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Revista

Alejandro Marcovich lucha por su vida; sufre derrame cerebral

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El rock mexicano vive uno de sus momentos más delicados en años. El guitarrista y productor argentino-mexicano Alejandro Marcovich, pieza fundamental en la historia de Caifanes, sufrió un derrame cerebral y actualmente permanece en estado de coma bajo cuidados intensivos, según confirmó su familia mediante un comunicado difundido este jueves.

La noticia sacudió de inmediato a toda una generación que creció con los riffs de “La célula que explota”, “Afuera”, “No dejes que…” y “Viento”, canciones donde el estilo de Marcovich ayudó a construir uno de los sonidos más reconocibles del rock latinoamericano.

De acuerdo con la familia del músico, el derrame cerebral ocurrió la noche del 19 de mayo. Marcovich fue trasladado de emergencia a un hospital y desde entonces permanece en terapia intensiva con pronóstico reservado. El comunicado fue firmado por su esposa Gabriela Martínez y sus hijos Béla y Diego Marcovich Martínez, quienes también informaron la cancelación de todas sus presentaciones hasta nuevo aviso.

La noticia no solo generó preocupación por el estado de salud del músico de 65 años, sino también una enorme ola de nostalgia alrededor de su legado. Para muchos, Alejandro Marcovich no fue únicamente un guitarrista más dentro de Caifanes: fue el arquitecto sonoro de la etapa más influyente de la banda.

Su llegada al grupo en 1989 transformó el sonido de Caifanes. Con una mezcla de psicodelia, rock alternativo, folclor mexicano y una técnica agresiva pero melódica, Marcovich ayudó a crear discos fundamentales como El Diablito, El Silencio y El Nervio del Volcán, álbumes considerados pilares del rock en español.

Detrás de canciones emblemáticas como “La célula que explota” o “Afuera” estaba una guitarra que sonaba distinta a todo lo que existía en América Latina en aquel momento. El propio Marcovich llegó a decir que buscaba una guitarra que “sonara a México y a Latinoamérica”.

La historia entre Marcovich y Caifanes también estuvo marcada por tensiones y rupturas. Tras la separación de la banda en los años noventa y el posterior reencuentro en 2011, el guitarrista volvió a salir del grupo en medio de diferencias internas con Saúl Hernández. Aun así, su nombre quedó ligado para siempre a la etapa más icónica de la agrupación.

En años recientes, el músico también enfrentó distintos problemas de salud. Medios nacionales recordaron que en 2010 fue operado por un tumor cerebral y posteriormente reveló haber sido diagnosticado con cáncer de próstata.

Las reacciones en redes sociales no tardaron en aparecer. Músicos, seguidores y figuras del rock mexicano comenzaron a compartir mensajes de apoyo, fotografías históricas y fragmentos de conciertos que hoy adquieren otro significado. Porque más allá de las polémicas o distancias dentro de Caifanes, para miles de personas Alejandro Marcovich sigue siendo el hombre que convirtió la guitarra mexicana en algo profundamente emocional, oscuro y elegante al mismo tiempo.

Hoy, mientras permanece hospitalizado, el rock mexicano entero parece haberse quedado en pausa esperando noticias de uno de sus músicos más influyentes.

Deportes

Cruz Azul ayudó a Jessy a recuperar una palabra tras sufrir un derrame cerebral

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Los partidos de Cruz Azul se convirtieron en una de las pocas cosas que permanecieron intactas en la vida de Jessy después de sufrir un accidente cerebrovascular, una situación que afectó su capacidad para hablar y expresarse.

De acuerdo con el testimonio de su esposa, Susy, durante meses las palabras tardaban en salir. Sin embargo, mientras veía un partido entre Chivas y Cruz Azul junto a su familia, Jessy pronunció la palabra “gol”, un momento que representó una señal importante para sus seres cercanos.

“La pasión por su equipo jamás la perdió”, relató Susy, con quien Jessy ha compartido 18 años de vida.

Antes del accidente, seguir los partidos del equipo cementero formaba parte de su rutina diaria. Según su familia, Jessy vivía cada encuentro con intensidad, celebrando, reclamando jugadas y reaccionando constantemente frente al televisor. También acudía al estadio junto a sus familiares, donde disfrutaba del ambiente, los cánticos y la convivencia alrededor del futbol.

Tras el accidente cerebrovascular, los encuentros de Cruz Azul continuaron formando parte de su vida. Sus hermanos comenzaron a compartirle información sobre el equipo, los resultados y los cambios en la temporada, situación que, poco a poco, generó nuevas reacciones en ella.

Con el paso del tiempo, los partidos dejaron de ser solamente entretenimiento y se transformaron en una forma de conexión emocional y expresión personal.

La familia de Jessy también tuvo la oportunidad de visitar las instalaciones de La Noria y convivir con jugadores de Cruz Azul. Durante la visita, la aficionada recorrió la tienda oficial, recibió abrazos, convivió con la mascota Blu y participó en actividades con futbolistas del equipo entre fotografías, autógrafos y regalos.

“Yo noté que disfrutó todo. Estuvo muy cómoda. Está muy agradecida”, comentó Susy.

Para la familia, Cruz Azul representa ahora algo más que un equipo de futbol. Según compartieron, la afición se convirtió en una motivación para seguir adelante después de que la vida de Jessy cambiara por completo a raíz del accidente cerebrovascular.

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