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México rechaza posibles sanciones de EE.UU. a aerolíneas: “No hay motivo”, afirma Sheinbaum

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Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que existan fundamentos para que el Gobierno de Estados Unidos imponga restricciones a las aerolíneas mexicanas, particularmente en torno a la colaboración entre Aeroméxico y Delta. Durante su conferencia matutina, aseguró que hasta el momento su administración no ha recibido ninguna notificación formal al respecto.

Las tensiones surgieron luego de que el Departamento de Transporte estadounidense acusara a México de incumplir un acuerdo bilateral desde 2022, cuando se obligó a las aerolíneas de carga a trasladar sus operaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La medida fue tomada para descongestionar el principal aeropuerto del país, pero fue considerada por Washington como una alteración que generó altos costos a empresas estadounidenses.

Según las autoridades de Estados Unidos, estas restricciones habrían afectado el mercado de manera significativa, al modificar los horarios de aterrizaje (slots) y causar pérdidas millonarias. En consecuencia, se ha planteado la posibilidad de revocar la inmunidad antimonopolio que ampara la alianza Delta-Aeroméxico, lo que impactaría de forma directa en uno de los acuerdos más sólidos en materia de aviación entre ambos países.

Ante este escenario, Sheinbaum recordó que el cambio de sede para las operaciones de carga fue una decisión tomada en la administración anterior, basándose en criterios técnicos y en un intento por mejorar la logística aérea. Aseguró que la mayoría de las empresas aceptaron la reubicación, aunque reconoció que algunas consideraron corto el plazo otorgado para el ajuste.

Más de un año después de la transición, dijo la mandataria, las empresas ya se han adaptado y el nuevo esquema ha resultado benéfico para todos los involucrados. Además, subrayó que el objetivo principal siempre fue garantizar la seguridad operativa y que el AIFA continúa consolidándose como una infraestructura eficiente y funcional, gracias al fortalecimiento de aduanas y recintos fiscales.

En conclusión, Sheinbaum sostuvo que no existe razón válida para sancionar a México por una medida adoptada con base en estudios técnicos y en beneficio del sistema aeroportuario nacional.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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