Opinión
MINERVA POR FRANCISCO RODRIGUEZ PEREZ
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hace 11 añoson
Minerva
Por Francisco Rodríguez Pérez
He tenido el honor de mantener una comunicación constante con ella. Varias veces ha comentado mis textos, especialmente comprometidos con la perspectiva de equidad y género, con el impulso a la mujer. Ella es ejemplo del avance femenino en el quehacer público. Ella –Minerva Castillo Rodríguez– es la nueva Directora de Administración del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Precedida por una exitosa carrera en puestos de elección popular, coronada por una diputación federal que acaba de concluir, Minerva ha sido nombrada en su nuevo puesto por nuestro mutuo y querido amigo José Reyes Baeza Terrazas, ex gobernador de Chihuahua, quien recientemente ha asumido la titularidad del ISSSTE.
La semana próxima pasada, la Junta Directiva de la institución aprobó los nombramientos de nuevos funcionarios. En la Secretaría General entró Juan Manuel Verdugo Rosas; en la Pro-Secretaría de la Junta Directiva, María Guadalupe Chacón Monárrez; en la Dirección Jurídica, Héctor Navarro Vargas.
En un comunicado, el instituto también dio cuenta de las designaciones de Rubén Noé Rodríguez González en la Dirección de Finanzas; Mario Alberto Calderón Rodríguez en la Dirección de Tecnología y Estrategia Digital; Susana Rodríguez Cervantes, en la Dirección de Comunicación Social; Ricardo Luis Antonio Godina Herrera es el nuevo Vocal Ejecutivo del FOVISSSTE, y Héctor Valles Alveláis director del Sistema de Agencias Turísticas.
En el marco de esos nombramientos, con mis parabienes para nuestros coterráneos, quiero destacar la llegada de Minerva a la Dirección de Administración.
Llega, por cierto, a una institución que no le resulta ajena, puesto que allá en sus primeros años de trayectoria, se desempeñó como Contralora estatal del ISSSTE en Chihuahua, luego de haber sido Analista de Organización y Subjefa de Egresos de la Oficialía Mayor en Chihuahua capital.
Entre otros puestos, Minerva ha sido, sucesivamente, Subdirectora de Contraloría Administrativa, de Administración, y de Recursos Humanos, antes de asumir la Gerencia administrativa del Consejo de Urbanización de Chihuahua y, después, la Dirección Ejecutiva del Instituto Municipal de Pensiones de Chihuahua.
Tras desempeñarse en la diputación local (2004-2007), se encargó de la Secretaria de Servicios Administrativos del Congreso del Estado de Chihuahua.
Luego triunfó como Síndica del Municipio de Chihuahua y Presidió la Asociación Estatal, para después ganar la diputación federal.
En una entrevista para Sólo Buenas Noticias, de la periodista Emma Armida de la O Rodríguez, Minerva sostuvo que de los retos que ha tenido en su vida profesional y personal, el que más la ha marcado es el poder equilibrar su vida familiar y la política.
“Yo creo que el mayor reto para cualquier ser humano es el poder complementar la vida personal con lo que es el ejercicio de la profesión y eso te exige organizarte de tal manera que puedas manejar prioridades y dar calidad en la atención a tu familia y al mismo tiempo cumplir con las responsabilidades que tienes en el trabajo”, una respuesta que habla de una gran mujer comprometida con la función pública y el entorno familiar.
A propósito, Minerva sostiene que en las ocasiones difíciles de su carrera política siempre ha sentido el apoyo de toda la familia por lo cual se siente muy afortunada.
Y qué bueno que en la visión de Minerva la familia ocupe un lugar preponderante: “mi esposo y yo estamos disfrutando increíblemente de los nietos, y consintiéndolos, mi hijo Luis Manuel y mi nuera Nancy se están encargando, y muy bien, de educarlos”.
Efectivamente, Minerva Castillo ha sabido compaginar de forma balanceada las exigencias de una familia unida y los compromisos de una vida pública, al ponerse al servicio de la comunidad chihuahuense y del país.
Reyes Baeza: calidad y humanismo
Minerva se integra, así, a una institución con vocación de servicio que ahora, bajo el mando de José Reyes Baeza Terrazas, ha tenido la tarea de servir con calidad y humanismo, como les dijo el Director General el 1 de octubre, “Día del Trabajador del ISSSTE”, donde les pidió honrar los principios que le dieron vida a la institución.
En ese evento, Baeza entregó reconocimientos simbólicos por 15 y hasta 55 años de servicio en el ISSSTE y donde destacó que la institución atiende a uno de cada diez mexicanos.
Por ello, dijo Baeza, “es imperativo que hagamos nuestro mejor esfuerzo por servir con calidad y humanismo, honrando los principios que le dieron vida a esta institución”.
El evento, realizado en el “Salón Campo Marte” del Campo Militar No. 1, se dio en el marco del 55 aniversario del organismo, donde laboran más de 100 mil mujeres y hombres, quienes diariamente atienden a los servidores públicos del Estado mexicano.
