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Activistas impulsan la “Ley Trasciende” para reconocer el derecho a una muerte digna en México

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Ciudad de México.– Activistas y organizaciones civiles presentaron ante el Senado la iniciativa “Ley Trasciende”, que busca legalizar la eutanasia y reconocer el derecho constitucional a una muerte digna en México. La propuesta, impulsada por la activista Samara Martínez, quien padece una enfermedad renal terminal, y por la Coalición Muerte Digna Ya, pretende reformar la Ley General de Salud y el Código Penal Federal para despenalizar la ayuda médica para morir en casos de pacientes con enfermedades terminales.

Durante la presentación, Martínez explicó que la intención no es promover la muerte, sino humanizarla. “La Ley Trasciende no busca promover la muerte, busca que ningún mexicano o mexicana tenga que morir sufriendo con dolor, con miedo y agonía. Morir con paz también es un derecho”, afirmó la activista, quien compartió su experiencia personal enfrentando tratamientos de hemodiálisis y las largas noches en hospitales.

Pidió además que el tema sea visto “más allá del tabú y del dogma”, e invitó a los legisladores a mirar “a los ojos de quienes ya no tienen esperanza médica, de quienes aman la vida, pero desean despedirse con serenidad”. Martínez relató haber visto a pacientes morir en condiciones “insoportables” y aseguró que su iniciativa nace del deseo de evitar que otros vivan el mismo sufrimiento.

La propuesta de ley será presentada también ante la Cámara de Diputados, con el objetivo de iniciar su discusión formal. Actualmente, el artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud prohíbe la práctica de la eutanasia, considerada como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido.

Sin embargo, en 20 de las 32 entidades del país existen leyes de voluntad anticipada, también conocidas como eutanasia pasiva, que permiten al paciente rechazar tratamientos médicos en fases críticas de su enfermedad.

De acuerdo con una encuesta realizada en 2022 por la organización civil Por el Derecho a Morir con Dignidad (DMD), siete de cada diez mexicanos se declararon a favor de la eutanasia o del suicidio médicamente asistido, lo que refleja un creciente respaldo social hacia el derecho a decidir sobre el final de la vida.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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