Para la industria petrolera mexicana, y para el país en general, este miércoles es un día «histórico».
Por primera vez en casi ocho décadas, el país licita a empresas privadas de todo el mundo áreas petroleras para su exploración y explotación.
Se enmarca dentro de una reforma energética del gobierno de Enrique Peña Nieto aprobada el año pasado, para atraer inversiones hacia un sector en problemas.
Este miércoles se conocerán cuáles serán las primeras empresas extranjeras en poder acceder al mercado mexicano.
BBC Mundo repasa los aspectos más importantes.
1. ¿Por qué es un instancia histórica?
Tras 77 años de monopolio estatal a cargo de Petróleos Mexicanos (Pemex), este miércoles se conocerán los ganadores de la primera licitación para el ingreso de empresas privadas al sector.
La reforma energética fue impulsada por el presidente Peña Nieto.
Se da en el marco de la licitación de la primera fase de la Ronda Uno.
«En México nunca había habido un proceso como este, ni siquiera durante la época en que se permitía inversión privada antes de 1938″, cuando fue nacionalizada la industria, le dice a BBC Mundo Luis Miguel Labardini, analista del sector energético de la consultora Marcos & Asociados.
Durante décadas una eventual apertura al sector privado se consideró casi un tabú.
Es por ello que la concreción finalmente de la llegada de otras compañías al sector representa un hito.
2. ¿Qué va a ocurrir?
Se van a conocer las ofertas de 25 participantes (17 empresas y ocho consorcios) por 14 bloques exploratorios en aguas poco profundas del Golfo de México frente a los estados de Campeche, Veracruz y Tabasco.
El proceso comenzará a las 8:00 de la mañana, hora local (13:00 GMT) y podría extenderse hasta por 12 horas.
La de Campeche es una de las 14 áreas que se someten a licitación.
Si ninguno de los ofertantes cumple con los mínimos de inversión planteados por el gobierno o en caso de que no haya una propuesta, se declara desierto el contrato por ese bloque.
La Comisión Nacional de Hidrocaburos (CNH) tiene luego 48 horas para estudiar las garantías financieras de las empresas ganadoras.
El viernes, a más tardar, se anunciará el fallo de adjudicación y las empresas cuentan con plazo hasta el 21 de agosto para firmar los contratos adjudicados.
Los contratos tendrán una vigencia de 30 años, prorrogable en dos ocasiones en cinco años, e incluyen una fase de exploración de cuatro años, con la posibilidad de ampliación de dos años.
En todas las fases de la Ronda Uno se licitarán 169 bloques, de los cuales 109 corresponden a áreas de exploración y 60 a campos de extracción.
En esta primera instancia, el gobierno espera que de los 14 bloques se adjudiquen entre el 30% y el 50%.
«Es sumamente impredecible lo que puede suceder. Sin embargo, como hay muchos jugadores yo pienso que puede haber la adjudicación de la mayoría», le dice a BBC Mundo David Shields, analista petrolero.
«El éxito se mide viendo la producción de petróleo que se obtenga de aquí a 20 años. Mañana no es un asunto de éxito si se adjudican los bloques, es el propósito», añade.
3. ¿Qué llevó al gobierno a abrirse a las empresas privadas?
La necesidad y el cambio de era, se podría decir.
«México se abre a las empresas privadas porque Pemex ya no daba abasto con el crecimiento energético en el país, Pemex estaba invirtiendo cada vez más dinero de los contribuyentes y produciendo cada vez menos petróleo precisamente porque se han agotado los mejores yacimientos del país», explica Shields.
«La barrera más importante», señala Labardini, «era la barrera ideológica, que consideraba a la industria petrolera como algo que no debía ser operada por privados. Ahí un paradigma se rompió».
La apertura también tiene como objetivo hacerle frente a un declive de la producción local.
Pemex ha perdido capacidad de producción en la última década.
Se encuentra en los 2,26 millones de barriles por día (mbpd), una estimación que se mantiene para el próximo año.
Pero poco más de diez años atrás, en 2004, su producción se encontraba en los 3,4 millones, un nivel que el gobierno espera alcanzar gracias a la reforma energética en diez años.
De acuerdo con Pemex los recursos prospectivos de hidrocarburos del país, noveno productor mundial de petróleo, son mayores a 100.000 millones de barriles.
