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México

SRE descarta impacto en camioneros mexicanos por suspensión de visas en EU

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El canciller Juan Ramón de la Fuente aseguró este viernes que la suspensión de visas de trabajo para conductores de camiones extranjeros en Estados Unidos no tendrá repercusiones para los transportistas mexicanos, gracias a las disposiciones contempladas en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En conferencia de prensa, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) explicó que los choferes de carga mexicanos cuentan con una visa de tipo B, prevista en el acuerdo comercial, mientras que la medida anunciada por Washington afecta únicamente a quienes utilizan visas de las categorías E y H.

“Lo que podemos decir hasta ahora es que no parece que vaya a afectar a los conductores de camiones mexicanos, pero de todas maneras seguimos estudiando”, señaló De la Fuente, al precisar que la disposición busca frenar prácticas de cabotaje, es decir, el traslado de mercancías entre estados dentro de Estados Unidos.

El anuncio de la suspensión fue realizado el jueves por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien informó que dejarán de emitirse de manera inmediata visas de trabajo para extranjeros que pretendan emplearse como conductores de camiones comerciales, bajo el argumento de que representan un riesgo para la seguridad vial y para los empleos de transportistas locales.

La decisión se dio a conocer pocos días después del accidente protagonizado en Florida por Harjinder Singh, un camionero originario de la India acusado de tres cargos de homicidio, tras realizar una maniobra prohibida en una autopista. El caso desató polémica porque Singh, presuntamente indocumentado, habría obtenido su licencia en California, estado gobernado por el demócrata Gavin Newsom, uno de los principales críticos de Donald Trump y posible contendiente presidencial en 2028.

La administración republicana también confirmó que revisa los antecedentes de más de 55 millones de personas con visas vigentes en ese país, con el fin de detectar posibles irregularidades que puedan derivar en la cancelación de sus documentos y posterior deportación.

De la Fuente recalcó que, pese a la complejidad de la medida, los transportistas mexicanos están protegidos por el marco del T-MEC, lo que brinda certidumbre a un sector clave para la economía y el comercio bilateral.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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