Al menos quince personas murieron,la mayoría atrapadas en sus casas, a consecuencia de las fuertes tormentas que sacuden en las últimas horasel noreste de Estados Unidos, según informaron fuentes policiales.
En la ciudad de Nueva York, que está en situación de emergencia, se han producido nueve de los fallecimientos, según la policía neoyorquina.
Las víctimas en Nueva York, cuyos nombres no fueron revelados, estaban ubicadas en cuatro zonas diferentes de la ciudad y tenían entre los 2 y los 86 años de edad, según el Departamento de Policía de Nueva York. Varias personas se ahogaron en apartamentos ubicados en sótanos en el Queens, donde ha surgido un sistema de espacios habitables improvisados y, en su mayoría, convertidos ilegalmente.
Otras cinco personas fueron encontradas muertas en un complejo de apartamentos en Elizabeth, Nueva Jersey, dijeron el jueves funcionarios de la ciudad, mientras otra víctima se registró en Passaic, otra ciudad del estado.
Otra víctima se registró en Upper Dublin, Pennsylvania, dijo el alcalde de la localidad.
Las tormentas forman parte de los remanentes del huracán Ida que, ya degradado a tormenta,impactó contra el estado sureño de Luisiana durante el fin de semana, provocando graves inundaciones y tornados mientras dejaba un rastro de destrucción hacia el norte.
Un espectador camina por el pabellón inundado frente al estadio Louis Armstrong en el tercer día del torneo de tenis US Open 2021. (Danielle Parhizkaran-USA TODAY a través de REUTERS)
Nueva York declaró en las primeras horas de este jueves el estado de emergencia después de que la región noreste del país registrara intensas lluvias y vientos de los restos de Ida, que causaron importantes inundaciones. El gobernador del Nueva Jersey, Phil Murphy, también declaró el estado de emergencia en el vecino estado.
“Estamos sufriendo un evento meteorológico histórico con lluvias que están rompiendo récords por toda la ciudad, con inundaciones brutales y condiciones peligrosas en las carreteras”, advirtió el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, en las redes sociales.
El tuit de Bill de Blasio
Tanto De Blasio como la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, señalaron que en unas pocas horas cayó mucha más lluvia de lo esperado, lo que ha dejado a la región en una “pésima situación”.
Se cancelaron cientos de vuelos en los aeropuertos cercanos LaGuardia y JFK, así como en Newark, donde un video mostró una terminal inundada.
El aeropuerto de Newark también fue afectado (SUMIT GALHOTRA/REUTERS)
Las inundaciones han cerrado las principales carreteras en varios distritos, incluidos Manhattan, El Bronx y Queens.
Las calles se transformaron en ríos, mientras que las estaciones de metro de la ciudad también se inundaron, y la Autoridad de Transporte Metropolitano informó que los servicios fueron efectivamente cerrados.
El subte de la ciudad quedó inundado
Como las imágenes mostraban autos sumergidos en las calles de la ciudad, las autoridades instaron a los residentes a no conducir en carreteras inundadas.
“No saben qué tan profunda es el agua y es demasiado peligrosa”, dijo en un tuit la sucursal de Nueva York del Servicio Meteorológico Nacional (NWS).
El NWS registró 80 milímetros de lluvia en Central Park en solo una hora, la mayor cantidad registrada en el área.
Las inundaciones han cerrado las principales carreteras en varios distritos, incluidos Manhattan, El Bronx y Queens.
La ciudad emitió anteriormente una rara advertencia de emergencia por inundaciones repentinas instando a los residentes a trasladarse a terrenos más altos.
“Es probable que se produzcan inundaciones repentinas significativas y potencialmente mortales desde el Atlántico Medio hasta el sur de Nueva Inglaterra”, dijo el NWS en un boletín, agregando que de tres a ocho pulgadas de lluvia podrían empapar la región hasta el jueves
En Annapolis, a 30 millas (50 kilómetros) de la capital estadounidense, un tornado arrancó árboles y derribó postes de electricidad.