La cifra incluye los yacimientos probados y posibles de crudo en aguas someras, tierra y en mar profundo, y también contempla los mantos de gas natural y shale, que se extrae por el sistema de fractura hidráulica o fracking.
«Es una adivinanza«, opina Shields sobre las reservas probables de México.
«No tengo el dato y creo que nadie tiene el dato en realidad porque falta hacer la exploración y conocer el potencial real», asegura.
4. ¿Cuál es la situación de la petrolera estatal?
Pemex, que iba a participar de la licitación, finalmente decidió no presentarse la semana pasada aquejada por el desplome de sus ingresos ante el bajo precio mundial del petróleo.
Sus ingresos cayeron 50% en los últimos meses.
Los problemas financieros de Pemex han afectado su rendimiento.
La petrolera se encuentra en una situación financiera «complicada», dice Labardini.
«El patrimonio es negativo en más de US$20.000 millones, cosa que no he visto en ninguna compañía petrolera, es una compañía que si fuera privada estaría en quiebra», explica.
Con un flujo de efectivo reducido y una restricción presupuestaria impuesta por el gobierno federal, el panorama de Pemex es «muy complicado», apunta.
En el país «todavía hay un potencial petrolero importante», asegura Shields «pero es un potencial que requiere de inversiones muy fuertes y tecnologías nuevas, muchas capacidades industriales y esto ya estaba rebasando a Pemex».
La recuperación vendrá a mediano plazo y de la mano de la apertura a las empresas privadas, opina Labardini.
5. ¿Qué tan importante es Pemex para la economía mexicana?
Los ingresos petroleros representan una proporción muy alta de los ingresos totales del gobierno federal, de más del 30%, con el impacto que ello tiene para las finanzas públicas.
Sin embargo, la industria petrolera como tal «representa una proporción relativamente menor de la economía, y de las exportaciones», señala Labardini.
«En ese sentido, la economía mexicana no depende del petróleo como Arabia Saudita o Venezuela, pero hay que reconocer que los ingresos», agrega.
«Si Pemex ha sido un pilar de la economía nacional, ya no lo podrá seguir siendo», considera Shields.
«La compañía logró el objetivo de su tiempo pasado de maximizar en poco tiempo la explotación de yacimientos y exportarlo para generar una renta económica», concluye.
Los viajes de negocios pueden abrir oportunidades importantes: cerrar acuerdos, visitar clientes, asistir a ferias, capacitar equipos o supervisar operaciones en otra ciudad.
Sin embargo, también pueden convertirse en un gasto elevado si no se planifican con cuidado. Vuelos, hospedaje, traslados, alimentos y cambios de último momento suelen afectar el presupuesto más de lo esperado.
Una forma de controlar mejor los costos es revisar con anticipación las Promociones en alquiler de auto disponibles para la fecha y ciudad del viaje. Contar con un vehículo puede ser práctico cuando la agenda incluye varias reuniones, traslados entre zonas distintas o visitas a clientes en horarios ajustados.
La clave no está solo en gastar menos, sino en usar mejor los recursos. Un viaje corporativo bien organizado reduce tiempos muertos, evita pagos innecesarios y permite que la persona se concentre en el objetivo principal: trabajar, negociar o representar a la empresa de la mejor manera.
Planificar con tiempo evita gastos innecesarios
Uno de los errores más comunes en viajes de negocios es dejar todo para el último momento. Cuando las reservaciones se hacen con poca anticipación, suele haber menos opciones y precios más altos.
Lo ideal es definir desde el inicio las fechas, horarios de reuniones, ubicación del hospedaje y medios de transporte. Con esa información es más fácil decidir si conviene rentar un auto, usar transporte privado por trayecto o combinar distintas alternativas.
También es importante revisar si el viaje realmente requiere más de una noche. A veces, ajustar horarios de vuelo o concentrar reuniones en una misma zona puede reducir gastos de hotel, alimentos y traslados.
Elegir hospedaje según la agenda, no solo por precio
Un hotel más barato no siempre representa ahorro. Si está lejos de las reuniones, puede generar más gasto en transporte y pérdida de tiempo. En viajes de negocios, la ubicación tiene un valor importante.
