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Agentes del Cisen y de inteligencia solaparon la fuga

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Dos funcionarios del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y tres de la División de Inteligencia de la Policía Federal encubrieron la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán Loera el pasado 11 de julio.

El viernes la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) ejercitó acción penal contra siete servidores públicos como responsables de no haber emitido de manera oportuna la alerta para que personal de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena), de Marina, la Policía Federal y la Procuraduría General de la República (PGR) activaran los protocolos de emergencia para evitar la evasión de Guzmán Loera, revelaron funcionarios que participan en el gabinete de seguridad nacional.

Ayer, las fuentes consultadas revelaron que de los siete consignados, tres de ellos formaban parte de la División de Inteligencia de la Policía Federal y su encomienda era estar atentos a las cámaras que operan en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, del Altiplano, y particularmente del área y dormitorio de Guzmán Loera.

Los otros dos consignados, laboraban en el Cisen; su tarea, señalaron los funcionarios entrevistados, era vigilar en todo momento los monitores que recibían de manera directa la imagen del líder del cártel de Sinaloa.

Los registros gubernamentales no contienen datos sobre la trayectoria, asignación departamental y rango de los cinco funcionarios que laboraban en estas áreas, consideradas órganos fundamentales de las tareas de inteligencia del Estado mexicano.

En los registros de transparencia los nombres de los consignados no aparecen debido a que sus áreas manejan información sensible.

Sin embargo, registros judiciales señalan que los consignados por la PGR son: Carlos Sánchez García, Esteban Estrada Ramírez, Vicente Flores Hernández, José Daniel Aureoles Tabares, Emmanuel Galicia Conchillos, Alberto Aguilar Morales y Juan Cuarenta Orozco.

Dos de ellos laboraban directamente en el Cefereso del Altiplano, el primer centro penitenciario de alta seguridad en México, construido entre 1988 y 1990, y que entró en operación el 25 de mayo de 1991.

Los cinco funcionarios del área de inteligencia laboraban en la capital del país.

La detención de los tres ex integrantes de la División de Inteligencia de la Policía Federal está relacionada con el cambio de adscripción de Ramón Eduardo Pequeño García, quien fuera uno de los hombres importantes en el esquema operativo del ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ya que allí ocupó áreas como la División Antidrogas.

Es uno de los altos mandos de esa corporación que han continuado laborando en órganos dependientes de la Secretaría de Gobernación tras la conclusión del gobierno de Felipe Calderón.

Pequeño García fue removido de su cargo el pasado 14 de julio y solamente se informó que se le designó como nuevo titular de la División Científica de la Policía Federal.

En el área que tenía bajo su mando Pequeño García se coordina y dirigeun centro de inteligencia que aporta información para la realización de operativos de la institución (la Policía Federal) y dirige acciones en materia de inteligencia para la prevención, y, de conformidad con las disposiciones legales aplicables, combate a la delincuencia mediante los sistemas de coordinación” a nivel federal.

En tanto, el Cisen es considerado “un órgano de inteligencia civil, cuyo propósito es generar inteligencia estratégica, táctica y operativa que permita preservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano, dar sustento a la gobernabilidad y fortalecer al estado de derecho.

El papel del Cisen consiste en alertar y proponer medidas de prevención, disuasión, contención y neutralización de riesgos y amenazas que pretendan vulnerar el territorio, la soberanía, al orden constitucional, las libertades e instituciones democráticas de la población mexicana, así como el desarrollo económico, social y político del país.

La Jornada

México

Frente frío 27 provoca heladas extremas y lluvias intensas en gran parte del país

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El frente frío número 27 avanzará este fin de semana por la vertiente del golfo de México y, en interacción con un canal de baja presión, provocará lluvias intensas, vientos fuertes y un marcado descenso de temperaturas en gran parte del territorio nacional. Las condiciones más severas se concentrarán en el oriente, sureste y norte del país, con registros térmicos de hasta menos 20 grados Celsius en zonas serranas.

De acuerdo con el pronóstico, se esperan lluvias puntuales intensas en regiones de Puebla, Veracruz, Tabasco, Oaxaca y Chiapas, mientras que precipitaciones muy fuertes afectarán áreas de Puebla, Veracruz y Campeche. También se prevén lluvias fuertes en entidades como San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo y el norte de Oaxaca, así como chubascos en Tamaulipas, Yucatán y Quintana Roo. En el norte del país se pronostican lluvias en Coahuila, Nuevo León y Zacatecas.

La masa de aire polar asociada al sistema frontal ocasionará un descenso significativo de las temperaturas, con ambiente muy frío a gélido en al menos 19 estados. En zonas serranas de Durango se prevén mínimas de entre menos 20 y menos 15 grados, mientras que en Chihuahua los termómetros podrían descender hasta menos 10 grados. Heladas de entre menos 5 y 0 grados se esperan en regiones altas de Nuevo León, Zacatecas, Jalisco, Estado de México, Puebla, Tlaxcala y Veracruz, entre otras.

Además, se anticipa un evento de Norte intenso en el litoral del golfo de México, con rachas de viento de hasta 120 kilómetros por hora en la costa de Veracruz y oleaje de hasta cinco metros en costas de Tamaulipas, Veracruz y el golfo de Tehuantepec. Estas condiciones se extenderán hacia el istmo durante la noche. En el noroeste del país se prevén rachas fuertes de viento y posible caída de nieve o aguanieve en zonas de Coahuila, Nuevo León y Durango, con extensión hacia Chihuahua y Sinaloa en áreas serranas.

Las autoridades advierten que las lluvias podrían provocar incrementos en niveles de ríos y arroyos, encharcamientos, deslaves e inundaciones en zonas bajas. Asimismo, las rachas de viento podrían derribar árboles y estructuras, mientras que las bajas temperaturas y bancos de niebla podrían afectar la visibilidad y generar congelamiento de la carpeta asfáltica en tramos carreteros.

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