Persistente amenaza de tornado
El NWS advirtió que la amenaza de tornados persistiría, con alertas de tornados vigentes para partes del sur de Connecticut, el norte de Nueva Jersey y el sur de Nueva York.
“Esta es una inundación repentina extremadamente peligrosa y potencialmente mortal en curso en el condado de Somerset, así como en otros en el área”, tuiteó la cuenta del NWS para el área metropolitana de Filadelfia el miércoles por la noche, junto con un video de un automóvil atrapado en agua revuelta.
Se espera que Ida continúe moviéndose hacia el norte y traiga fuertes lluvias el jueves a Nueva Inglaterra, que también fue golpeada por una rara tormenta tropical a fines de agosto.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, viajará el viernes a Luisiana, donde Ida destruyó edificios y dejó más de un millón de hogares sin electricidad.
Los huracanes son comunes en el sur de los Estados Unidos, pero los científicos han advertido de un aumento en la actividad de las tormentas a medida que la superficie del océano se calienta debido al cambio climático, lo que representa una amenaza cada vez mayor para las comunidades costeras del mundo.
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Las imágenes de las fuertes inundaciones que azotaron las calles y estaciones del metro de Nueva York tras el paso de Ida
Al menos 34 personas han muerto en Estados Unidos a consecuencia de la intensa tormenta invernal que afectó durante la última semana a amplias regiones del país, de acuerdo con el recuento más reciente de autoridades estatales. El fenómeno mantiene en alerta a varias entidades ante la llegada de una nueva ola de aire ártico que amenaza con extender el frío extremo hacia el sur.
Las muertes se registraron en incidentes vinculados a las bajas temperaturas, accidentes de tránsito, caídas en estanques congelados y atropellamientos por quitanieves. En la ciudad de Nueva York, ocho personas fueron encontradas sin vida en espacios abiertos, informó el alcalde Zohran Mamdani. La portavoz de la alcaldía, Dora Pekec, precisó que no se ha confirmado la causa exacta de los decesos, aunque todos ocurrieron en exteriores, lo que apunta a una posible exposición prolongada al frío.
El Servicio Meteorológico Nacional calificó la tormenta como “monstruosa” debido a su extensión y severidad. El sistema se desplazó desde Texas y Arkansas hasta Nueva York y Massachusetts, cubriendo de nieve y hielo una franja superior a los 2.000 kilómetros. Las condiciones provocaron carreteras peligrosas, evacuaciones y cortes masivos de energía eléctrica. Hasta este martes, más de 550.000 clientes permanecían sin servicio, principalmente en Tennessee, Mississippi y Kentucky.
En estados del sur, donde este tipo de fenómenos son menos frecuentes, miles de familias fueron trasladadas a refugios con calefacción. En Nashville, residentes reportaron permanecer aislados y sin electricidad durante varios días. El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, advirtió que permanecer a la intemperie por apenas diez minutos podía derivar en congelación o hipotermia.
Entre las víctimas se reportan tres niños que murieron tras caer en un estanque congelado en Texas, personas atropelladas por quitanieves en Massachusetts y Ohio, adolescentes fallecidos en accidentes de trineo en Arkansas y Texas, y una mujer localizada bajo la nieve en Kansas. En Nueva York, todas las muertes registradas hasta el momento ocurrieron durante el fin de semana y en espacios abiertos.
El estado de emergencia ha sido declarado en al menos diez estados. En Nueva York, el sistema escolar fue cerrado tras acumulaciones de nieve de hasta 38 centímetros en algunos barrios, la mayor nevada en años. Universidades, como la de Mississippi, también suspendieron clases debido a la presencia de hielo peligroso en sus campus.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas de frío extremo desde Texas hasta Pensilvania y anticipa nuevas tormentas para el próximo fin de semana. En el norte de Florida, se prevén temperaturas de hasta menos cuatro grados Celsius, mientras que en otras regiones la sensación térmica podría descender hasta menos 29 grados. Las autoridades mantienen operativos de emergencia activos mientras continúan las labores de restablecimiento y persiste el riesgo por las condiciones climáticas.