Toto Wolff, jefe del equipo Mercedes, rechazó de manera categórica las acusaciones sobre una posible trampa en la interpretación del nuevo reglamento técnico de la Fórmula 1, en particular en lo referente a las unidades de potencia. El directivo aseguró que la escudería alemana cumple plenamente con la normativa vigente y afirmó que el tema ha sido tratado de forma clara con la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
Previo al inicio de la temporada, algunos fabricantes expresaron ante la FIA su preocupación por una supuesta ventaja técnica de Mercedes y Red Bull. De acuerdo con esas versiones, ambas escuderías habrían encontrado una forma de modificar la relación de compresión de sus motores, mostrando valores reglamentarios durante las inspecciones estáticas, pero operando de manera distinta en condiciones reales de funcionamiento, lo que podría representar un beneficio competitivo.
Wolff negó estas afirmaciones y señaló que la comunicación con la FIA ha sido constante y transparente. Afirmó que el reglamento es claro y que los procedimientos de verificación utilizados son estándar, no solo dentro de la Fórmula 1, sino también en la industria automotriz en general. En ese contexto, cuestionó que algunos equipos se concentren más en lo que hacen sus rivales que en su propio desempeño.
El reglamento técnico establece que las unidades de potencia deben operar con una relación de compresión de 16:1, en contraste con el 18:1 utilizado en la temporada anterior. Sin embargo, algunos equipos consideran que, si bien Mercedes cumple con ese valor en pruebas estáticas, la relación podría variar una vez que el monoplaza se encuentra en pista, lo que ha generado debate en el paddock.
El jefe de Mercedes reiteró que la unidad de potencia de su equipo es legal, se ajusta a la forma en que están redactadas las reglas y cumple con los métodos de verificación establecidos. Añadió que no tiene sentido recurrir a reuniones o cartas privadas ni intentar crear nuevos métodos de prueba que no existen dentro del reglamento actual.
Por su parte, la FIA no ha anunciado cambios inmediatos a la normativa, aunque no descarta analizar métodos alternativos para medir la compresión y el desempeño de los motores en condiciones reales. Cualquier ajuste deberá ser revisado y aprobado por el Comité Asesor de Unidades de Potencia de la Fórmula 1, con la intención de resolver la controversia antes del arranque de la temporada 2026 y garantizar una interpretación uniforme del reglamento.