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Beber hasta perder el control: el nuevo hábito que supera al “binge drinking” y prende alertas de salud

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Un patrón de consumo de alcohol más extremo que el conocido binge drinking comienza a preocupar a especialistas en salud pública, al ser identificado como más peligroso y cada vez más frecuente, especialmente entre adultos de mediana edad.

Investigaciones recientes advierten sobre el llamado “high-intensity drinking”, una práctica que consiste en consumir ocho o más bebidas alcohólicas seguidas en mujeres y diez o más en hombres durante una sola ocasión. Este nivel de ingesta supera ampliamente el estándar tradicional de consumo excesivo, definido como cuatro o cinco bebidas en un periodo corto.

De acuerdo con los estudios citados por especialistas en adicciones, este tipo de consumo puede elevar el nivel de alcohol en sangre por encima del 0.2 por ciento, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de intoxicación grave, apagones de memoria, accidentes, lesiones, hospitalizaciones e incluso la muerte.

Aunque durante años el consumo excesivo de alcohol se asoció principalmente con jóvenes universitarios, los datos muestran un cambio relevante. Mientras las tasas de binge drinking han disminuido entre jóvenes, el consumo de alta intensidad ha crecido entre personas mayores de 30 años, tanto hombres como mujeres, quienes reportan beber grandes cantidades en contextos sociales o como una forma de afrontar el estrés.

Especialistas señalan que este patrón no solo afecta a quien bebe, sino que también se relaciona con violencia, accidentes viales, daños materiales y conflictos familiares. Además, el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol aumenta conforme se incrementa la cantidad ingerida por ocasión.

Expertos subrayan que distinguir entre consumo excesivo y consumo de alta intensidad es clave, ya que el impacto en la salud y la seguridad es considerablemente mayor cuando se duplican las cantidades de alcohol. En este contexto, reiteran que la prevención y la concientización son fundamentales para reducir un hábito que, aunque normalizado en algunos entornos, representa un riesgo serio y creciente.

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Serie revive el caso de El Mochaorejas y reabre debate sobre el secuestro en México

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Con el estreno de la serie “El Mochaorejas”, producción original de ViX, el nombre de Daniel Arizmendi López volvió a colocarse en la conversación pública, al retratar uno de los casos criminales más violentos y recordados de la década de los noventa en México.

Arizmendi López es considerado uno de los secuestradores más notorios del país por el método con el que operaba. Durante años, su nombre fue asociado al auge del secuestro que se registró en distintas regiones del territorio nacional, delito que en ese periodo alcanzó niveles alarmantes y generó un clima generalizado de temor.

De acuerdo con los antecedentes del caso, Arizmendi inició su actividad delictiva en la adolescencia, cuando se dedicaba al robo de autopartes en el Estado de México. A los 15 años fue detenido por primera vez y, tras recuperar su libertad por ser menor de edad, continuó cometiendo delitos en distintos municipios de la entidad.

Con el paso del tiempo, integró una banda dedicada al secuestro que operó en varias zonas del país, dando inicio a una de las etapas más oscuras en materia de seguridad. Su forma de presionar a las familias consistía en mutilar las orejas de las víctimas y enviarlas como prueba de vida para exigir el pago del rescate. El propio Arizmendi reconoció en una entrevista televisiva haber realizado estas amputaciones con tijeras.

Entre las personas afectadas se encontraban jóvenes y adultos mayores. En uno de los casos, una mujer fue la única víctima a la que le fueron cortadas ambas orejas. Se estima que el número de personas secuestradas por la banda alcanzó al menos 200, de las cuales algunas fueron asesinadas.

El primer secuestro atribuido a Arizmendi ocurrió en 1995, cuando privó de la libertad al propietario de una gasolinera. Ante la negativa de la familia a pagar el rescate, decidió amputarle una oreja y enviarla a sus familiares, marcando el inicio del modus operandi que lo haría ampliamente conocido.

En agosto de 1998 fue detenido a las afueras de su domicilio. Posteriormente, las autoridades lo sentenciaron a 400 años de prisión, condena que cumple actualmente en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, en el Estado de México.

La serie aborda su trayectoria criminal entre 1996 y 1998 a través de una versión ficcionada basada en la investigación de la periodista Olga Wornat y se estrenó el 23 de enero en la plataforma ViX Premium.

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