Se mire como se mire, Twitter pasó por un momento tan duro el martes por la noche, que sus acciones sufrieron una caída en picada.
En un momento dado, cerca del final de la jornada bursátil, su valor de mercado había perdido más de US$8.000 millones, un 25%.
Al parecer, el ánimo de los inversores se vio torpedeado por la accidental publicación de un balance de resultados que debió haberse presentado después de que los mercados cerraran.
¿Cómo pudo pasar esto? ¿Por qué terminó con el peor día de Twitter desde que salió a bolsa?
¿Qué pasó?
Twitter iba a anunciar sus ingresos durante el primer trimestre del año después del fin de la jornada en la bolsa de Nueva York.
Esa práctica da a los inversores tiempo para digerir la información, dormir y después volver a negociar al día siguiente.
Pero alguien debió pensar que era una buena idea hacer pública la información antes, en la página de las relaciones con los inversores de Nasdaq, la bolsa de valores especializada en empresas de tecnología.
Inicialmente, parecía que nadie se había dado cuenta del error hasta que un trino lo sacó a relucir y enfatizó los decepcionantes resultados.
Los mercados todavía estaban abiertos y Twitter no había tenido la oportunidad de presentar formalmente sus resultados con un comunicado para justificarlos y, de alguna manera, endulzarlos.
¿Cómo Selerity se enteró antes? ¿Y quiénes son?
Esto es interesante. Selerity es una empresa que presta un servicio muy específico para inversores.
Escanea automáticamente todo tipo de documentos, comunicados de prensa y redes sociales, y busca cualquier cosa que se pueda demostrar útil para los inversores.
Luego reporta a los suscriptores con lo que describe como inteligencia procesable en tiempo real.
Twitter apunta a Nasdaq como la fuente del desliz.
En este caso tomó este tuit de Nasdaq.
La empresa luego retuiteó las cifras con la etiqueta #breakingnews (noticia de último momento), asegurándose que el mundo se enterara de los problemas de Twitter precisamente a través de la red social.
Selerity luego publicó su fuente, añadiendo, para vergüenza de Twitter, que no había sido ni una filtración ni un pirateo.
Las acciones de Twitter perdieron un 6% antes de que la negociación de sus acciones fuera suspendida momentáneamente.
Cuando volvieron a ser activadas, su valor se hundió otro 19% antes de que terminara el día con un 18%.
Quién tiene la culpa
Parece que fue un desliz de Nasdaq después de que Twitter le entregara a la bolsa detalles de sus ingresos antes de que estuviera listo para su publicación oficial.
Es como cuando alguien rompe un embargo temporal que pesa sobre una noticia.
El factor clave en lo que pasó el martes fue que el robot de Selerity que escanea la red en búsqueda de información financiera jugosa pudo encontrar el error tan pronto.
La costumbre es publicar los balances de resultados al finalizar la jornada en la bolsa.
Selerity entonces se aseguró de que todo el mundo se enterara a través de la propia red de Twitter.
Pero no rompió ninguna regla pues los resultados ya habían sido publicados y eran de hecho de dominio público.
Nasdaq culpó del error a una división llamada Shareholder.com, que provee servicios de relaciones con los inversores.
«La publicación fue ocasionada por un problema operativo que expuso el comunicado en la página de relaciones con los inversores de Twitter durante unos 45 segundos», dijo Nasdaq.
«Durante esos segundos, el sitio fue captado por un tercero que difundió públicamente la información», agregó.
No se trata sin embargo de la primera vez que algo así pasa. Hace seis meses, Nasdaq accidentalmente publicó los resultados de JPMorgan horas antes del cierre de la jornada.
Selerity tiene su parte también. En 2011, provocó que Microsoft tuviera que publicar un comunicado con sus resultados de ingresos después de descubrir que ya estaban disponibles en una parte de su sitio web poco prominente.
En cualquier caso, los resultados fueron decepcionantes.
Y claro, lo que le toca a Twitter, que no tenía buenas noticias para compartir con sus inversores.
