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Cae confianza de consumidores a nivel mínimo histórico: Inegi

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La confianza de los consumidores mexicanos sobre la situación económica del país y la que viven en sus hogares se desplomó en enero al nivel mínimo desde que se comenzó a elaborar el índice hace 23 años, reportó este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Índice de Confianza de los Consumidores (ICC) se desplomó en el primer mes del año –cuando entró en vigor el alza en los precios de las gasolinas y gas– a 68.5 puntos, una caída de 17.9 por ciento respecto al mes previo y de 25.7 por ciento si es comparado con enero de 2015, añadió el Inegi.
El ICC se compone de cinco indicadores que recogen la percepción de los consumidores sobre: la situación económica actual del hogar, respecto de la de hace un año; la situación económica esperada del hogar dentro de 12 meses; la situación económica presente del país, respecto de la de un año antes; la esperada para el siguiente año; y qué tan propicio es el momento actual para la compra de bienes de consumos duradero.
El componente que refleja la opinión que tienen los consumidores sobre la situación económica de su familia respecto de un año antes, el indicador mostró una caída mensual de 9.7 por ciento y de 12.8 por ciento, respecto de enero de 2015, añadió el Inegi.
La percepción muestra un mayor deterioro respecto del futuro. La confianza de los consumidores respecto de la situación de su hogar dentro de 12 meses tuvo un deterioro mensual de 15.6 por ciento y de 19.8 por ciento anual, de acuerdo con el organismo.
En cuanto al país, la percepción respecto de la situación actual comparada con la de hace un año mostró un deterioro de 22.3 por ciento en comparación con el mes previo y un desplome sin precedente de 33.3 por ciento, en términos anuales.
La posibilidad de que en un hogar se compre un bien de consumo duradero mostró un disminución de 23.5 por ciento mensual y de 31.4 por ciento en términos anuales.

La Jornada

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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