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México

Sheinbaum descarta desabasto de gasolina; Pemex atribuye retrasos a mantenimiento y problemas logísticos

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La presidenta Claudia Sheinbaum negó este viernes que exista un desabasto de gasolina en el país, luego de que Petróleos Mexicanos (Pemex) reconociera la noche anterior una “reducida disponibilidad” de autotanques en el Valle de México debido a retrasos en el suministro provocados por trabajos de mantenimiento.

Desde su conferencia matutina en Chetumal, Quintana Roo, la mandataria aseguró que se trata de un tema relacionado con contratos de transportistas y que la situación ya se está atendiendo. “No, no hay desabasto. Cualquier problema que tenga que ver con los contratos a transportistas se está resolviendo, pero no hay desabasto de combustible”, afirmó.

Sheinbaum explicó que parte de las pipas adquiridas durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador siguen bajo administración de la Secretaría de la Defensa Nacional, aunque próximamente serán transferidas a Pemex.

La petrolera informó el jueves que la disponibilidad de autotanques en la zona metropolitana era limitada, por lo que inició acciones para reforzar la distribución. “Durante las próximas horas se incorporarán unidades adicionales de reparto, lo que permitirá incrementar la operación”, señaló en un comunicado.

El escenario en el Valle de México coincide con la escasez de combustible que persiste en la frontera sur, donde desde inicios de esta semana un bloqueo de jubilados en la terminal de Pemex en Puerto Chiapas ha impedido la salida de autotanques. Los manifestantes, que aseguran representar a 425 jubilados y unas 180 familias, exigen el restablecimiento de sus servicios médicos y han advertido que, si no hay respuesta, mantendrán un paro indefinido.

La falta de pago a proveedores y los problemas logísticos han agravado el abasto en esa región, situación que, según Pemex y el gobierno federal, se busca resolver a la brevedad para garantizar el suministro en todo el país.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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