Conviene elegir hospedaje cerca de la zona donde se realizarán la mayoría de las actividades. Si habrá visitas a distintos puntos de la ciudad, entonces es mejor buscar una ubicación intermedia y revisar rutas antes de llegar.
También vale la pena considerar si el hotel incluye desayuno, estacionamiento, internet o espacios de trabajo. Estos servicios pueden parecer pequeños, pero ayudan a reducir gastos adicionales durante la estancia.
Organizar traslados con una estrategia clara
Los traslados suelen ser una de las partidas más variables en un viaje corporativo. Si la persona depende de taxis o aplicaciones para cada movimiento, el costo puede subir rápido, especialmente en horarios de alta demanda.
Rentar un auto puede ser conveniente cuando hay varias reuniones en el día, visitas a parques industriales, traslados fuera del centro urbano o necesidad de flexibilidad. También puede ayudar cuando el viaje incluye equipo, muestras, documentos o materiales que sería incómodo mover en transporte público.
Antes de decidir, conviene calcular cuántos traslados se harán, cuánto tiempo tomará cada uno y si habrá estacionamiento disponible. La opción más eficiente no siempre es la más barata en apariencia, sino la que permite cumplir la agenda sin retrasos ni gastos dispersos.
Crear una política de gastos clara
Cuando una empresa realiza viajes con frecuencia, necesita reglas básicas. Una política de gastos ayuda a evitar confusiones sobre qué se puede pagar, qué comprobantes se requieren y cuáles son los límites permitidos.
Esta política puede incluir montos máximos para alimentos, tipo de hospedaje, transporte autorizado, uso de autos rentados, viáticos y procedimientos de reembolso. Mientras más clara sea, menos tiempo se pierde después revisando cargos o corrigiendo comprobantes.
Para pequeñas empresas o emprendedores, no hace falta un documento complejo. Basta con una guía sencilla que indique qué gastos son necesarios y cuáles deben autorizarse antes.
Aprovechar herramientas digitales
Las aplicaciones de mapas, calendarios, facturación, control de gastos y reservaciones pueden facilitar mucho la administración del viaje. Tener todo organizado en el celular reduce errores y ayuda a tomar decisiones rápidas.
Por ejemplo, revisar rutas antes de salir evita trayectos innecesarios. Guardar comprobantes digitales permite rendir cuentas con mayor orden. Usar calendarios compartidos ayuda a que el equipo sepa dónde estará cada persona y en qué horarios.
También es útil llevar un registro diario de gastos. Esperar hasta el final del viaje puede provocar olvidos o pérdida de comprobantes.
Evitar cambios de último momento
Los cambios repentinos suelen ser costosos. Modificar vuelos, ampliar noches de hotel o cancelar reservaciones puede generar cargos adicionales. Aunque algunos imprevistos son inevitables, muchos pueden prevenirse con una agenda realista.
Antes de confirmar el viaje, conviene validar horarios con clientes, proveedores o equipos internos. También es recomendable dejar márgenes entre reuniones. Una agenda demasiado ajustada puede parecer eficiente, pero cualquier retraso puede afectar todo el día.
Si el viaje incluye traslados entre ciudades o zonas alejadas, esos márgenes son todavía más importantes.
Medir si el viaje valió la pena
Optimizar recursos no termina cuando la persona vuelve. Después del viaje, conviene revisar qué gastos fueron necesarios, cuáles pudieron evitarse y qué aprendizajes servirán para la próxima salida.
También es útil comparar el costo total con el objetivo del viaje. ¿Se cerró una venta? ¿Se avanzó en una negociación? ¿Se capacitó al equipo? ¿Se resolvió un problema operativo? Esta revisión ayuda a decidir cuándo un viaje presencial tiene sentido y cuándo puede sustituirse por una reunión virtual.
Viajar mejor también es administrar mejor
Un viaje de negocios bien planeado no tiene por qué salirse del presupuesto. La diferencia está en anticiparse, comparar opciones y tomar decisiones alineadas con la agenda real.
Revisar transporte, hospedaje, comidas, tiempos y posibles promociones permite usar mejor cada recurso. Cuando la movilidad está bien resuelta y los gastos están bajo control, el viaje deja de ser una carga operativa y se convierte en una inversión más ordenada para la empresa.