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Precios suben en primera quincena de agosto

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El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó un aumento de 0.31 por ciento en la primera quincena de agosto y con ello la tasa de inflación anual se ubicó en 2.80 por ciento, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En su reporte, detalla que en el igual periodo del año pasado, los datos fueron de 0.12 por ciento quincenal y de 2.64 por ciento anual.
El organismo detalla que entre los productos con los mayores aumentos en sus precios en la primera mitad del mes en curso estuvieron el gas doméstico natural, azúcar, jitomate, gasolinas de alto y bajo octanajes, preparatoria, universidad, electricidad, restaurantes y similares, y vivienda propia.

Por el contrario, refiere que los productos con precios a la baja fueron aguacate, transporte aéreo, servicios turísticos en paquete, cebolla, otros alimentos cocinados, otras legumbres, pollo, servicio de telefonía móvil, gas doméstico LP y carne de res.
El Instituto precisa que las principales ciudades con variación por arriba de la media nacional fueron Hermosillo, Puebla, Monclova, Tapachula, Fresnillo, Chetumal, Ciudad Acuña, Monterrey, Cortázar y Chihuahua.
En tanto, abunda, las localidades con variación por debajo de la media nacional fueron Mexicali, Jacona, Tulancingo, Mérida, Huatabampo, Iguala, Ciudad Juárez, Oaxaca, Tijuana y Cuernavaca.
El organismo da a conocer que el índice de precios subyacente subió 0.13 por ciento quincenal y 2.97 por ciento a tasa anual; a su interior, el índice de las mercancías aumentó 0.27 por ciento y el de los servicios en 0.01 por ciento.
A su vez, anota, el índice de precios no subyacente mostró un incremento de 0.90 por ciento quincenal y de 2.26 por ciento anual.
Al interior de este componente, los precios de los productos agropecuarios subieron 0.07 por ciento y los de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno en 1.44 por ciento, agrega.

Notimex

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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