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México

‘Blanca’ se intensifica a categoría 4

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El huracán ‘Blanca’ se intensificó en las últimas horas y alcanzó la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson y se mantiene estacionario frente a la costa occidental mexicana.

De acuerdo con el Sistema Meteorológico Nacional (SMN) se localiza a 675 kilómetros al sur-suroeste de Zihuatanejo, en el sureño estado de Guerrero, y registra vientos sostenidos de 215 kilómetros por hora y rachas de hasta 260, detalló el organismo en un comunicado emitido a las 10.15 hora local (15.15 GMT).

Los desprendimientos nubosos generan lluvias muy fuertes (de 50 a 75 milímetros) en Jalisco, Michoacán y Guerrero, fuertes (de 25 a 50 milímetros) en Colima, y ligeras en Nayarit y Sinaloa.

El Meteorológico advirtió que las precipitaciones pueden estar acompañadas de tormentas eléctricas, granizo y vientos fuertes.

Los expertos prevén que mañana Blanca alcance la categoría 5 cuando se encuentre a unos 605 kilómetros al sur-suroeste de Punta San Telmo, en Michoacán.

El SMN recomendó a la población y a la navegación marítima localizada en las inmediaciones del huracán mantener precauciones y atender las recomendaciones que emiten las autoridades del Sistema Nacional de Protección Civil.

Blanca es el segundo huracán de la temporada de 2015 en el Pacífico después de Andrés, que esta madrugada se debilitó a tormenta tropical a unos 1.380 kilómetros al suroeste de Punta Eugenia, Baja California Sur, sin efectos en territorio nacional.

Los expertos prevén la formación de 19 ciclones con nombre en la temporada de 2015 en el Pacífico, 40 % más que el promedio histórico, de los cuales cuatro serían huracanes intensos (categorías 3, 4 y 5 en la escala Saffir-Simpson) y siete fuertes (1 y 2).

Fuente: SDP Noticias.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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