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Salud y Bienestar

Altas temperaturas reducen las capacidades intelectuales y motoras

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Guadalajara, 13 Abr (Notimex).- El experto Ignacio González Burgos indicó que a causa de un golpe de calor las personas, sobre todo en etapas vulnerables como la infancia y la vejez, así como quienes practican deporte al aire libre, corren el riesgo de sufrir daño neurológico e incluso la muerte.

El encargado de la división de Neurociencias del Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del IMSS Jalisco agregó que también conocido como hipertermia corporal, este fenómeno se da por el aumento de humedad y/o temperaturas ambientales.

Manifestó que cuando el organismo de la persona alcanza los 40 grados tiene riesgo de entrar en coma, pero si supera los 44 grados hay hasta 70 por ciento de probabilidad de muerte.

“Pese a que el cuerpo es homotermo, capaz de regular su propia temperatura entre 36.5 y 37 grados, puede presentar fallas frente al calor intenso, mayor a 32 grados, en especial si se es vulnerable por edad o por enfermedades previas, exceso de ejercicio y falta de hidratación”.

Afirmó que algunos de los efectos negativos del calor intenso en el cuerpo humano son el mal funcionamiento del sistema inmune, el cardiovascular, el digestivo y el nervioso.

Mencionó que exponerse por lapsos prolongados al sol o a la humedad supone un riesgo latente de falla multiorgánica.

Subrayó que la hipertermia corporal afecta al cerebro, “causa un aletargamiento no sólo motor sino también intelectual, hay cierto grado de confusión, pérdida de memoria momentánea, irritabilidad emotiva, lo que puede ocasionar, por ejemplo, un accidente automovilístico”.

Resaltó que si se presentan calambres, fatiga, sudoración y sed intensa, así como confusión mental, aletargamiento físico, lagunas de memoria a corto plazo y problemas de tipo intestinal, renal o vascular, es necesario acudir a valoración médica, ya que son signos del golpe de calor.

Exhortó a tener especial cuidado con los adultos mayores, puesto que sus glándulas sudoríparas ya están atrofiadas, además de presentar un deterioro irreversible de funciones orgánicas y psíquicas generales, lo que podría producir una hipertermia de manera súbita.

Recomendó a la población permanecer hidratada de acuerdo a su edad y características físicas, y usar ropa cómoda, preferentemente elaborada con fibras naturales, como el algodón, ya que las telas sintéticas obstruyen la liberación del calor corporal.

Destacó que quienes realizan ejercicio al aire libre no deben exponerse al sol por lapsos prolongados y beber agua antes de iniciar la rutina, para evitar los molestos calambres, “y es un mito atribuir al sudor la pérdida de peso porque se pierde agua, no grasa”.

Aconsejó acudir al médico inmediatamente después de advertir los primeros síntomas del golpe de calor, porque las primeras horas son decisivas para evitar un cuadro de riesgo.

“Si no es posible buscar ayuda especializada lo mejor es bajar la temperatura corporal del paciente desnudándolo y aplicando compresas de agua fría en axilas, ingle, plantas de los pies, manos y cabeza”, concluyó.

Fuente: Sin Embargo

Salud y Bienestar

La IA llega a los hospitales, pero el médico sigue al mando

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La incorporación de la inteligencia artificial en la medicina se ha convertido en uno de los avances tecnológicos más relevantes de los últimos años; sin embargo, especialistas de la Universidad Autónoma de Chihuahua advierten que estas herramientas deben entenderse como un apoyo y no como un sustituto del médico.

El doctor Carlos Eduardo Cañedo Figueroa, docente de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la UACH, explicó que la inteligencia artificial ya está transformando la atención en salud al facilitar procesos como la interpretación de estudios de imagen, el análisis de grandes volúmenes de datos clínicos, la detección temprana de enfermedades y la personalización de tratamientos, lo que se traduce en diagnósticos más precisos y una atención más ágil para los pacientes.

No obstante, subrayó que la tecnología carece de aspectos esenciales del ejercicio médico, como el juicio clínico, la experiencia profesional y la capacidad de tomar decisiones éticas ante escenarios complejos. Señaló que, aunque la inteligencia artificial puede procesar información con gran rapidez, no puede reemplazar el criterio humano ni la relación médico-paciente.

Desde la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas se destacó que el futuro de la atención médica no radica en una competencia entre humanos y máquinas, sino en un modelo de colaboración. Por ello, la formación de nuevos profesionales de la salud debe integrar el uso de herramientas tecnológicas con una sólida preparación ética, humanista y científica.

Especialistas de la UACH coincidieron en que la inteligencia artificial representa una oportunidad para fortalecer los sistemas de salud y mejorar la calidad de la atención, siempre que el médico conserve su papel central como responsable del cuidado integral, humano y ético de los pacientes.

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