Ciencia y Tecnología
WhatsApp para Android ya te deja proteger tus chats con huella digital
Una de las grandes promesas de WhatsApp relacionadas con la seguridad era la de proteger el contenido de los chats con nuestra huella digital, característica que llegó primero a iOS, y que meses después de estar esperando ha comenzado su despliegue en Android.
Con esta nueva función cualquier persona que logre tener acceso a nuestro teléfono y quiera abrir WhatsApp se encontrará con el problema de que la aplicación solicitará nuestra huella digital para darle acceso a la aplicación, por lo que únicamente nosotros seremos los únicos que podremos acceder a los chats de nuestro teléfono, a no ser que otras personas tengan también dada de alta su huella dactilar en nuestro dispositivo.
¿Cómo activar esta nueva opción en Android?
Para empezar a disfrutar de esta característica debes ser usuario beta, pues de momento solo se ha desplegado para los betatesters de WhatsApp, sin embargo, el proceso es muy sencillo y te explicamos cómo hacerlo en esta liga.
Una vez que ya eres betatester de WhatsApp debes hacer lo siguiente:
Ve a Ajustes > Cuenta > Privacidad.
Seleccionamos “Desbloqueo por huella dactilar”, configuramos el tiempo de bloqueo y activamos el desbloqueo por huella dactilar.
El proceso es sencillo de activar, y por ahora solo está disponible en la versión 2.19.221 beta, sin embargo, también es probable que algunos usuarios beta todavía no vean esta característica.
Si es tu caso, lo que puedes hacer es generar una copia de seguridad de tus chats y desinstalar la aplicación, posteriormente vuelve a instalar la aplicación y seguramente ya aparecerá la opción.
Cómo pedirle a Google Assistant que lea y conteste tus mensajes de WhatsApp
Si con esto todavía no tienes la opción activada, entonces será cuestión de esperar unas horas más a que termine el despliegue de esta función para todos los usuarios del mundo que usan WhatsApp beta.
Fuente: UnoCero
Ciencia y Tecnología
Inteligencia artificial: acceso democratizado, poder concentrado
El acceso a la inteligencia artificial (IA) se ha democratizado en los últimos años, permitiendo que personas de diversas partes del país, como un estudiante en Oaxaca, puedan utilizar herramientas que anteriormente estaban reservadas para laboratorios especializados. Sin embargo, esta democratización contrasta con la concentración del poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas que dominan el desarrollo y la implementación de estos sistemas avanzados.
Según el AI Index de Stanford, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el costo de acceder a modelos de IA con un rendimiento similar al de GPT-3.5 se redujo en más de 280 veces. Esta disminución en los costos ha permitido que un mayor número de usuarios acceda a capacidades cognitivas complejas, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad de la tecnología.
A pesar de esta accesibilidad, el desarrollo de sistemas de IA de vanguardia requiere inversiones significativas. Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos invierten cientos de miles de millones de dólares anualmente en infraestructura de cómputo y energía, impulsadas por la creciente demanda de IA. Este escenario ha llevado a que un pequeño grupo de corporaciones controle los aspectos más críticos del ecosistema de IA, desde el diseño de chips hasta la nube y los modelos fundamentales que permiten su funcionamiento.
En el libro “Tres Crisis”, se describen dos tendencias que coexisten en este contexto. Por un lado, hay una descentralización que, a través de la energía distribuida, el conocimiento abierto y las redes colaborativas, busca democratizar la creación y producción de tecnología. Por otro lado, se observa una consolidación de un complejo tecnológico-industrial que ejerce un poder económico y político sin precedentes. La IA, en este sentido, acelera ambas fuerzas, pero de manera desigual: mientras que se amplía el acceso a la tecnología, se concentra el control sobre su desarrollo y los beneficios que de ella se derivan.
Esta paradoja se explica por razones económicas. Desarrollar un modelo de IA avanzado implica realizar inversiones fijas que se amortizan entre un gran número de usuarios. Sin embargo, satisfacer esta demanda requiere un consumo constante de recursos de cómputo y electricidad. Las empresas más grandes pueden negociar contratos de suministro energético más favorables, optimizar su infraestructura y ofrecer servicios a clientes que ya están integrados en sus ecosistemas, lo que les otorga una ventaja competitiva significativa.
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