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Un reconocido escritor venezolano se quita la vida tras reconocer haber abusado sexualmente de una menor

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El escritor venezolano Willy Madrid Lira, conocido como Willy McKey, se quitó la vida la tarde del jueves en la ciudad de Buenos Aires, luego de que asumiera públicamente haber abusado sexualmente de una menor de edad.

McKey se lanzó desde el noveno piso del apartamento donde vivía una amiga, ubicado en Recoleta, un barrio residencial de la capital argentina. Al lugar llegó la Policía de la Ciudad y los cuerpos de rescate, que lo encontraron sin signos vitales en el patio interno de una vivienda del primer piso.

La muerte del escritor ocurrió luego de que fuera señalado en las redes de abusar sexualmente de una adolescente, entre 2015 y 2016. Tras la difusión del testimonio anónimo de la afectada, McKey reconoció haber cometido el delito de estupro contra la denunciante, mientras que el Ministerio Público venezolano abrió una investigación en su contra.

En un último mensaje publicado en su cuenta de Twitter, antes de conocerse su fallecimiento, pidió perdón.

La consternación que causó la denuncia contra McKey se volcó a las redes, en un semana donde ya habían comenzado a difundirse señalamientos similares contra integrantes de grupos musicales, entre ellos Alejandro Sojo, de la banda de pop rock Los Colores, y Tony Maestracci, del grupo Tomates Verdes, contra los que también se abrieron investigaciones judiciales.

¿De qué se acusa a McKey?

La usuaria ‘Pía’, cuya identidad no ha sido revelada, creó en Twitter la cuenta @mckeyabusador, donde hace un detallado relato, que incluye capturas de conversaciones que sostuvo con McKey, de cómo su relación de amistad terminó en abuso, cuando la joven tenía 16 años.

En los trinos, la afectada explica que el escritor le hablaba de temas sexuales de forma no explícita, le refería sus sueños eróticos y la llamaba para masturbarse. Finalmente, la invitó a su casa, en dos oportunidades, para abusar sexualmente de ella.

«Era la primera vez en mi vida que estaba desnuda frente a un hombre«, escribió.

«Genuinamente pensé que mi vínculo con Willy era algo especial. Desde el principio confié en él y en su mirada hacia mí. Incluso durante el hostigamiento sexual. Me decía lo que quería escuchar, me miraba como quería que me miraran. Aún no proceso la mayoría de estas cosas», concluye.

La respuesta

Tras la denuncia de esta joven, el escritor subió tres comunicados en su cuenta de Instagram, de la que borró todo el registro anterior.

En una primera publicación, con una portada en fondo violeta, color que ha sido relacionado con los movimientos feministas, escribió: «Comunicado personal. Quizás yo también he sido un abusador». En este texto no admitió de forma directa su responsabilidad, pero pidió «perdón a las mujeres que en algún momento haya podido afectar».

En un segundo comunicado, de portada negra y con el título ‘Hacerse cargo de los abusos. He cometido estupro’, manifestó que debía «hacerse cargo» de las acusaciones porque sabía quién era la persona que lo denunció y cómo se habían dado los hechos. «A ‘Pía’, mi víctima, mi perdón más rotundo», agregó.

En su respuesta, que ha sido criticada por la revictimización que podría causar, aplaudió «la valentía de quien hace la denuncia», porque luego del abuso que le pudo infligir, siguió teniéndolo «dentro de su círculo de referencias y en contacto constante, a pesar de haber pasado por la situación de estupro«.

Por último, en un tercer texto, llamado ‘Denuncia de abuso. Consecuencias y decisiones’, expresa que se someterá a «la resolución que bien pudiese adoptar ‘Pía'» y ofrece «herramientas» para «ayudar, respaldar y apoyar» a la denunciante. Entre las opciones, sin embargo, no estaba el sometimiento voluntario a la Justicia para ser investigado.

Oleada de denuncias

Además de esta denuncia de estupro, hubo otros señalamientos de acoso contra McKey. Uno de ellos es de la periodista María Áñez, quien publicó en su cuenta de Twitter un hilo donde afirma que McKey le habría ofrecido publicar sus escritos a cambio de fotos, entre 2013 y 2014.

