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VIDEO: Sovacon de 60 metros se abre en Puebla

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Una zona de cultivo del municipio de Juan C. Bonilla, en el estado mexicano de Puebla, se encuentra afectada desde el pasado sábado por un socavón que hasta el momento alcanza un diámetro de más de 60 metros y 20 metros de profundidad, según informan medios locales.

De acuerdo con las autoridades medioambientales, la oquedad podría ser resultado de una falla geológica y variaciones hídricas del suelo y subsuelo. No obstante, pobladores y activistas locales atribuyen el fenómeno a la sobreexplotación de mantos acuíferos por parte de grandes conglomerados industriales.

«En toda esta zona hay una sobreexplotación brutal de agua. Donde han sacado el agua ahora hay huecos, vacíos, cavernas, y cuando empieza a haber humedad surgen estos socavones», señala el activista Miguel López, del Frente De Pueblos Morelos Puebla Tlaxcala.

Según algunos habitantes, en esa zona existía antes un jagüey o depósito de aguas superficiales, que con el paso del tiempo se fue secando y se tapó. Esta peculiaridad podría explicar la inestabilidad del terreno y la propensión del socavón a aumentar de diámetro si no se implementan medidas.

Pese al escenario de riesgo que representa esa vulnerabilidad, por esa zona pasa el gasoducto Morelos, que conecta con una termoeléctrica. Ese proyecto abarca varios otros tramos que atraviesan terrenos acuosos, lo que en perspectiva representa un riesgo para las comunidades del sector. Por ahora no se han reportado heridos ni víctimas mortales y las viviendas aledañas han sido evacuadas.

El gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, informó del envío de especialistas a investigar las causas del hundimiento y prometió que se garantizará la integridad de las familias afectadas y una solución técnica. Al respecto, Beatriz Manrique Guevara, secretaria de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial, advirtió sobre la necesidad de vigilar y resguardar la zona. Finalmente, explicó que el plazo para los resultados de los estudios mecánicos del suelo no deberá exceder los 30 días.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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