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Recomendaciones para que no te afecte el cambio de horario

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El día de hoy se dará el cambio de horario, por lo que deberemos atrasar nuestro reloj una hora.

Este 28 de octubre de 2017, en medio del apogeo del otoño, se producirá durante la madrugada el cambio de horario en el que tendremos que retrasar nuestros relojes una hora. A las 3:00 a.m. nuestros celulares y dispositivos electrónicos marcarán de nuevo las 2:00 a.m.. ¡Por fin una hora más de sueño!

El horario se conoce como «horario de invierno» y fue con el que los mexicanos vivieron hasta el 30 de abril de 1916, fecha en la que se instauró el horario de verano.

¿CUÁNDO Y POR QUÉ SURGIÓ EL HORARIO DE VERANO?
El horario de verano o «tiempo de ahorro de luz» consiste en adelantar una hora los relojes cuando inicia la primavera y aunque civilizaciones como la egipcia, la romana y la mesopotámica ya ajustaban sus horarios al sol, Benjamin Franklin durante su servicio como enviado al extranjero en Francia, publicó en la sección «Économie» del diario Journal de Paris, de manera anónima una carta en 1784 en la que señalaba que los parisinos ahorraban velas cuando se levantaban más temprano.

No fue hasta 1905 cuando el constructor inglés, William Willet, hizo una propuesta real para que se hiciera un cambio en el horario, ya que de acuerdo con él, los ingleses estaban desaprovechando el mejor horario del verano.

Durante la Primera Guerra Mundial, Alemania, sus aliados y sus zonas ocupadas fueron los primeros países que adoptaron el horario de verano, el 30 de abril de 1916 con el propósito de ahorrar carbón.

De acuerdo con diversos estudios, añadir tiempo de luz diurna tiene beneficios para el comercio, las prácticas deportivas y otras actividades que se realizan después de la jornada laboral, aunque también tiene algunas desventajas para agricultores y otros oficios en los que la exposición a la luz solar es más prolongada.

¿CÓMO NOS AFECTA EL CAMBIO DE HORARIO?
El cambio de horario llega a tener afectaciones en las personas, y se traduce en cansancio, malestar y falta de atención, así que te sugerimos tener esto en cuenta durante las actividades cotidianas.

¿Quiénes saben más de descanso que una startup de colchones? Nezt propone introducir pequeños cambios progresivos durante los días anteriores al cambio de horario, pero también hacer un poco de ejercicio físico.
Lo recomendable para adaptarse mejor es ser riguroso a la hora de irse a dormir y despertar. Es decir, irse a la cama a la misma hora y, despertarse a la hora de siempre, aún y cuando esto implique dormir una hora de más.

Otra recomendación es hacer ejercicio moderado diario, pues con esto se incrementa la secreción de serotonina, lo cual contribuye a sintetizar melatonina, la hormona que se produce durante el sueño.

Existen estudios que sugieren que las afectaciones más significativas se generan en el estado de ánimo, no a nivel fisiológico, así lo señalan especialistas de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM.

Asimismo, dichos estudios apuntan que los cambios en el rendimiento de las personas no suelen ser tan considerables, salvo en algunos casos en los que las modificaciones en los horarios de sueño pueden generar alteraciones del mismo como el insomnio, la irritabilidad y, en ocasiones, un bajo rendimiento laboral.

Es importante recordar que, en el caso del horario de invierno, las afectaciones no son tan graves como con el horario de verano, ya que en realidad ganamos una hora de sueño.

De cualquier manera, sin importar en qué momento del año se realice el cambio de horario, es importante mantener una buena rutina de sueño, no abusar de las bebidas que contienen cafeína y practicar una buena alimentación, así nuestro organismo se adaptará con mayor facilidad.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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