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Saturan primera gasolinera con inversión extranjera en México

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La circulación en el Periférico Norte en Satélite se vio alterada debido a las largas filas de vehículos esperando ingresar a las instalaciones de la primera gasolinera con inversión extranjera en México.
La estación de British Petroleum ofreció la gasolina magna en 16.16 pesos por litro y la Premium en 18.01 pesos por litro, cifras que no son las más bajas en costos de gasolinas en la Ciudad de México.
Algunos usuarios llegaron por curiosidad, otros por rumores de ofertas y gasolina gratis y unos más porque no les quedó de otra, ya que la cantidad de gasolina que traían en sus vehículos era muy poca.
Ante la demanda y filas que forman automovilistas, la empresa decidió ofrecer café y agua a sus clientes, la que es ofrecida por edecanes; en tanto que jóvenes con aspecto de modelos organizan las filas para el abasto de gasolina.
“Dicen que el precio de la gasolina es menor al de otras gasolineras y que por cada 10 litros te regalan uno, por eso vine aquí”, afirmó Luis un automovilista que se percató que el rumor era falso al observar la pizarra electrónica que informaba el precio de 16.16 pesos el litro por la gasolina regular y de 18.01 pesos el litro por la Premium.
Tardé 10 minutos formado en Periférico, para lograr entrar a la estación de servicio, relató Roberto otro conductor que llegó por curiosidad a la primer gasolinera con inversión extranjera.
“La gasolina no está más barata, la he comprado en Ixtapaluca en 15.93 pesos el litro”, señaló Maribel una joven conductora que luego de la prolongada fila, afirmó que paró en esa gasolinera por necesidad, “porque ya traía solo la reserva”.
“La curiosidad me trajo a este sitio”, reconoció Carlos a quien no le importó formar una fila de más de 50 autos para poder entrar a la nueva estación de servicio ubicada en Satélite.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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