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México

Sheinbaum rinde su primer informe: defiende libertades, reconoce a AMLO y presume reforma judicial

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La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este lunes 1 de septiembre su primer informe de gobierno desde Palacio Nacional, donde se dieron cita gobernadores, funcionarios y empresarios. En su mensaje, la mandataria aseguró que a lo largo de estos 11 meses en el poder ha buscado responder a las demandas ciudadanas con resultados tangibles, y dejó claro que su llegada a la presidencia representó también un triunfo para las mujeres del país.

Desde los primeros minutos, Sheinbaum evocó a Andrés Manuel López Obrador, a quien atribuyó avances en la reducción de la pobreza durante su administración. Al mismo tiempo, prometió mantener vivas las convicciones que la llevaron a la política: “Jamás olvidaré las causas que nos han movido siempre: construir un México más justo, democrático, libre y soberano”.

La presidenta aprovechó para responder a las críticas sobre su gestión y rechazó cualquier señalamiento de censura. “En México no se reprime, no se usa la fuerza del Estado en contra del pueblo. Se practica la mayor libertad de expresión de toda la historia. No existe la censura”, afirmó, defendiendo que en su gobierno prevalece el respeto pleno a la libertad de opinión.

Entre los logros que destacó, Sheinbaum subrayó la reforma judicial, que calificó como un cambio de fondo en la vida institucional del país. “Bienvenido, nuevo Poder Judicial. Se termina la era del nepotismo, corrupción y privilegios, y comienza una nueva era de legalidad, un verdadero Estado de derecho”, declaró.

En su discurso, también enfatizó que bajo su administración se han garantizado elecciones libres, lo que, dijo, marca una diferencia respecto a etapas anteriores.

Con este primer informe, Sheinbaum buscó consolidar la narrativa de un gobierno que, a menos de un año de haber iniciado, apuesta por la continuidad de los principios de la llamada Cuarta Transformación y al mismo tiempo se coloca como un proyecto propio que, según la mandataria, pone en el centro a la justicia social, la igualdad de género y la defensa de las libertades.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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