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Alimentos, el reto para sanar la tierra en México

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Los sectores agrícola, ganadero y forestal de México enfrentan el compromiso internacional de rehabilitar 8.5 millones de tierras degradadas, una superficie equivalente a Tamaulipas y Morelos, y con ello robustecer la lucha contra la degradación de suelo, fenómeno que ha alcanzado niveles grave y extremo en el 59% del país. Sin embargo, políticas contradictorias de producción agropecuarias amenazan el éxito de esta meta, dijeron especialistas en el marco de la Convención de Naciones Unidas contra la Desertificación (UNCLD).

El titánico objetivo de recuperación de suelos asumido por México forma parte de la Iniciativa 20×20, un plan lanzado en diciembre pasado por siete países de América Latina con el objetivo de restaurar 20 millones de hectáreas en la región para 2020.

Esta recuperación masiva de suelos facilitaría a México a cumplir otros compromisos internacionales en materia ambiental, como la reducción de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, la protección de la biodiversidad y la neutralidad en la degradación de la tierra. A nivel nacional, mejoraría la productividad agrícola y ganadera, ayudaría a reducir la pobreza y a alcanzar la seguridad alimentaria.

La meta mexicana en la Iniciativa 20×20 es ambiciosa y “pone a México a la delantera” en la región en materia de restauración de suelo, pero el país enfrenta el reto de revertir las prácticas que contribuyeron a la degradación de tierra en primer lugar, las cuales pertenecen al sector agropecuario, dijo en entrevista telefónica el especialista en reforestación y cambio climático Walter Vergara, coordinador de la Iniciativa 20×20.

“Hay muchas áreas agrícolas en México que han sido degradadas, salinizadas, compactadas con prácticas agrícolas y granaderas indebidas. Esos suelos han perdido mucha productividad”, destacó Vergara, analista asociado del World Resources Institute con sede en Washington D.C.

Integrar políticas, necesario

Para conseguir una recuperación integral del suelo es necesaria una integración de políticas, ya que estas obedecen a distintas dependencias y a menudo se contradicen, como ocurre entre el financiamiento de proyectos de reforestación a cargo de Conafor y los subsidios a prácticas agrícolas no sustentables que otorga Sagarpa, dijo Taryn Sánchez, directora de Incidencia de Reforestemos México, una organización dedicada desde 2002 a la conservación forestal en el país.

“El problema es haber desintegrado esta agenda sustentable”, indicó Sánchez. “México tiene que entender el manejo integral de la tierra. La transversalidad de políticas no está funcionando bien”, añadió.

Según Sánchez, un oportunidad para mejorar la gestión sustentable es zonificar las regiones con suelo degradado para asignar los programas de apoyo más eficientemente y evitar que, por ejemplo, recursos para la agricultura o la ganadería industrial inutilicen proyectos para conservación o recuperación.

Zonas agropecuarias, las más degradadas

En México, las zonas más afectadas por degradación del suelo son las zonas agrícolas y pecuarias de producción intensiva, presentes en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y el Altiplano, dijo en entrevista el subgerente de Suelos Forestales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Jorge Luis García.

Según el funcionario, representante de México ante la COP 12 de la UNCLD en Ankara, Turquía, esta degradación se debe a que el uso excesivo de irrigación de agua ha dejado al evaporarse un exceso de sal en las tierras explotadas, lo cual vuelve necesario el uso de más fertilizantes que contribuyen a un círculo vicioso de degradación química. En tanto, el uso de maquinaria pesada o la concentración de ganado compacta la tierra, lo que equivale a degradación física del suelo, explicó el ingeniero en suelos por la Universidad de Chapingo.

La degradación del suelo afecta al 90% del territorio mexicano, mientras que esta situación es grave o extrema para el 59%, puntualizó García. De las 21 principales ciudades del país, 17 se encuentran en zonas con problemas de desertificación, lo cual aumenta problemas como abasto de agua, tolvaneras, cinturones de miseria y déficit de áreas verdes, añadió.

Aunque aún es necesaria una mayor investigación sobre los costos reales de la degradación del suelo en México, un estudio elaborado en 2007 por investigadores del Instituto de Ecología y la UNAM estima que el problema le cuesta al país entre 260 y 528 pesos (16 a 32 dólares) por hectárea cada año, lo cual equivale a la mitad de los subsidios del programa Procampo para la producción de maíz blanco en 2007. El problema que esto implica para la productividad en el campo es “grave”, según el último reporte federal en la materia publicado en 2013 por la Conafor.

Ante la gravedad de la degradación de la tierra en México, el Senado de la República analiza una iniciativa para la creación de una Comisión Nacional del Suelo, ya que el país no cuenta con ninguna institución en la materia, dijo el senador Manuel Cota, uno de los impulsores de la iniciativa, en entrevista telefónica. “El diagnóstico está claro. La voluntad política es lo que se tiene que atender”, aseguró.

La respuesta a la crisis de desertificación también ha venido del lado de la academia. En agosto pasado, la UNAM, las academias de Ingeniería y la Mexicana de las Ciencias propusieron la creación de la Alianza Nacional por el Suelo, con la intención de fortalecer la investigación de suelos, evaluar y contribuir a las políticas públicas en la materia.

Fuente CNN

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Miles esperan lugar en la UACH: ya están listos los resultados del examen de admisión

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La Universidad Autónoma de Chihuahua recibió de manera oficial los resultados del examen de admisión aplicado a aspirantes de nuevo ingreso, evaluación que estuvo a cargo del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL).

La entrega formal de los resultados se realizó ante la notaria pública número 13, Rosalinda Ramos Ríos, con el propósito de garantizar certeza jurídica, transparencia y legalidad en todo el proceso, conforme a los lineamientos establecidos para este tipo de evaluaciones.

En esta etapa participaron más de cuatro mil aspirantes, quienes presentaron el examen el pasado 5 de diciembre, tanto en modalidad presencial como virtual, como parte del mecanismo de ingreso a los distintos programas académicos que ofrece la máxima casa de estudios del estado.

La UACH informó que la publicación de los resultados se lleva a cabo en estricto apego a la Ley de Protección de Datos Personales del Estado de Chihuahua, por lo que la consulta se realiza únicamente mediante el número de folio asignado a cada sustentante, sin mostrar nombres ni información sensible.

Las y los aspirantes pueden verificar su estatus dentro del proceso de ingreso a través del sistema oficial habilitado por la universidad, donde se reflejan los resultados correspondientes a esta evaluación.

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