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México acabará con la práctica de exportar petróleo crudo y comprar gasolinas

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que su país dejará de importar gasolina para evitar el uso excesivo de combustibles.

«Aunque hemos descubierto tres grandes yacimientos de hidrocarburos, el petróleo que estamos descubriendo se destinará básicamente a cubrir la demanda de combustibles del mercado interno y se acabará con la práctica de exportar petróleo crudo y comprar gasolinas», dijo el mandatario mexicano durante la Cumbre del Clima, que se celebra desde este jueves de forma virtual.

En su mensaje, López Obrador hizo alusión a los yacimientos de Ixachi, Quesqui y Dzimpona, ubicados en los estados de Veracruz y Tabasco, en el sureste mexicano, que tienen reservas por más de 1.500 millones de barriles de crudo.

«De esta forma ayudaremos a evitar el uso excesivo de combustibles fósiles», agregó.

México actualmente exporta casi un millón de barriles diarios de petróleo crudo, mientras importa alrededor de 500.000 barriles diarios de gasolina, según datos de los dos primeros meses de 2021 recogidos por el Sistema de Información Energética (SIE).

Pese a ser un país productor de petróleo, México ha aumentado su dependencia a la importación de gasolina proveniente de EE.UU. en las últimas décadas, situación que la administración de López Obrador busca revertir con la construcción de la refinería de Dos Bocas, ubicada en el estado de Tabasco, que tendrá una capacidad de refinación de 340.000 barriles por día.

Financiar reforestación

Asimismo, López Obrador propuso a Biden financiar el programa de reforestación Sembrando Vida en Guatemala, Honduras y El Salvador con el fin de mitigar la migración y contribuir al medio ambiente.

«La propuesta es que juntos ampliemos dicho programa en el sureste de México y en Centroamérica para sembrar 3.000 millones de arboles adicionales y generar 1,2 millones empleos», dijo el presidente mexicano.

En este sentido, propuso que EE.UU. financie dicho programa en los países que integran el llamado Triángulo Norte de Centroamérica.

«Ustedes, presidente Biden, podrían financiar el programa Sembrando Vida en Guatemala, Honduras y El Salvador. Tomemos en cuenta que con cuatro millones de árboles se absorben 70 millones de toneladas de dióxido de carbono por año», apuntó.

También planteó que los centroamericanos que participen en el programa puedan obtener una visa de trabajo temporal en EE.UU. e, incluso, la residencia o la ciudadanía estadounidense.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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