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México

Asaltan residencia de Fernández Noroña en Tepoztlán en medio de polémica por su legalidad

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El senador morenista Gerardo Fernández Noroña denunció que su residencia en Tepoztlán, valuada en 12 millones de pesos, fue asaltada la noche del martes 23 de septiembre. A través de su cuenta de X, el legislador calificó el hecho como “grave y extrañísimo” y aseguró que su pareja, Emma Ocampo, se encuentra en buen estado. Sin embargo, no precisó si los intrusos sustrajeron bienes de valor ni la magnitud de las pérdidas.

El legislador acompañó su denuncia con la fotografía de una camioneta Jeep blanca con placas del Estado de México, que supuestamente rondaba la propiedad. Según afirmó, la matrícula no aparece en el Registro Público Vehicular (REPUVE). El incidente ocurrió mientras se trasladaba a la Ciudad de México, tras haber participado en Chihuahua en un acto conmemorativo por el asalto al cuartel Madera en 1965.

La residencia de Fernández Noroña ha estado en el centro de la controversia desde agosto, cuando él mismo reconoció que no cuenta con escrituras, ya que el predio se encuentra en el Área Natural Protegida del Parque Nacional El Tepozteco, donde la tierra es de carácter comunal. En esa ocasión, el senador desafió públicamente a los comuneros a “pasar por encima” de él para retirarle el inmueble.

Los habitantes de Tepoztlán han cuestionado la presencia del legislador en la zona y lo acusan de habitar de manera irregular un predio que no debería tener uso particular. En esa región no existe propiedad privada: 23 mil 800 hectáreas permanecen bajo régimen comunal desde el decreto presidencial del 14 de noviembre de 1929. Las únicas constancias válidas son las de posesión que emite la asamblea de Bienes Comunales.

Fernández Noroña ha señalado que los comuneros han despojado a otras personas en el pasado, generando —según sus palabras— una “especulación inmobiliaria brutal” que desalienta cualquier intento de inversión en el pueblo mágico.

El asalto a su vivienda reaviva la polémica sobre la legalidad de su residencia y ocurre justo cuando los comuneros de Tepoztlán preparan, para octubre, la definición de un posible juicio de restitución contra el senador.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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