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México y la Unión Europea extienden conversaciones para modernizar acuerdo comercial

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México y la Unión Europea extendieron las pláticas para modernizar su tratado de libre comercio al menos a una ronda más, informó este miércoles la Secretaría de Economía de México.

«México y la Unión Europea convinieron en llevar a cabo reuniones técnicas en la semana del 5 de febrero próximo, en Bruselas, Bélgica, con el propósito de avanzar hacia la conclusión de los temas pendientes», informó la dependencia en un comunicado.

La Secretaría de Economía agregó que durante la ronda que concluyó el martes en Ciudad de México, se lograron avances en «acceso a mercados, reglas de origen, obstáculos técnicos al comercio, propiedad intelectual», entre otros.

En la ronda previa, celebrada a finales de 2017 en Bruselas, no hubo avances necesarios para el sector agrícola, en particular en los productos lácteos, según una fuente con conocimiento de la negociación.

En particular, el queso ha dividido a los negociadores, pues Europa busca proteger los nombres de varios quesos junto con vinos, cervezas y embutidos.

La industria lechera mexicana busca mantener el nombre de varios quesos, incluido, el «queso manchego» que representa cerca del 15% del mercado nacional.

Argumenta que el queso manchego producido en México no está relacionado con el que se produce en España ya que el mexicano se obtiene de leche de vaca y el ibérico de leche de oveja.

México fue el primer país de América Latina en firmar un acuerdo de este tipo con la Unión Europea. Entre 1999 y 2016, el comercio entre ambos se triplicó, según las autoridades mexicanas.

Las exportaciones mexicanas hacia la UE, que alcanzan 19,000 millones de dólares, siguen siendo en cambio moderadas en comparación con los 302,000 millones de dólares exportados el año pasado hacia Estados Unidos.

México busca diversificar su comercio con otras regiones como Europa ante las crecientes posturas proteccionistas de Estados Unidos, su mayor socio comercial.

Fuente: Expansión

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Tasas de interés: claves para entender créditos e inversiones

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Las tasas de interés son uno de los principales factores para determinar el costo de un crédito y el rendimiento de una inversión, aunque su funcionamiento continúa siendo desconocido para muchas personas.

De acuerdo con especialistas financieros, las tasas de interés representan el costo de usar dinero prestado o la recompensa por ahorrar e invertir recursos en lugar de gastarlos de inmediato. Su análisis permite identificar si un financiamiento resulta más caro o accesible y también calcular el rendimiento esperado de una inversión.

Entre los principales tipos de tasas de interés se encuentra la tasa fija, que permanece sin cambios durante toda la vigencia de un crédito o inversión. Por ejemplo, si una persona contrata un crédito hipotecario con una tasa fija anual de 12 por ciento, ese porcentaje no se modificará durante el plazo acordado.

También existe la tasa variable, cuyo comportamiento depende de factores externos, como los movimientos en las tasas de referencia del Banco de México. Este tipo de tasa puede aumentar o disminuir con el tiempo, lo que impacta directamente en el monto a pagar.

Otra clasificación corresponde a la tasa nominal, que es la que comúnmente aparece en anuncios financieros y no contempla el efecto de la inflación. En contraste, la tasa real refleja el rendimiento efectivo una vez descontada la inflación.

En el caso de los créditos con tasa fija, los pagos se mantienen estables, lo que brinda mayor certidumbre a quienes buscan evitar variaciones derivadas de la economía. Sin embargo, los especialistas recuerdan que además de la tasa deben considerarse otros costos como comisiones, plazos, amortizaciones y penalizaciones.

Por otro lado, las tasas variables implican un mayor nivel de riesgo, ya que pueden beneficiar o afectar al usuario dependiendo de las condiciones del mercado.

En materia de inversiones, los rendimientos pueden calcularse mediante interés simple o compuesto. El interés simple se genera únicamente sobre el monto inicial invertido, mientras que el compuesto considera tanto el capital original como los intereses acumulados.

Especialistas explican que el interés compuesto permite un crecimiento acelerado del dinero a largo plazo, especialmente cuando la capitalización ocurre de manera frecuente. Como ejemplo, una inversión de 100 pesos con rendimiento anual de seis por ciento durante 20 años alcanzaría 320 pesos con interés compuesto, mientras que con interés simple llegaría a 220 pesos.

Hasta el momento, especialistas recomiendan analizar el tipo de tasa y las condiciones financieras antes de contratar un crédito o realizar una inversión.

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