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México

Hillary Clinton le dice NO a Peña Nieto

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Hillary Clinton no vendrá a México, a menos no antes de las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, rechazando así la invitación del presidente Enrique Peña Nieto para visitar México, esto, luego de que el gobierno mexicano recibiera a Donald Trump, su contrincante del partido republicano, en la residencia oficial de Los Pinos, en una acto que ha sido duramente criticado por la prensa estadounidense y que le ha valido al magnate repuntar y emparejar en las encuestas a la candidata demócrata.

«No. Me voy a continuar enfocando en lo que estamos haciendo para crear empleos en casa y lo que estamos haciendo para asegurar que los estadounidenses tengan mejores oportunidades posibles en el futuro», respondió Clinton en entrevista con el programa Good Morning America de la cadena estadounidense de televisión ABC.

Apenas la semana pasada y tras darse a conocer la sorpresiva visita de Trump a México, la oficina de la Presidencia confirmó que había extendido dos invitaciones a los dos candidatos presidenciales de Estados Unidos desde finales de agosto, misma a la que Trump contestó de inmediato, tomando por sorpresa al gobierno de México, quien un par de días después, ya tenía al candidato republicano aterrizando en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Si bien la entrevista realizada por el periodista David Muir de la cadena estadounidense ABC a Hillary Clinton aún no ha sido difundida sino hasta el martes por la mañana, se han adelantado fragmentos a través de su página web.

De acuerdo con la cadena, Clinton criticó a su rival republicano Donald Trump por causar un «incidente diplomático» con la polémica sobre si habría tratado el costo de un muro fronterizo con México durante su reunión privada con Peña Nieto la semana pasada en la residencia de Los Pinos.

«No supo siquiera la manera de comunicarse efectivamente con un jefe de Estado y pienso que es muy claro el resultado de este viaje», dijo Clinton según los fragmentos adelantados por la televisora.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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