Durante la ceremonia, Reyes Baeza destacó la importancia del respaldo a los derechos laborales que impulsa el SNTISSSTE en favor de los trabajadores, así como el fomento a la equidad de género presente en esta organización, como lo indica la paridad en el número de sus secretarios seccionales, de los cuales 24 de los 48 son mujeres.
Recordó que en sus inicios, el ISSSTE atendía a 479 mil familias y ahora a 12.8 millones de trabajadores. El reto y el compromiso es preparar a las nuevas generaciones para que se incorporen al Instituto con capacidad técnica, pero sobre todo con mística de servicio, porque el verdadero rostro de la institución son los trabajadores.
Reyes Baeza asumió el compromiso de responsabilidad y eficacia desde su reciente toma de posesión del cargo, a finales de agosto cuando, en atención a las instrucciones del C. Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, le dio posesión como nuevo Director General, en presencia de la Secretaria de Salud, Mercedes Juan López, así como de integrantes de la Junta Directiva, máximo órgano de gobierno del ISSSTE.
Entonces, el titular de la SEGOB dijo que con una vasta experiencia, Reyes Baeza, quien ha sido gobernador, legislador y Vocal Ejecutivo del FOVISSSTE, “asume la responsabilidad que el Presidente de la República le haconferido para lograr los grandes objetivos del ISSSTE, dentro de la transformación que el titular del Ejecutivo Federal ha llevado a cabo durante los últimos tres años”.
Al asumir su nueva responsabilidad, Reyes Baeza refrendó su compromiso para actuar con eficacia, prontitud, responsabilidad, entrega y lealtad para cumplir con las causas trazadas en el Plan Nacional de Desarrollo en cuanto a la política de seguridad social, e indicó que al frente de la Junta Directiva del organismo impulsará el diálogo abierto y permanente con las representaciones sindicales, en la toma de decisiones.
Además, señaló que en el ISSSTE “seguiremos consolidando la mejora de procesos con la meta ineludible de elevar la calidad, calidez, cobertura, y capacidad resolutiva de los 21 seguros, prestaciones y servicios previstos en la Ley para más de 12.8 millones de derechohabientes a los que nos debemos”.
Y apuntó que “juntos, sindicatos y áreas administrativas gestionaremos un Instituto que tenga siempre en el centro de la intención y de la acción a los trabajadores y sus familias; un organismo que es y seguirá siendo de su derechohabiencia”.
Así que Minerva Castillo embonará perfectamente en esa línea de trabajo, desde la Dirección de Administración del ISSSTE, bajo la Dirección General del ex Gobernador José Reyes Baeza. Enhorabuena para ambos, así como para los coterráneos que se han integrado al ISSSTE.
Ahora pienso que sus padres no se equivocaron cuando le eligieron nombre a esta integrante de la familia Castillo Rodríguez.
Minerva es una de las diosas más populares y destacadas de la Mitología Romana. Minerva es la Diosa de la sabiduría, las artes y las técnicas de la guerra, además de protectora de Roma, Capital del Imperio, y Patrona de los artesanos. Minerva es “la Principal entre todos los dioses gloriosos”, según el Himno Homérico. “La Divina Madre Minerva la Diosa de la Sabiduría y de la Justicia, es la más Poderosa de todos los Dioses y de todas las Diosas. Lo que Ella decide es la Voluntad del Padre Celestial Zeus-Júpiter, y siempre se cumple”.
Es un gusto para mí tener la oportunidad de felicitarla por su nueva encomienda y por su trayectoria, basada en una sólida preparación académica en Contaduría y en Administración y una exitosa carrera política y partidista, comprometida con el nacionalismo revolucionario, la democracia y la JUSTICIA SOCIAL, que han creado instituciones tan nobles como el ISSSTE. ¡Felicidades! ¡Hasta siempre!
Opinión
Inzunza: la decadencia del favorito. Por Caleb Ordóñez T.
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hace 2 semanason
May 29, 2026
Hay políticos que caen peleando. Hay políticos que caen defendiendo una causa. Y hay políticos cuya caída comienza mucho antes de que ellos mismos se den cuenta; cuando todavía sonríen en las fotografías oficiales y firman acuerdos con la soltura de quien cree que el futuro le pertenece.
La historia reciente de Enrique Inzunza Cázares parece pertenecer a esta última categoría.
Porque más allá de las acusaciones que enfrenta, más allá de los expedientes estadounidenses y más allá del ruido mediático que rodea a Sinaloa, hay algo que llama poderosamente la atención: Inzunza no se comporta como alguien que busca convencer al país de su inocencia. Se comporta como alguien atrapado en una partida de ajedrez donde cada movimiento tiene un único objetivo: sobrevivir un turno más. Viviendo en un eterno jaque.
Durante años fue presentado como uno de los hombres más inteligentes del círculo cercano de Rubén Rocha Moya. Jurista, magistrado, presidente del Supremo Tribunal de Justicia, secretario general de Gobierno y después senador de la República. Su ascenso fue tan rápido que muchos (casi todos) dentro de Morena en Sinaloa, lo veían como una especie de gobernador en espera.
