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Opinión

Carmen Aristegui y el veneno histórico. Por Caleb Ordoñez

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La mira del presidente ahora ha apuntado a una nueva rival, su nombre es bastante conocido. Una periodista aguerrida que ha sido incómoda para los gobiernos durante décadas: Carmen Aristegui. Señala Caleb Ordoñez.


 

Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez Talavera

El año 2022 arrancó con vientos huracanados en la esfera política. Específicamente, en la cúspide, allá en palacio nacional. El presidente Andrés Manuel López Obrador tenía que explicar el incremento histórico de la inflación; una desmedida violencia en el centro y sur del país a causa del narcotráfico; “ómicron” la nueva variante COVID. Entre otros espinosos temas habría causado una caída de más de siete puntos en su popularidad, en comparación de Diciembre del 2021.

El cierre de enero no le vendría nada bien, el ejecutivo pedía tranquilidad después de superar un segundo contagio de covid-19 y someterse a un cateterismo, un procedimiento cardíaco, que lo impulsó a dejar por escrito un “testamento político” en caso de fallecer o enfermar de gravedad en el cargo. Sobre este manifiesto, AMLO decía: “Tengo desde hace algún tiempo un testamento y ya siendo presidente, le agregué un texto que tiene, como lo dije en el video, el propósito de que en el caso de mi fallecimiento, se garantice la continuidad en el proceso de transformación, que las cosas se den sin sobresaltos y sin afectar el desarrollo del país”.

Y entonces, todo empezó a nublarse entre la polarizada y rijosa situación política mexicana. La oposición tomó dicho “testamento” como una provocación seria para perpetuar su régimen y un legado -según sus detractores- comparado al de Hugo Chávez en Venezuela.

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Opinión

Estados Unidos comienza a sentir los efectos de una política de inmigración cercana a cero

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A un año del endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, diversas comunidades y sectores económicos de Estados Unidos comienzan a registrar los efectos de una reducción sostenida de la población nacida en el extranjero. Hospitales, empresas, escuelas y organizaciones comunitarias enfrentan ausencias que ya impactan su funcionamiento cotidiano.

De acuerdo con estimaciones de Oxford Economics, la inmigración neta se ubica actualmente en alrededor de 450 mil personas al año, una cifra muy inferior a los dos o tres millones anuales registrados durante la administración anterior. En 2024, la población nacida fuera del país alcanzó el 14.8 por ciento del total nacional, el nivel más alto desde 1890, aunque la tendencia apunta a una desaceleración marcada.

Las restricciones incluyen el aumento de tarifas de visas, una reducción casi total en la admisión de refugiados, la caída en el ingreso de estudiantes internacionales y la eliminación de programas de estatus legal temporal. El gobierno federal ha informado la expulsión de más de 600 mil personas, mientras que funcionarios han señalado que el objetivo es aproximarse a un escenario similar al de la década de 1920, cuando la inmigración neta llegó a cero.

Los cambios ya se reflejan en distintas regiones del país. En Luisiana, empresas constructoras reportan escasez de mano de obra; en Virginia Occidental, hospitales han perdido médicos y enfermeras formados en el extranjero; y en ciudades como Memphis, ligas deportivas comunitarias han visto disminuir su participación. En zonas con alta presencia migrante, comercios, iglesias y eventos culturales registran menor afluencia por el temor a detenciones.

En Marshalltown, Iowa, una ciudad donde cerca del 19 por ciento de la población es extranjera y se hablan decenas de dialectos en las escuelas públicas, las consecuencias también son visibles. Plantas procesadoras han reducido personal por la expiración de permisos laborales, proyectos de construcción se han visto afectados y familias inmigrantes han optado por retirar a sus hijos de las aulas ante la incertidumbre.

El impacto se extiende a sectores clave como la salud, la agricultura y el cuidado de personas mayores, donde una parte significativa de la fuerza laboral es inmigrante. Autoridades locales, empresarios y académicos coinciden en que, aunque los empleadores buscan alternativas como la automatización o el traslado de operaciones, muchas actividades siguen dependiendo del trabajo presencial.

Especialistas advierten que, a largo plazo, una inmigración reducida podría agravar los efectos del envejecimiento poblacional y limitar el crecimiento económico, especialmente en comunidades que han dependido de la llegada de nuevos habitantes para sostener su desarrollo.

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