Luego de conocerse los hechos, el portal de literatura y política Prodavinci, donde el escritor se desempañaba como colaborador, anunció el rompimiento de su relación laboral con el también analista político. En la misma línea se expresó la fundación que organiza el Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, que adelantó que consultaría con sus abogados si pueden retirarle el premio que le concedieron.

Desde las primeras denuncias que se conocieron en Venezuela el fin de semana pasado, han ido aumentando los testimonios de hombres y mujeres que exponen situaciones de abuso de poder, acoso y violencia sexual en ámbitos académicos, laborales, políticos y artísticos, en un hecho inédito en la historia reciente del país suramericano.

Desde el movimiento feminista, con sus distintas plataformas de organización, se han coordinado acciones para respaldar a las víctimas y visibilizar las violencias machistas en una sociedad que, por primera vez, protagoniza un debate masivo sobre este tema, que se ha trasladado con mayor fuerza en las redes sociales. De hecho, fue gracias a ello que el Ministerio Público abrió una investigación contra varias figuras públicas y ha puesto a disposición de la población números telefónicos y correos electrónicos para recibir e investigar sus acusaciones.

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Declaran a Meta y YouTube culpables de adicción a las redes sociales; deberán pagar 3 mdd

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Un tribunal en Los Ángeles, California determinó que Meta y Google deberán pagar 3 millones de dólares a una usuaria afectada por adicción a las redes sociales. De acuerdo con la tendencia, Meta, propietaria de Facebook e Instagram, es culpable de poner en riesgo la salud de la usuaria.

El Tribunal determinó que ambos gigantes tecnológicos actuaron con negligencia al poner en riesgo la salud mental y no advertir sobre las consecuencias de salud a sus usuarios.

Kaley demandó a Meta y Google por adicción

El juicio comenzó en enero, luego de que una Kaley, una joven de 20 años demandara a Meta y Google bajo el argumento de haberse vuelto adicta a aplicaciones como Instagram y Youtube durante su infancia. La sentencia determina que Meta tendrá que solventar el 70 por ciento de monto, lo que se traduce en cerca de 2 millones 100 mil dólares.

Joseph VanZandt, abogado que representa a familias que demandaron a las empresas tecnológicas, aseguró que el juicio es un paso adelante para que los gigantes tecnológicos de Silicon Valley rindan cuentas.

“Este veredicto trasciende un solo caso. Durante años, las empresas de redes sociales se han lucrado aprovechándose de los niños, ocultando sus características de diseño adictivas y peligrosas. El veredicto de hoy es un referéndum – desde un jurado hasta toda la industria – que demuestra que ha llegado la rendición de cuentas”, aseguró Joseph en un comunicado.

Un portavoz de Meta aseguró que la compañía no está de acuerdo con la multa; sin embargo, Google no ha respondido al veredicto. El veredicto ocurre luego de que un jurado de Nuevo México determinara que Meta debe pagar una indemnización de 375 millones de dólares por no utilizar medidas de seguridad para proteger a usuarios menores de edad contra depredadores sexuales en Instagram y Facebook.

¿Qué le ocurrió a Kaley tras utilizar Youtube e Instagram desde pequeña?

El jurado, conformado por cinco hombres y siete mujeres, escuchó versiones contrarias sobre el rol e influencia que tuvieron las paltaformas digitales en la salud mental de Kaley. La demandante, originaria de Chico, California, aseguró que empezó a utilizar Youtube desde los 6 e Instagram desde los 11 años.

De acuerdo con la defensa legal de Kaley, Instagram y Youtube fueron diseñados con el propósito de hacerse adictivas, pese a que tenían conocimiento sobre el impacto negativo en los menores y jóvenes usuarios. El equipo legal expuso un documento de Meta en el que se aseguraba que Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, describió sus esfuerzos para retener a menores y jóvenes en sus plataformas con el objetivo de “tener un gran éxito”. Otro de los documentos internos exponía que los niños de 11 años tenían cuatro veces más probabilidades de mantener su cuenta de Instagram , en comparación con otras aplicaciones en el mercado, lo anterior pese a que la plataforma exige que los usuarios tengan un mínimo de 13 años.

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