Álvaro Arbeloa debutó como director técnico del Real Madrid en LaLiga con un triunfo de 2-0 sobre el Levante, pero la victoria quedó marcada por los abucheos que bajaron desde las gradas del Santiago Bernabéu hacia jugadores, directiva y cuerpo técnico.
Tras el encuentro, el estratega salió a dar la cara y aseguró que entiende el malestar de la afición, al tiempo que defendió de manera especial a Vinicius, uno de los futbolistas más señalados por los seguidores merengues.
“Respeto mucho al Bernabéu. A mí también me pitaron como jugador y eso me ayudó a crecer. Sabíamos de qué semana veníamos y aquí siempre te exigen estar a la altura del Real Madrid. El público tiene derecho a mostrar su enfado y, como entrenador, los pitos son para mí primero”, afirmó.
Arbeloa explicó que sus dirigidos comprendieron el ambiente adverso y que, pese a la presión, mantuvieron la personalidad para sacar el resultado. “No es fácil jugar así, pero estos futbolistas tienen mentalidad para estar en este club y estoy orgulloso de ellos”, señaló.
Sobre Vinicius fue contundente: “Voy a sacar su mejor versión. Representa muy bien al Madrid, encara, se atreve y marca diferencias. Estoy orgulloso de ser su entrenador y sé que nos dará muchos títulos, como ya lo ha hecho”.
El técnico también se refirió a los silbidos contra el presidente Florentino Pérez y los atribuyó a intereses externos. “Sé de dónde vienen esas campañas. Para mí es una suerte tener al presidente más importante de la historia del club junto a Santiago Bernabéu”, expresó.
Arbeloa reconoció que el equipo mejoró notablemente en la segunda parte y reveló que en el descanso se pidió mayor responsabilidad y confianza para revertir el trámite.
El defensa Asencio, autor del segundo gol, coincidió con su entrenador. “Era un día clave ante nuestra gente. Hablamos en el vestuario, reflexionamos y gracias a eso le dimos la vuelta al partido”, comentó.
Con este triunfo, el nuevo timonel merengue inicia su etapa con tres puntos, aunque con el reto de reconciliar al equipo con una afición que no perdona los tropiezos.