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México, con el mejor nivel de competitividad en una década

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México alcanzó el mejor nivel de competitividad en una década al ubicarse en el sitio 51 de 138 países, de acuerdo con el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial.
En un año avanzó seis lugares que le permitieron colocarse como el tercer país latinoamericano más competitivo, apenas debajo de Chile, que ocupa el puesto 33 mundial y el primero de la región, y Panamá, rankeado en el sitio 42 global y el segundo regional.
Entre los valores calificados por el WEF para determinar el nivel de competitividad de un país, los que explican este avance de la posición de México son tres, ubicados en dos de los 12 pilares o valores que fundamentan la competitividad. Se trata de los pilares de Capacidades tecnológicas, pilar número nueve, y el de eficiencia de mercado de bienes, pilar número seis.
Cada uno de los pilares integra una serie de valores. Para el de eficiencia de mercado de bienes, donde México se ubica en el sitio 70 de los 138 países, el impacto del cambio de reglas para permitir la Inversión Extranjera Directa y las facilidades para asociarse con empresas no residentes fueron los que favorecieron este avance.
En consecuencia, también favorecieron la transferencia de tecnología de empresas extranjeras que operan en el país, valor que se encuentra en el pilar nueve, sobre capacidades tecnológicas, también captadas en el avance mexicano.
En contraposición, el pilar donde más rezago muestra es el de las instituciones, el primero, donde México ocupa el puesto 116 de los 138 países comparados.

El Financiero

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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