la sociedad.

En contextos de profundas divisiones étnicas o religiosas, los magnicidios pueden surgir como una manifestación extrema de conflicto. Las tensiones entre diferentes grupos pueden ser encolerizadas por la acción de líderes que promueven políticas de exclusión o favoritismo, llevando a ataques directos contra figuras claves percibidas como símbolos del poder.

La desesperación económica también puede ser un motor de los magnicidios. En situaciones donde las políticas económicas de un líder resultan en pobreza generalizada, desempleo y desigualdad, los afectados pueden recurrir a la violencia como una forma de expresar su frustración y desesperación. El asesinato del líder puede ser visto como un último recurso para cambiar el rumbo de la política económica.

El efecto inmediato de un magnicidio es la desestabilización del gobierno. La muerte de un líder puede crear un vacío de poder, desencadenando luchas internas por el control. Esta inestabilidad puede llevar a cambios abruptos en las políticas y en la dirección del país, afectando tanto a los ciudadanos como a las relaciones internas e internacionales.

La economía y los mercados financieros son sensibles a la inestabilidad política. Un magnicidio puede provocar una caída inmediata en los mercados de valores y en la confianza de los inversores. La incertidumbre sobre la dirección futura del país puede llevar a la fuga de capitales y a una disminución de las inversiones extranjeras. Así como una desestabilización política resultante de un magnicidio puede llevar a una desaceleración económica. Las luchas internas por el poder y las posibles reformas radicales pueden interrumpir la implementación de políticas económicas, afectando negativamente el crecimiento y la estabilidad económica.

Algunos de los magnicidios con eco en la historia de la humanidad son:

Julio César

El asesinato de Julio César en el 44 a.C. Su muerte, a manos de un grupo de senadores romanos, se debió a la percepción de que César estaba acumulando demasiado poder y amenazaba la República Romana. Las consecuencias fueron que la República colapsó y dio paso al Imperio Romano.

El Archiduque Francisco Fernando

Este asesinato trascendió en Austria en 1914. Su asesinato por un nacionalista serbio fue el detonante inmediato de la Primera Guerra Mundial. Este conflicto global reconfiguró las fronteras de Europa, llevó al colapso de imperios y sembró las semillas de futuros conflictos, incluyendo la Segunda Guerra Mundial.

Mahatma Gandhi

En 1948, el asesinato de Mahatma Gandhi en la India tuvo un impacto profundo tanto a nivel nacional como internacional. Gandhi, conocido por su liderazgo en la lucha por la independencia de la India mediante la no violencia, fue asesinado por un extremista hindú que lo consideraba demasiado conciliador con los musulmanes. Su muerte dejó un vacío en el liderazgo moral de la nación y así incrementolas tensiones religiosas.

Martin Luther King Jr.

El asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968 fue un magnicidio que tuvo un profundo impacto en la sociedad estadounidense. King, líder del movimiento por los derechos civiles, fue asesinado en Memphis, Tennessee. Su muerte provocó disturbios en varias ciudades y un profundo dolor en la comunidad afroamericana. A nivel político, aceleró la aprobación de leyes de derechos civiles, pero también dejó un vacío en el liderazgo del movimiento, lo que afectó su cohesión y dirección en los años siguientes.




Todo este análisis y repaso histórico de la condición humanada y su relación con el poder y sus figuras nos lleva al reciente episodio vivido dentro las campañas norteamericanas donde Donal Trump candidato republicano al gobierno de USA sufrió un atentado, si bien para muchos Hollywood está detrás de lo que lleno nuestras pantallas el reciente fin de semana, yo prefiero disponer de la información aquí presentada para crear un juicio.

Todo esto sucede mientras algunos disponen revivir el magnicidio más controvertido en la historia reciente de México para dilapidar contra adversarios políticos y al igual que la inherencia de Dostoievski con la palabra crimen, en mi mente existe aquella que dice…… ¡Ay la culebra!…

@Raul_Saucedo
rsaucedo@uach.mx

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