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México

Cae en Monclova jefe de plaza de Zetas

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El jefe de plaza de los Zetas en Nuevo Laredo, Tamaulipas, Ignacio Torres Avedeño, fue capturado en Monclova, Coahuila, durante un operativo en el que no se requirió disparar un sólo disparo.
La Comisión Estatal de Seguridad coahuilense informó que el presunto criminal fue capturado junto con su escolta, identificado como Mariano Nájera Sifuentes.
Los hechos ocurrieron la tarde del pasado viernes sobre el Bulevar Harold R. Pape, en su cruce con la calle Nogal, en Monclova, cuando los presuntos delincuentes viajaban en un vehículo y fueron detenidos por los elementos del Grupo de Armas y Tácticas Especiales así como de la Policía Estatal Acreditable.
Al momento de la detención, ambos portaban armas de fuego entre ellas una Colt All American, calibre 9 mm, modelo 2000 con un cargador abastecido con 10 cartuchos; así como un arma larga, marca Bush master calibre 5.56 mm con un cargador abastecido con 30 cartuchos útiles.
Al hacer una revisión de la unidad, los elementos policiacos localizaron además dos bolsas de plástico con 2.75 kilogramos de hierba verde seca, con las características de la mariguana y con 50 bolsitas con cocaína y 10 mil pesos en efectivo.
También llevaban un lanzagranadas y un arma corta de la marca Cobray, calibre 9 mm, abastecido con 20 cartuchos útiles.
A Torres Avedeño se le aseguró también una licencia de conducir falsa, a nombre de Juan Carlos Torres García, con domicilio en la Colonia Buenos Aires, de la ciudad de Monclova.
Ambos señalaron pertenecer a un grupo de la delincuencia organizada y dedicarse a la distribución de droga, así como a privar de su libertad a personas identificadas con otros grupos delincuenciales.
Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público del fuero Federal y el caso fue atraído por la SEIDO.
Fuente: elexpress.com

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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