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México

Se aprueba en lo general la reforma al Poder Judicial

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La iniciativa de reforma judicial enviada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, que entre otras medidas busca que jueces y magistrados sean electos por voto popular y la creación de un Tribunal de Disciplina Judicial, fue aprobada en lo general por la Cámara de Diputados esta mañana.

Después de 72 oradores que emitieron su posicionamiento, los legisladores avalaron la propuesta con 359 votos a favor, 135 en contra y 0 abstenciones; esto es más de las dos terceras partes de votos necesarias para modificar la Constitución. Siguiendo el procedimiento legislativo, la iniciativa será discutida en lo particular y después pasará al Senado.

Se prevé que en la tercera semana de septiembre sea enviada a los congresos locales y que en la última semana del mes regrese al Presidente López Obrador para su promulgación y publicación en el Diaro Oficial de la Federación.

El debate de la iniciativa presidencial transcurrió con cierto caos, luego de que las bancadas de Morena, PT y PVEM se atrincheraron e improvisaron la discusión en un lugar alternativo al palacio legislativo de San Lázaro, con la presencia de los diputados del PRI, PAN y MC, quienes se hicieron escuchar con protestas y lonas con la leyenda “Sin justicia no hay igualdad”.

En la discusión, los guindas aseguraron que la reforma es una petición de la ciudadanía que les dio la mayoría. En contraste, la oposición denunció una reforma malhecha, producto de la venganza contra el Poder Judicial, que no sucumbió al Ejecutivo.

La sesión en la Cámara Baja se realizó, pese a las tres suspensiones contra la discusión de la iniciativa, la última emitida ayer por Martha Magaña López, jueza Quinto de Distrito en el Estado de Morelos, y de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se sumó a la suspensión de actividades que trabajadores del Poder Judicial comenzaron hace casi dos semanas.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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