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México

Médicos denuncian presiones de GNP

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Prácticas ventajosas y políticas que violan la ética médica fueron denunciadas por médicos pertenecientes a la llamada red Círculo Amigos de GNP, quienes se acercaron a Excélsior para compartir sus quejas de manera anónima, pues temen represalias contra su persona y profesión por parte de la aseguradora y el llamado Centro de Cirugía de Corta Estancia de AsMed.

Muchos de nosotros, además de ser médicos, también somos asegurados con GNP, aunque ya estamos pensando cambiarlos  al ver cómo manejan sus políticas, donde esta aseguradora se sirve con la cuchara grande, violando los principios médicos”, expuso el grupo de especialistas.

Aseguraron que es sabido que los servicios de salud pública son insuficientes en México, y que en muchas ocasiones no son de calidad. “Puede ser que el servicio privado esté lejos de ser excelente, pero en teoría puede ser mejor, y de ahí la necesidad de pagar una prima”.

Como publicó Excélsior, GNP ofrece bonos de entre 200 y 300 dólares a cada médico que remita un paciente a los centros ambulatorios de AsMed, en detrimento de su salud, al bajarles la calidad de atención y medicamentos, por ahorrarse unos 29 mil pesos en pago de pólizas.

Según los médicos, en el caso de GNP, una vez que un siniestro de salud es procedente, la aseguradora genera una Carta de Pago Directo al equipo de especialistas que atenderán al paciente. “Estas cartas anteriormente se podían cobrar en un lapso menor a siete días naturales. Hoy GNP lanzó una política donde quieren obligar a los médicos a pertenecer a su red (Círculo Amigos), para así ser la aseguradora quien decida los honorarios irrisorios que los médicos recibimos a condición de no cobrar diferencias.

En caso de rehusarse a pertenecer a la red, GNP demora el pago hasta dos meses para llevarlo al fastidio y obligarlo a pertenecer a Círculo Amigos. El cobro de la carta, inclusive, puede tardar más si no se remite a un paciente a unidades de AsMed.”

Tomada de Excélsior

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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