No era un político de masas. No era un gran orador. No era un líder carismático.
Su poder provenía de otra parte: de la operación silenciosa, del control institucional, de la cercanía con el grupo gobernante y de una influencia que crecía discretamente, lejos de los reflectores, precisamente donde ese tipo de poder se cultiva mejor.
Por eso resulta tan revelador observar lo que ocurre hoy.Cuando un político es acusado injustamente, normalmente intenta salir a dar la cara. Busca entrevistas. Explica. Debate. Confronta. Construye una narrativa que lo sostenga mientras el temporal amaina.
Inzunza ha hecho exactamente lo contrario.
Los números lo dicen con una frialdad que ningún argumento político puede disfrazar.
Desde el 29 de abril de 2026, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública la acusación formal en su contra, Inzunza acumuló 21 días de ausencia en sesiones del Congreso. No pidió licencia. No renunció. Simplemente dejó de aparecer. Su única reaparición fue una fotografía en redes sociales junto a su madre, con ubicación en Batequitas, Badiraguato. Un político que dice no tener nada que esconder, escondido. Y cuando finalmente habló, lo hizo desde X, con una frase que revela más de lo que oculta:
«Soy abogado de mí mismo y me basta mi probidad.» Es la declaración de alguien que no quiere testigos en su defensa.
Y en política las formas importan tanto como los hechos, porque la percepción pública rara vez se construye únicamente con documentos judiciales. También se construye observando cómo reaccionan los protagonistas cuando el suelo comienza a moverse bajo sus pies.
Lo que proyecta Inzunza no es fortaleza. No transmite confianza. No parece un político concentrado en demostrar que las acusaciones son falsas.
Parece un político concentrado en administrar daños.
Esa imagen explica en buena medida por qué hoy se encuentra tan aislado. No porque Morena haya decidido abandonarlo de la noche a la mañana. No porque el Senado haya ejecutado una conspiración interna. Sino porque el propio Inzunza dejó de ser una apuesta rentable.
La política es brutalmente pragmática. Los partidos respaldan a quienes generan votos, estabilidad o futuro. Cuando un liderazgo comienza a representar riesgo, incertidumbre o desgaste, las distancias aparecen solas, sin reuniones, sin comunicados, sin rupturas formales. Simplemente aparecen.
Hace apenas unos meses su nombre figuraba entre los aspirantes más serios para suceder a Rocha en la gubernatura de Sinaloa. Hoy prácticamente nadie dentro del oficialismo habla de esa posibilidad. No porque exista una sentencia. No porque haya sido declarado culpable. Sino porque la candidatura dejó de ser viable.
Y en política la inviabilidad suele ser una condena mucho más rápida que cualquier resolución judicial.
Lo verdaderamente inquietante es que el caso de Inzunza trasciende a una sola persona.
Se convierte en un espejo incómodo para todo el sistema político mexicano.
Lo que hace singular el caso de Inzunza no es la acusación en sí. Es la arquitectura que describe. Según el expediente estadounidense, Inzunza habría acompañado al gobernador
Rocha Moya a una reunión con Los Chapitos tras las elecciones de junio de 2021, cuando todavía era secretario general del gobierno estatal y en ese encuentro habrían acordado que el cártel tendría control sobre la Policía Estatal de Sinaloa. Si eso es cierto, no estamos hablando de un funcionario que recibió un sobre. Estamos hablando de una negociación institucional: el Estado cediendo su monopolio de la fuerza a cambio de estabilidad política.
Eso es algo cualitativamente distinto, y más perturbador, que la corrupción individual de siempre. No es un hombre que se corrompió. Es una institución que se ofreció.
Por eso el caso Inzunza genera tanta atención. No solo por sus detalles particulares, sino porque representa el choque entre dos narrativas que México lleva años intentando reconciliar sin éxito: la del político exitoso que parecía destinado a gobernar uno de los
estados más importantes del país, y la del funcionario que termina convertido en símbolo de una crisis de confianza cada vez más profunda.
Su tragedia política no consiste únicamente en las acusaciones.
Consiste en haber perdido aquello que realmente construye el poder: la credibilidad.
Cuando la gente deja de creer en tu futuro, el poder comienza a evaporarse. Cuando tus aliados dejan de apostar por ti, el aislamiento se vuelve inevitable. Cuando tu nombre genera más preguntas que certezas, las puertas empiezan a cerrarse, no con portazos, sino con la silenciosa delicadeza con que se cierra una puerta frente a alguien a quien ya no se espera.
Por eso Enrique Inzunza muy probablemente ya no será gobernador de Sinaloa. No porque un
juez lo haya decretado. No porque un partido lo haya expulsado. Sino porque la política mexicana ya comenzó a actuar como si ese futuro hubiera desaparecido.
Y pocas cosas son más devastadoras para un político que seguir ocupando un cargo mientras todos a su alrededor se comportan como si su historia ya hubiera terminado.
Esa es la verdadera decadencia.
No perder el poder. Sino ver cómo el poder te abandona: despacio, en silencio, sin siquiera molestarse en despedirse.
