Mientras en Chihuahua Peña se tomaba ‘selfies’ con indígenas y presumía logros y más logros que parecen más sacados de la imaginación que de la realidad, un grupo de 50 gobernadores tradicionales indígenas viajaron a la Ciudad de México para exigir a senadores y ministros de la Corte que se respeten y cumplan las sentencias que han ganado en defensa de sus tierras ancestrales y que se les tome en cuenta a la hora de realizar proyectos en sus territorios.
Y es que por más y más megaobras en la sierra, los tarahumaras y otros pueblos originarios sólo son tomados en cuenta cuando se necesitan mandaderos o afanadores, pues en muchos puntos ya no los dejan ni vender sus artesanías ni pedir limosna. En México los indígenas son muy venerados, pero los muertos, porque a los vivos no les espera más que discriminación y desprecio.
En la Cámara Alta fueron recibidos por los senadores Alejandro Encinas, del PRD, y Javier Corral, del PAN, este último muy movido con el Frente de la Comunicación Democrática que está cosechando logros y adeptos en todo el país. Algo grande se trae entre manos el paisano Corral.
A quienes tampoco les han cumplido es a las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la búsqueda de justicia para las cientos de mujeres asesinadas y desaparecidas en todo el estado, pues como siempre la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres del Delito por Razones de Género es sólo faramalla y atole con el dedo, pues no se han ofrecido recompensas por el paradero de las víctimas, no hay detenidos (con pruebas), ni se han reabierto los cientos de casos archivados por desidia e insensibilidad de las autoridades.
Ahora estas organizaciones están apuntando sus lanzas contra Ernesto Jáuregui, a quien quieren fuera para poner a una figura con más seriedad, compromiso y eficiencia. Le irán con la queja a César Duarte a la primera oportunidad, y si no, hasta donde sea necesario.
Donde también preparan arcos y flechas es en el PAN, pues el paisano y dirigente nacional de ese partido, Gustavo Madero, dio línea de empezar a pegar duro desde ya, previendo el calorón electoral que se avecina y en el que pueden tener oportunidades de recuperarse de la arrastrada que les puso el PRI en las pasadas elecciones.
La ciudadanía está fastidiada con el partido en el poder. Es normal, lo gobiernan todo y no hay otros colores a los cuales agarrarles mala fe, pero además ha habido situaciones muy complicadas que han hecho que desde el Gobierno Federal hasta los municipales, Congreso y descentralizados, dejen mucho, mucho qué desear.
Sin embargo, el PAN no representa quizá la mejor opción: Un partido atrapado eternamente en conflictos internos de poca monta, ansiedades personales y hasta líos de faldas, en ocasiones fanático, ineficiente para gobernar y para negociar, tan corrupto como el PRI y sin un proyecto sólido y claro para Chihuahua. El PAN vive por el PRI y para atacar al PRI, fuera de eso no ofrece nada más, al menos no hasta el momento.
Ahora sacaron el Spot del ViveBús en el que no se andan con rodeos: le tiran directamente al gobernador y lo culpan del fracaso y del derroche de millones y millones de pesos, todo a una obra mal planeada, mal ejecutada y presuntamente saqueada y malversada. Para que vean que es parejo, también se fueron recio contra el AeroShow, la deuda pública y el autoritarismo del mandatario. Agarre su paraguas, se pronostica una tormenta de lodo, de esas que como ‘El Niño’ llegan cada determinado periodo.
Lo que está por ver es el papel de los demás partidos, si es que se les puede llamar así. Los llamados ‘satélites’ que representan a las tías y comadres de algunos diputados (y nada más) traen más ambición y para que su alianza funcione es necesario que el PRI gane más terreno del que pueda digerir, pero al parecer seguirán en su papel de carroñeros, recogiendo lo que caiga de la mesa del patrón.
Pero ahorita la gente del PRI no se preocupa por eso, mucho menos los que traen un buen hueso entre los dientes. Personajes como los diputados del PRI, senadores y muchos otros siguen sentidos por el trato que les dio el Estado Mayor Presidencial durante la visita del presidente Enrique Peña Nieto. Y cómo no, si donde quiera están acostumbrados a que les besen las manos y aquí los trataron como plebe.
Un reto de los buenos viene para Maurilio Ochoa Millán, presidente de la JMAS, pues los calorones están recios y la gente pide agua, agua y más agua, y si no la tienen lo toman como una ofensa muy personal. El tema del agua es muy sensible y la población no lo perdona. Si se pone las pilas y le inyecta eficiencia a su dependencia, sumará puntos, si no, deberá despedirse de la de por sí lejana alcaldía.
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