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Estados Unidos satura a México con 119 mil armas

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Autoridades de Estados Unidos recuperaron en México un promedio anual de 17 mil armas en la última década.

Principalmente, estas armas fueron aseguradas a criminales o utilizadas en hechos violentos, como el atentado contra Omar García Harfuch, jefe de la policía capitalina.

Entre 2009 y 2018, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés), recobró en suelo mexicano 169 mil 790 armas, de las cuales 118 mil 994, 70% del total, llegaron vía EU porque fueron fabricadas en ese país o importadas desde allá.

Entre las casi 170 mil armas de fuego recuperadas se encuentran pistolas, con 43% del total, rifles o fusiles de asalto (36%); revólveres (12.5%); escopetas (6.5%) y armamento como ametralladoras, “dispositivos destructivos” o bengalas (2%).

Este año, en el país, se han decomisado 3,764 armas de fuego de enero a junio, según un reporte de seguridad.

En diez años, autoridades de Estados Unidos recuperaron en México un total de 169 mil 790 armas de fuego, decomisadas principalmente a grupos criminales o utilizadas en hechos violentos, como el atentado del viernes contra Omar Garcia Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX.

De acuerdo con datos de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés), 70% de ese total de armas recuperadas entre 2009 y 2018 llegaron a nuestro país vía EU, es decir, 118 mil 994 piezas.

La versión más reciente del reporte Sistema de Rastreo de Armas de Fuego, elaborado periódicamente por la Oficina de Inteligencia Estratégica e Información de la ATF, indica que la mayor parte del armamento asegurado en delitos cometidos en territorio mexicano fue fabricado o importado a EU, mientras que el restante fue manufacturado en otros países o no se puede determinar su origen.

El rastreo de armas que realiza la ATF es un proceso largo que incluye identificar el modelo, calibre y número de serie de la pieza, así como ubicar al fabricante o distribuidor que lo vendió, incluyendo licenciatarios federales, mayoristas o minoristas.

El reporte detalla que en 2009 se recuperaron en México 14 mil 604 armas fabricadas o importadas en EU; siete mil 345 en 2010; 16 mil 028 en 2011; 13 mil 722 en 2012; 11 mil 133 en 2013; 11 mil 521 en 2014; 12 mil 721 en 2015; nueve mil 559 en 2016; diez mil 855 en 2017 y 11 mil 506 en 2018.

Luego de que en 2009 la ATF permitió que dos mil 500 armas fueran compradas ilegalmente y transportadas a México, bajo la operación Rápido y Furioso, las autoridades estadunidenses mantienen el rastreo y recuperación de armas que llegan a nuestro país.

Entre las casi 170 mil armas de fuego recuperadas se encuentran pistolas, revólveres, rifles, escopetas y otros tipos, que pueden ser ametralladoras, dispositivos destructivos, bengalas, pistolas de bengalas, lanzadores de gases lacrimógenos, silenciadores o cualquier otra clase de arma.

Las pistolas dominan por cantidad en el reporte, con 72 mil 936 piezas, 43% del total. Le siguen los rifles o fusiles de asalto, con 60 mil 858 (36%); los revólveres, con 21 mil 059 (12.5%); 11 mil 300 escopetas (6.5%) y tres mil 639 de otro tipo (2%).

EN MÉXICO

En lo que va del año, las fuerzas federales les han asestado importantes decomisos a grupos criminales.

Un reporte de seguridad detalla que de enero a junio se aseguraron tres mil 63 presuntos delincuentes, diez mil 465 vehículos terrestres, 17 aeronaves, 23 embarcaciones, tres mil 764 armas de fuego, 550 mil 151 cartuchos, 11 mil 724 cargadores, 240 granadas, 23 laboratorios y dos pistas de aterrizaje, además de cinco millones 506 mil 327 dólares y 63 millones 251 mil 704 pesos.

Fuente: Excelsior

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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