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Sheinbaum desmiente alianza con la DEA y rechaza la existencia del “Proyecto Portero”

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La presidenta Claudia Sheinbaum desmintió este martes que México haya suscrito un acuerdo con la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) para implementar la estrategia denominada “Proyecto Portero”, iniciativa anunciada por la agencia norteamericana con el objetivo de combatir a los grupos criminales que operan en la frontera suroeste de Estados Unidos.

Durante su conferencia matutina, la mandataria aclaró que no existe un convenio bilateral en esa materia, pese a que la DEA difundió el lunes un comunicado oficial en el que presentó la supuesta operación conjunta. “No hay ningún acuerdo con la DEA. La DEA emite el comunicado, no sabemos con base en qué, no hemos llegado a ningún acuerdo”, expresó.

Sheinbaum explicó que lo único que se ha realizado hasta el momento es un taller en Texas, donde un grupo de policías de la Secretaría de Seguridad recibió capacitación. Subrayó que no se trata de una estrategia conjunta, sino de un ejercicio aislado de formación.

La presidenta añadió que México mantiene comunicación institucional con distintas agencias estadounidenses en temas de seguridad, a través de la Secretaría de Seguridad, la Defensa Nacional, la Marina y la Guardia Nacional. Sin embargo, recalcó que no existe ningún acuerdo reciente con la DEA para poner en marcha operaciones específicas.

En paralelo, adelantó que el gobierno mexicano trabaja en un convenio con el Departamento de Estado de Estados Unidos, pero aclaró que este aún se encuentra en proceso de preparación y no está vinculado con la iniciativa mencionada por la DEA.

De acuerdo con la información publicada por la agencia antidrogas, el “Proyecto Portero” contemplaría un programa de capacitación de varias semanas para personal que estaría asignado en uno de sus centros de inteligencia. No obstante, la versión oficial del gobierno mexicano sostiene que dicha estrategia no cuenta con autorización ni participación formal de las instituciones nacionales de seguridad.

Con esta aclaración, la administración federal busca cerrar la puerta a especulaciones sobre una operación binacional en curso y marcar distancia frente al anuncio unilateral hecho por la DEA.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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