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Por qué negaron el ingreso de los “Topos” a derrumbe de hotel en Miami

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La Brigada Internacional de Rescate Tlatelolco Azteca, mayormente conocida como “Topos”, informó que no pudo entrar a ayudar al derrumbe del hotel en Miami, Estados Unidos.

A través de un comunicado, los rescatistas detallaron que esta acción se propició por los protocolos de seguridad y rescate del gobierno estadounidense, por lo que decidieron aceptar los términos y mantenerse al margen de la zona.

Comprendemos que cada país tiene protocolos de atención de emergencias, por lo que empleamos los canales regulares para poner la experiencia y conocimiento de 36 años a su disposición; sin embargo, dada la complejidad del desastre, aceptamos las medidas tomadas por las autoridades y reiteramos nuestro compromiso con la comunidad del sur de Florida”, se lee en el documento firmado por Héctor Rafael Méndez Rosales, presidente fundador de la organización.

No obstante, el recibimiento de su propuesta de ayuda fue “pronta” y bien recibida por las autoridades de Miami, encabezadas por la alcaldesa Daniella Levine-Cava y por el gobernador Ron DeSantis.

Con este comunicado reiteraron su compromiso con los afectados (Foto: Topos México)Con este comunicado reiteraron su compromiso con los afectados (Foto: Topos México)

Asimismo, agradecieron al consulado de México en Miami por la gestión y trato otorgado a los connacionales. Además, reiteraron su ayuda, en caso de ser necesaria, en cualquier desastre, ya sea nacional o internacional.

“Siempre estaremos listos para ayudar a nuestros hermanos en desgracia en cualquier parte del mundo, pues esta es la misión de Topos Azteca, es por esto que en esta ocasión no dudamos en presentarnos y ofrecer nuestra ayuda y conocimiento a las víctimas de esta desgracia”, resaltaron los brigadistas.

La llegada de los “Topos” se dio el pasado 26 de junio, junto con rescatistas de Israel. Ambos países se unieron a los grupos de búsqueda y rescate que rotarían sus jornadas para trabajar entre los escombros en dos turnos de 12 horas cada uno.

El pasado 24 de junio se registró el derrumbe parcial de un edificio de 12 plantas que compone parte del complejo Champlain Towers, el cual está ubicado entre las calles 88 y Collins Avenue en Surfside, cerca de Miami Beach.

Alrededor de las 2 a.m. (hora local) se produjo el suceso y se confirmó la muerte de una mujer. Sin embargo, con el paso de los días, la cifra ha ido en aumento. Hasta el momento, después de nueve días, se han registrado 22 personas fallecidas.

La alcaldesa Daniella Levine-Cava firmó un decreto para demoler el resto del complejo hotelero (Foto: EFE/Cristóbal Herrera)
La alcaldesa Daniella Levine-Cava firmó un decreto para demoler el resto del complejo hotelero (Foto: EFE/Cristóbal Herrera)

Los últimos dos hallazgos fueron confirmados la tarde de este viernes 2 de julio por la alcaldesa Levine-Cava, quien también aseguró que se está utilizando la mejor tecnología para encontrar al resto de las 126 personas aún desaparecidas.

A lo largo del día se identificaron a cuatro víctimas: Bonnie Epstein, de 56 años de edad, cuyo cadáver fue encontrado el 30 de junio; así como Claudio Bonnefoy, de 85 años; María Obias-Bonnefoy, de 69 años; y un niño de 7 años, que a petición de la familia no se dio a conocer el nombre, cuyos cuerpos fueron recuperado este viernes 2 de julio.

Durante una conferencia de prensa, la funcionaria firmó una orden de emergencia que autoriza la demolición del edificio “en interés de la salud y la seguridad pública, tan pronto como los ingenieros firmen los siguientes pasos para el proceso de demolición”, detalló.

Finalmente, mencionó que se están evaluando todos los impactos posibles para determinar el mejor cronograma para comenzar a tirar el resto del hotel, situación que les ayudará a avanzar con el proceso de la mejor manera posible.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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