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México

Tragedia en Torreón: muere trabajador de HEB tras una “broma pesada” y denuncias de acoso laboral ignoradas

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Carlos Gurrola, conocido entre sus compañeros como Papayita, perdió la vida tras permanecer varias semanas hospitalizado luego de ingerir accidentalmente un líquido desengrasante que sus compañeros habrían colocado en su bebida a manera de “broma”. El hecho ocurrió en la sucursal Senderos de HEB, en Torreón, Coahuila.

De acuerdo con versiones preliminares, Gurrola, de 47 años, comenzó a sentirse mal inmediatamente después de consumir la sustancia y fue trasladado a un hospital, donde permaneció en estado grave hasta su fallecimiento el pasado 18 de septiembre.

El caso cobra mayor relevancia porque el trabajador ya había denunciado el constante acoso laboral que sufría en su centro de trabajo, aunque, según testimonios, sus señalamientos no recibieron la atención necesaria.

La Fiscalía General del Estado de Coahuila abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. Mientras tanto, la familia de la víctima exige justicia y el caso se ha viralizado en redes sociales, donde miles de usuarios condenan el acoso laboral y la indiferencia institucional.

Por su parte, HEB México emitió un comunicado en el que lamentó el deceso y aclaró que Carlos era empleado de la empresa proveedora Multiservicios Rocasa S.A. de C.V., encargada de los servicios de limpieza en la tienda. La cadena aseguró que colabora con las autoridades y mantiene comunicación con la compañía contratista para esclarecer el caso.

La muerte de Gurrola no solo destapó las deficiencias en la atención a víctimas de acoso laboral, sino que también ha encendido un debate sobre las condiciones de trabajo y la responsabilidad de las empresas en la protección de sus empleados.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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