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México

Maskota demanda penalmente a empleados que golpearon perros

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Maskota demandó este miércoles a los dos empleados involucrados en el maltrato de animales de una tienda de la empresa en Pachuca, Hidalgo, por los cargos de abuso de confianza y daño en propiedad ajena.

“Estas dos gentes cometieron un delito (…) es una demanda penal en donde pretendemos que esta gente pague por el delito que cometió. Estas gentes no están ya en la tienda, están prófugos”, dijo el presidente del Consejo de Administración de la compañía, Murry Tawil, en entrevista telefónica con CNNExpansión.

La denuncia se dio luego de que circularan en redes sociales videos donde se ve que los empleados golpean a perros y un hámster en las instalaciones de la tienda.

Tawil indicó que intentaron demandar a los empleados por maltrato animal, pero no procedió pues la legislación de Pachuca no contempla ese delito.

“Es un hecho que nos lastima profundamente y nos indigna (…) La acción de estos empleados es inhumana y reprobable», agregó.

La empresa presentó la demanda, número 12-2015-04972, ante el Ministerio Público en el Centro de Atención Temprana (CAT) de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo, donde fue turnada a la Unidad de Investigación Sin Detenido, de acuerdo con el documento publicado en el sitio de Maskota.

El directivo de Maskota explicó que los dos perros que fueron maltratados por los sujetos se encuentran en buen estado de salud y que el hámster falleció durante el maltrato.

“Los mantendremos (a los perros) en observación”.

La tienda de Maskota donde ocurrieron estos hechos fue cerrada temporalmente por recomendación de las autoridades y por decisión de la compañía para realizar las investigaciones.

La decisión se tomó luego que unas 500 personas se presentaron en las instalaciones protestando por la situación.

CNN Expansión

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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