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Fiscalía emite ficha roja de Interpol contra Tomás Zerón tras huir del país

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El ex director de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón de Lucio, quien cuenta con orden de aprehensión, huyó del país y ya se le busca a nivel internacional mediante una ficha roja de la Interpol.

Así lo informó que esta mañana en un video mensaje el titular de la Fiscalía General de la República, Alejandro Gertz Manero, para dar a conocer avances en la nueva investigación del caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

A Tomás Zerón, la Fiscalía lo acusa de alteración y ocultamiento de pruebas, obstrucción de la justicia, en el caso de la investigación que él encabezó a partir del 2014.

“Tomás “Z” huyó del país y ya cuenta con ficha roja de Interpol para su localización a nivel internacional y su extradición correspondiente”, dijo el Fiscal Alejandro Gertz.

Cabe destacar que la demanda más insiste de los padres de los normalistas, quienes habían señalado no tener avances en la investigación, es la detención de Tomas Zerón, a quien acusan de alterar los vestigios en un basurero de Cocula, Guerrero, para alterar la llamada “verdad histórica” que ofreció la entonces PGR a cargo de Jesús Murillo Karam.

El Fiscal Alejandro Gertz anunció que la FGR también solicitó ayer 43 ordenes de aprehensión en contra servidores públicos de Guerrero, a quienes se les acusa de desaparición forzada y delincuencia organizada.

Gertz Manero también recordó que fue detenido José Ángel Casarrubias Salgado, alias “El Mochomo”, quien encabezaba a la organización criminal Guerreros Unidos, y es señalado de dar la orden de asesinar a los 43 normalistas.

Cabe señalar que los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa habían reprochado en su última reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador la falta de acciones por parte de la Fiscalía en este caso.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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