«Le pedimos a la bolsa de Nueva York que suspendiera nuestra cotización una vez descubrimos que nuestros números del primer trimestre eran de conocimiento público», dijo Krista Bessinger, directora de relaciones con los inversores de Twitter.
«Selerity, que publicó los tuits iniciales con nuestros resultados, nos informó que los datos estaban disponibles en nuestra página antes del cierre de los mercados», agregó.
«Nasdaq gestiona nuestro sitio de relaciones con los inversores y les instruimos explícitamente que no los publicaran hasta el fin de la jornada y sólo con nuestras instrucciones específicas, como en trimestres anteriores», aseguró Bessinger, quien comentó que seguirán investigando qué pasó exactamente.
¿Fue todo por el tuit?
No. Los resultados fueron claramente decepcionantes. Twitter no alcanzó los ingresos que esperaban los analistas del mercado por US$20 millones.
Las previsiones de ingresos futuros fueron además reducidas.
El presidente ejecutivo de Twitter, Dick Costolo, dijo que estaba «decepcionado» por las cifras.
¿Alguna buena noticia?
Bueno, la red social también anunció un par de novedades que los podrían ayudar.
Su contenido estará más integrado con las búsquedas de Google y está trabajando con Apple para que lo tuiteado aparezca de forma prominente en las búsquedas de Spotlight en los dispositivos de la marca de la manzana.
Además, planea gestionar las líneas de tiempo de sus usuarios de forma que los tuits más importantes para sus seguidores aparezcan arriba.
Claro que en la cuenta @twitter, eso deberá incluir sin duda lo que salga por @selerity.
En México, la conversación sobre dinero continúa siendo un tema ausente en muchos hogares, donde hablar de ingresos, gastos o deudas suele evitarse, lo que limita la comprensión colectiva de las finanzas personales.
De acuerdo con el análisis publicado en el marco de Global Money Week 2026, esta falta de diálogo contribuye a que los hábitos financieros no se transmitan entre generaciones. Actualmente, solo una de cada cuatro personas en el país elabora un presupuesto y apenas el 53 por ciento lleva algún control de sus gastos.
El documento señala que la ausencia de educación financiera no se reduce únicamente a la falta de información, sino también a la carencia de prácticas cotidianas que difícilmente se desarrollan si no forman parte de la vida familiar. No obstante, advierte que fomentar la educación financiera desde instituciones es insuficiente si no se acompaña de cambios en el entorno doméstico.
Especialistas destacan que la familia funciona como el primer sistema financiero, donde se adquieren las bases para entender conceptos como ahorro, gasto y planeación. Estudios citados indican que quienes crecen en entornos donde se abordan estos temas desarrollan mayor claridad en el manejo del dinero, independientemente del nivel de ingresos.
En el caso de la Generación Z, el acceso a herramientas digitales permite realizar operaciones financieras desde dispositivos móviles. Sin embargo, este acceso no siempre se traduce en comprensión. A nivel global, este grupo presenta un índice de gasto frente al ahorro de 1.93, lo que refleja que consumen casi el doble de lo que reservan, aunque algunos comienzan a modificar sus hábitos para mejorar su control financiero.
En México, existen instrumentos financieros disponibles para menores de edad, como cuentas de depósito, Afore para niños o Cetes. Pese a ello, su uso es limitado: en 2023, solo el 0.2 por ciento contaba con una cuenta de Afore y el 0.8 por ciento tenía un contrato de Cetes.
El texto destaca que acercar estas herramientas desde edades tempranas puede reducir la distancia entre el sistema financiero y la experiencia personal, permitiendo que niñas, niños y jóvenes comprendan de forma práctica cómo funciona el dinero.
Finalmente, se señala que iniciativas como Mi Cuenta Junior de Bankaool buscan facilitar este primer acercamiento, promoviendo la toma de decisiones financieras desde etapas tempranas. La reflexión central apunta a que integrar el tema del dinero en la vida cotidiana puede influir en la forma en que las personas enfrentan sus decisiones económicas.